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Editorial

Gestión urbana

ACTUALIZADO 22.05.2019 - 7:15 pm

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En los últimos meses en Santiago se han producido dos derrumbes en la construcción de obras de infraestructura. Uno fue el hundimiento de una calle céntrica de la ciudad a consecuencia del levantamiento de una edificación; y el segundo y más grave el derrumbe que se produjo en la calle del Sol, en la zona monumental, donde se construye una edificación de unos diez niveles para alojar un moderno hotel de una cadena internacional. En ese último derrumbe se reportan cuatro obreros muertos y cuatro heridos.
   
Sobre ese hecho fatal el geólogo Osiris de León declaró que “la excavación en arcilla era muy profunda y no tenía ni el talud adecuado, ni la protección adecuada”. Esa simple observación pone de manifiesto que en el desarrollo de obras de infraestructura urbana, incluyendo vías y edificaciones, parece que no se están acompañando del necesario monitoreo de acuerdo a protocolos técnicamente sustentados que faciliten un desarrollo urbano regulado y con menos conflictos.
   
Asimismo, esos accidentes evocan la necesidad de fortalecer la institucionalidad para un más efectivo planeamiento urbano, a partir de un plan de ordenamiento territorial, que en el caso de Santiago, una ciudad mediterránea en franca expansión urbana, exige la definición de ejes urbanos de mayor densidad, de zonas industrial, comercial y residencial, así como la adecuada provisión de los servicios urbanos de agua, electricidad, telecomunicaciones, sistema integral de manejo de los residuos sólidos, saneamiento, drenaje y ornato urbano, de igual forma el desarrollo de un sistema de tránsito y transporte armónicos con la dinámica de la ciudad, de modo que la misma no se tranque u obstaculice en su buen desempeño.
   
La falta de gestión adecuada para el manejo de esos temas urbanos, va generando un sin número de situaciones conflictivas en los diferentes espacios urbanos y residenciales, que deberían merecer un efectivo monitoreo para la solución oportuna de las situaciones conflictivas que el propio crecimiento va generando.
   
Los derrumbes en construcciones y sus consecuencias fatales, son accidentes que descubren la falta de una mejor gestión en la planificación y operación urbana. Asimismo, otros problemas generados por el crecimiento, como son las inundaciones de zonas residenciales por efecto de la falta de sistemas adecuados del drenaje pluvial, así como el estacionamiento en las calles y su señalización para evitar el congestionamiento de las mismas, son problemas que exigen que alguien sea un observador y un proponente de soluciones de esos problemas que la dinámica urbana va creando.
   
Santiago todavía, por sus dimensiones y mejor manejo de sus autoridades, presenta un desarrollo urbano rescatable, siempre y cuando todos esos problemas de la ciudad sean atendidos con una visión integral y con profesionalidad y voluntad política.
   
Santiago hoy día goza de una buena imagen en la gestión municipal, mantener esa calidad de gestión, exige atender esas problemáticas urbanas que el mismo desarrollo se encarga de ir descubriendo, las cuales hay que prevenirlas y resolverlas con eficiencia.

¡Atendamos, pues, los problemas urbanos!



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