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Editorial

El discurso del Presidente

ACTUALIZADO 01.03.2010 - 12:50 pm

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El presidente pronunció su discurso de rendición de cuentas ante la Asamblea Nacional como es de lugar los 27 de febrero de cada año.
El orden que se exhibió en el acto lució como si estuviéramos en un país civilizado al más rígido estilo inglés. Estamos avanzando. 
Esa imagen contrasta con la realidad que se vive en las calles de la capital en donde se percibe un esquema de vida más bien informal con facilidad proclive al desorden y a la anarquía normativa.
Si hacemos el símil con esa percepción, fácilmente se puede llegar a la conclusión de que el discurso presidencial presentó una imagen de un país en progreso armónico, con estabilidad y con todos los motores impulsando un bienestar como pocos países lo han podido alcanzar.
Pero su discurso del sábado pasado, además de ser una repetición actualizada del año pasado, no presentó nada nuevo, al tiempo de dibujar una realidad que sólo podría ser válida para un tercio de la población. El otro 66 por ciento no parece formar parte de los beneficiados por  las políticas públicas aplicadas, que el presidente considera tan positivas como para que la República Dominicana sea un ejemplo internacional de cómo se maneja un país en tiempo de crisis.
Para ese 66 por ciento de la población las bondades de la situación socioeconómica pintada por el presidente, no corresponde a su realidad, más bien caracterizada por el acogotamiento provocado por el desempleo, por la crisis de los servicios de energía y los apagones, el encarecimiento de la canasta familiar y las dificultades cotidianas que hacen difícil la vida a  la mayoría de las familias dominicanas.  Por esa razón las encuestas de opinión han establecido que para más de un 60 por ciento de la población que a veces llega a un 70 por ciento, la situación económica del país es mala o muy mala y la gestión de gobierno para más de un 50 por ciento es mala o muy mala.
Santiago no escapa a esta otra realidad que el pincel del presidente no logra dibujar.  Del presupuesto de este año, Santiago recibirá en inversiones públicas  menos de un 1 por ciento, en circunstancia en que aporta entre un 15 a un 20 por ciento de carga fiscal y produce entre un 20 y un 25 por ciento del producto interno nacional.  Esta realidad tampoco entra en la conciencia del ciudadano presidente.
Ojalá que las obras anunciadas para Santiago y la región tengan finalmente una aplicación  seria y no de anuncios incumplidos, para que entonces en una próxima ocasión el presidente haga concordante el contenido de su discurso con la pesarosa realidad actual.



1 comentario(s)


  • 1

    TONY

    02.03.2010 - 2:39 am

    SRES, ESE ES EL GRAN PROBLEMA, LEONEL SE QUIERES PORTAR COMO TODO UN ANGLO SAJON Y LOS INNORANTES LO CRITICAN ,SE LO ENCUENTRAN MAL , DE TODOS MODOS ASI ES LA VIDA, CADA QUIEN PUEDES, TENER SUS PROPIOS COMENTARIOS ? Y ES PAT' LANTE QUE VAMOS ?


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