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Elecciones 2010 y partidocracia

ACTUALIZADO 04.03.2010 - 12:28 pm

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Las elecciones congresionales y municipales están dejando en claro que los partidos políticos ya no son organizaciones que luchan por conquistar el poder para desde allí aplicar las políticas que permitan que el país avance en su proceso de desarrollo y que el Estado pueda dar solución a los problemas prioritarios, organizándose para ofrecer mejores servicios, garantizar la seguridad ciudadana y procurar el mayor nivel de vida de la población.
La competencia salvaje de los activistas y dirigentes por quedar dentro de las boletas de los partidos, más bien demuestra que la motivación de los miles y miles de aspirantes a una posición electiva, persigue alcanzar la oportunidad para cada quien “buscársela” en el Estado para aprovecharse económicamente y ascender en la escala social y/o consolidar mejores posiciones económicas para sí y para los suyos y relacionados.
Por esa razón, los que están en posiciones del Estado con voracidad, y sea como sea, se dedican a apropiarse de los bienes públicos, y los que están en la oposición dicen no aguantar más precariedades por lo que luchan afanosamente por llegar, sea como sea, al poder para así tener su oportunidad y dejar de pasar trabajo.
Esa es la política para la partidocracia y por eso tiene razón la expresión imperial de que la corrupción en nuestro país es endémica. Está en el concepto de la política como oportunismo maquiavélico que no respeta la ética y según la cual el fin no repara en los criterios de la licitud, la urgencia, la importancia, la factibilidad y la eficiencia de los medios.
Y por eso tenemos un progreso desajustado con graves desigualdades y gran pobreza, desordenado y caótico, y con serias crisis sin solución que provocan un gran malestar y un estado de desesperanza en la población, que se conforma con ver el espectáculo de los políticos, identificándose con el Cardenal cuando sentenció que “el tigueraje y los narcotraficantes” predominan por sobre los honestos y los serios, como consecuencia de la descomposición moral que vivimos.
Esta conclusión parece que es lo que se confirmará en estas próximas elecciones. Un futuro poco prometedor, por lo que debemos exclamar: ¡hasta cuándo!

Tres acciones promisorias

Satisface el hecho novedoso, en medio del desorden nacional, que un juez de la República en San Cristóbal, haya condenado al propietario de un colmadón emisor de ruido a seis días de cárcel y a medio millón de multa. 
También va por esa misma línea el cierre de una empresa metalera por sustraer alambres de acero a las telefónicas.
Igualmente es promisoria la iniciativa “Compromiso Santiago 2010-2016” del liderazgo local de la Ciudad Corazón.
Es de esperar que estos ejemplos se multipliquen.  





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