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No son los papeles

ACTUALIZADO 08.03.2010 - 12:41 pm

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Conviene, por supuesto, que las leyes sustantivas y adjetivas reconozcan en la mujer a la imprescindible contraparte del hombre en su confrontación con una existencia de incógnitas como lo es el devenir de los seres humanos y todo cuanto pueda contemplarse como progreso legal en el camino hacia una adecuada valoración del ser en que se concibe y desarrolla la vida en sus meses de gestación, constituye un hito que las sociedades tienen que aplaudir en su conjunto.
         
Sin embargo, la fiebre no está en la sábana como advierte añoso refrán. La fiebre se encuentra en el cuerpo y, para el caso de las relaciones entre la mujer y el hombre, las calenturas tienen que ser detectadas, y combatidas, entre los modos y las conductas que, por mucho que las sociedades se empeñen en dictar leyes, jamás tendrán éstas sentido si no están acompañadas de un comportamiento de mutuo respeto, de elevado tratamiento, de sabia comprensión entre cónyuges, amigos u hombres y mujeres que guarden cualquier forma de relación.
            
De nada valen las legislaciones nacionales y las declaraciones de exaltación hacia la mujer como género y hacia mujeres en particular, si no se ha completado esta obra con una constante llamada dentro del hogar, tanto de los padres hacia sus vástagos varones enseñándoles que a la mujer no se les pega, como de la mujer hacia el marido, demostrándole la fidelidad debida entre ambos, pero que en determinadas sociedades –cual es el caso de la dominicana, para citar un ejemplo propio- se contempla como falta irremontable desde el punto de vista emocional.
A kilómetros de distancia de occidente perviven formas culturales, de las que deriva, por cierto, este comportamiento por vía de la herencia hispánica, que todavía hoy considera a la mujer un simple objeto, colocándola detrás de objetos y de animales y no dándole más valor que el derivado de su papel en la procreación familiar y la conservación de la especie; y si alguna obligación tiene la cultural occidental es, justamente, el influir sin presionar ni obligar a esas sociedades a modificar esta percepción que, equivocada aún en épocas pretéritas, es hoy día irreconciliable con los valores sociales que se pregonan.
Después de todo, honrar a la mujer honra al hombre, pues ambos proceden del vientre de ellas, pues fue a la hembra, en la casi totalidad de las especies, que Dios escogió para asegurar la continuación de la vida.

SOLUCIÓN LÓGICA

Como parte de los acuerdos a que llegaron los gobernantes de las naciones del centro del continente reunidos la semana anterior en ciudad de Guatemala, y en forma previa a las sesiones de trabajo para las que estimaron conveniente encontrarse, se convino readmitir a la hermana república de Honduras en el grupo subregional que agrupa esos países y apoyar de igual modo, el reingreso del gobierno hondureño en la Organización de Estados Americanos (OEA).
El presidente de la República Dominicana, por cierto, estuvo presente en esas reuniones y conviene señalar que era lógico que una medida de tal tipo fuera asumida por los gobernantes que representaron a sus naciones en ese cónclave.  



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