22 Mayo 2012 11:47 PM

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Editorial

Estabilidad y elecciones

ACTUALIZADO 25.01.2012 - 1:24 am

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La última encuesta de Penn, Shoen, and Berland presentada  ayer,  prácticamente da un empate técnico entre los dos principales competidores del certamen.  Esa encuesta, que de forma similar a la Gallup cuenta con la más alta credibilidad, Danilo Medina ha hecho un significativo rebase,  pasando de 39%, en Mayo pasado, a 46% ahora en enero, al tiempo de superar en dos puntos a Hipólito Mejía, quien cayó de 51% a 44% en igual período, según la encuesta. 
  
La tendencia positiva que muestran el PLD y Danilo tiene que atribuirse a la estrategia de campaña, la cual exhibe varios componentes combinados y articulados:  unificación del partido luego del retiro del Presidente de su pretensión reeleccionista y la posterior integración de la Primera Dama a la boleta como candidata vicepresidencial; la decisión presidencial de implementar el plan de los 40 mil millones para asfaltado, raciones alimenticias y seguridad que se hizo visible en el período navideño; y tres frentes de activismo  encabezados:  uno por Danilo Medina con su fuerza sobre todo en el discurso cualitativo; otro  por la Primera Dama, que le ha dado fuerza renovada; y el otro por el Presidente, que le adiciona un pesado poder fáctico sustentado en su figura y en los recursos del Estado.
   
La intensificación de esos componentes en la recta final de la campaña, podría empujar aún más la tendencia favorable al candidato peledeísta, hasta superar el techo del 50% y alcanzar el triunfo en la misma primera vuelta. Conclusión razonable de acuerdo a la proyección de los datos presentados por  la Penn.
   
Por su parte, la caída de Mejía y el PRD es atribuible a una estrategia de campaña “monosilábica” y unipersonal concentrada en el activismo que se moviliza en torno al fuerte carisma  del candidato y a un lema de gran fuerza antropológica y de gran contagio (llegó Papá), especialmente para las masas del PRD y las ráfagas reformistas. Sin embargo hasta el momento, esta estrategia muestra tres serias ausencias: Un partido que parece insistir en  desgarrarse por la división; su reiterado abandono en el plano de las ideas programáticas que le impide trabajar un atractivo discurso para combatir el estigma que le persigue del desorden y la inestabilidad que no da confianza, especialmente, al electorado más pensante; y la ausencia de actores sociales(30 o 40 hombres de saco y corbata con dominio en la agenda programática) que operen como legitimadores para los estamentos de referencia e influencia en la opinión pública. Estas debilidades todavía pueden subsanarse y potenciar la fuerza que ha tenido el lema de “llegó Papá”, el cual debe complementarse con “la magia de las palabras”.   

Por la estabilidad
   
En todo caso, el acercamiento de esas dos fuerzas en su contienda, hace más reñida la lucha electoral y más necesaria que el árbitro, la JCE, esté rodeada de la máxima legitimidad, que ahora no tiene según la misma encuesta, para que su veredicto sea acatado y se asegure la estabilidad institucional que es lo más importante.

¡Qué se entienda esto último!




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