En ese orden, la ONU a través de un Panel de Expertos de unas 22 naciones, ha rendido su primer informe, el cual propone un cambio de modelo económico con una visión de futuro para lograr un desarrollo sostenible. Reconocen los expertos que “los modelos del pasado han perdido fuelle y se les ha agotado el tiempo”, “las vías actuales son insostenibles”. Se trata de un reconocimiento a que la estrategia global que se justifica en la tasa de crecimiento con estabilidad dentro de una economía de empresas desreguladas, no conduce al desarrollo sostenible, sino todo lo contrario. Por esa razón se impone el cambio del modelo, como están proponiendo los expertos de la ONU.
Esos aires globales de cambio del modelo de desarrollo de las naciones también son refrendados por el reciente tratado firmado por los países de la eurozona, los cuales frente a la crisis del capitalismo en Europa, se han comprometido a detener el gasto excesivo con el propósito de poner fin a la agobiante deuda soberana y estimular el crecimiento de toda la zona. También se han comprometido al establecimiento de estrictos frenos al endeudamiento y a perseguir a los “pecadores del déficit y evitar que evadan sanciones”. Son acciones dentro de las nuevas directrices estatales para regular una economía que el “libre mercado” desordenó y caotizó.
Esas nuevas tendencias que están en pleno desarrollo, deben servirnos a los dominicanos para convencernos de que, igual que en esos países dado el carácter global de la economía internacional, se impone en el país la adopción de políticas públicas de austeridad en el gasto, de poner freno a la alocada carrera por el endeudamiento y reorientar el modelo económico consumista e importador, estimulando las fuerzas productivas nacionales, dentro de una economía más competitiva dirigida a la exportación y menos propensa a las importaciones.
A curarnos en salud
Estas reorientaciones en el modelo económico, aún tomando en cuenta los tratados internacionales, tienen que restringir el excesivo gasto, sobre todo corriente, el endeudamiento superfluo y las importaciones desbordadas, condiciones que sólo han servido para aparentar un crecimiento económico insostenible, así como para promover una corrupción negativa que además está desarticulando y destruyendo a los sectores productivos nacionales. Por esas razones la mayoría de la gente percibe que el “país va por mal camino” al tiempo de reconocer que “la situación económica del país es mala o muy mala”, tal como lo han establecido las encuestas de opinión.
Hagamos, pues, conciencia sobre lo que está sucediendo en el contexto internacional y “curémonos en salud”, si es que ya no estamos enfermos.
