A nadie más que a la JCE conviene que los escrutinios que realice con motivo de la votación popular, estén despojados de dudas y si por antojo, conveniencias o intereses o por cualesquiera otros motivos que pueda esgrimir la JCE, el actual gestor de cómputos pudiera ser causa de dudas, a nadie más que a la JCE le es más que necesario, imprescindible, procurar una salida que impida que se ilegitime los resultados que se anuncien tras la votación.
De manera que debe aprovecharse que existe voluntad en algunos sectores de la sociedad dominicana de mediar en el conflicto suscitado, para que por esta vía, se llegue a una designación de consenso, porque sostener la posición que ha caracterizado la postura del presidente de la JCE con el respaldo de algunos miembros, es perjudicial para esa entidad.
¡QUÉ ACTÚE LA LIGA!
Si bien algunos de los atributos qué fueron propios de la Liga Municipal Dominicana (LMD) en la época posterior a la eliminación del régimen de Rafael L. Trujillo fueron abrogados tras las últimas reformas de las leyes pertinentes, todavía, en virtud de la ley de su fundación, corresponde a ese organismo actuar para el mejor desenvolvimiento de los gobiernos locales, lo que, al parecer, no está aconteciendo en el Municipio de Villa Altagracia debido a las tensiones que han surgido entre el Alcalde y los Regidores del Cabildo.
Este diario se ha hecho eco de las quejas del Alcalde, quien entiende que la conducta de los Regidores no se corresponde con las responsabilidades que le fija la ley, al promover, ha señalado José Miguel Méndez, el Alcalde, acciones que procuran impedirle el cabal cumplimiento de sus obligaciones como ejecutivo del gobierno local; y, de ser cierto, la LMD debe procurar una avenencia que supere la situación denunciada.
Los gobiernos locales son al territorio de los Municipios, lo que el gobierno central es al territorio de la República, y si los integrantes de ese gobierno local carecen de la voluntad de actuar de común acuerdo para el bien común del pueblo, será muy difícil que puedan cumplirse las metas que fija la ley a los Cabildos y muchos menos llenar las expectativas que el pueblo de la jurisdicción se hizo al elegirlos y, sobre todo, al elegir al Alcalde, que habitualmente es la figura que presentan los partidos al electorado como persona por la que pueden y deben votar para lograr el cumplimiento de sus aspiraciones sociales.
O los Regidores y el Alcalde desconocen los objetivos inherentes a un gobierno local, o ignoran lo que debe ser el desenvolvimiento y el comportamiento de las autoridades responsables por el curso de acción de un gobierno local, quizá porque la pasión política ha desbordado al Cabildo y requiere que la autoridad asesora, que es la LMD, actúe para que todos reencuentren la razón de ser de sus cargos y conozcan a cabalidad sus funciones.
