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Deforestación y contaminación extinguen riquezas y recursos naturales en el Cibao


  • Ignacio Guerrero | 14-11-2020

“En la naturaleza está la preservación del mundo.” Henry David Thoreau

Las riquezas, bellezas y recursos naturales se extinguen de forma progresiva en la región Norte de República Dominicana, como consecuencia de la deforestación,  la contaminación ambiental y el crimen ecológico.

Además, la extracción de arena,  gravilla y agua de los ríos provocan su agonía, porque el caudal disminuye y se deterioran los entornos, situación que preocupa a ecologistas y a la población en general.

También inquieta la quema de madera para la elaboración de carbón, los aserraderos ilegales, caza sin control, pesca indiscriminada y la destrucción de los parques nacionales.

Desde  Monseñor Nouel hasta Dajabón, demarcaciones ubicadas en los extremos de las 14 provincias que conforman la geografía del Cibao, se observa el desgaste del medio ambiente y eso une a diversos sectores que claman por la intervención de las autoridades en procura de frenar la depredación de la madre naturaleza. 

Se trata de una devastación que convierte los espacios naturales en zonas desérticas, ya que los desaprensivos destrozan sin contemplación los bosques y todas las especies.

Ríos

Las fuentes acuíferas de la región son depósitos de basura, residuos industriales, lodo cloacal, malezas, animales muertos y desechos clínicos; esa realidad implica que la polución arruine los torrentes.

El otrora Río Yaque del Norte, el cual nace en las montañas de Jarabacoa y desemboca en Montecristi, uno de los más importantes del país y el más largo del Caribe, hoy día es un “arroyuelo” que muere con lentitud, debido a que el contagio lo aniquila poco a poco.

Otros ríos afectados por la problemática son Camú, Jaya, Guayubín, Mao, Masacre, Licey, Moca, Bao, Yuna, Chacuey, Masipedro, San Marcos, Maguaca, Quinigua, Jacagua y cientos de arroyos y cañadas.

Sociedad Ecológica del Cibao (SOECI), institución que sustenta un programa de acción por el rescate, conservación y preservación de los recursos naturales, ha mantenido una voz de alarma ante el menoscabo de los ríos en la región Norte del país.

La producción agropecuaria y las familias que pueblan las distintas localidades cibaeñas sufren los efectos de la panorámica, porque no hay agua suficiente para irrigar los campos productivos y para consumo humano, con la agravante que la poca que aparece registra altos niveles de contaminación y eso genera múltiples enfermedades infecto-contagiosas e incide en la merma de la productividad.

Pese a que desde  1970 se han creado comisiones y patronatos por la salvación del Yaque Dormilón, no se ha logrado su recuperación porque en toda su extensión el corte de árboles, la extracción de materiales y la contaminación aumentan cada día más.

Las especies

Aves, peces y plantaciones desaparecen, en vista de que sus hábitats son destruidos y convertidos en basurales, sin que desde las instituciones como Medio Ambiente se adopten medidas con la finalidad de proteger las distintas especies.

Palomas, rolas, carpinteros, barrancolí, ruiseñor, zumbador, cigua palmera, cigua arrocera, cigua cuatro ojos, pájaro bobo, gallareta, garza, judío, guinea, petigre, Yaguasa, cotorra y tórtola se exterminan, porque sus espacios han sido eliminado.

Asimismo, los peces de agua dulce como camarones de agua, trucha, tilapia (carpia), sábalo, pececillos,  anguila, Dajao, lisa y  róbalo escasean, ya que la pesca indiscriminada, la contaminación y la intoxicación acaban con los mismos.

Conforme a denuncias de grupos ecologistas, en  las cordilleras Septentrional y Central, respectivamente, se tumban árboles maderables y frutales como caoba, pino, cedro, mango, limón, naranja, aguacate, limoncillo y cacao.

En suma: los desmontes, la contaminación y el crimen ecológico diezman a la madre naturaleza en los pueblos situados en la región Norte.

¿Qué hacer, entonces?

Instruir, orientar y educar a los ciudadanos es son  tareas urgente, a fin de que adquieran conciencia de la necesidad de cuidar los recursos naturales; hay que aprender a convivir con la naturaleza y evitar su destrucción.

Un reto es reforestar las cuencas de los ríos, las montañas y todos los perímetros en las franjas boscosas, arrestar y somete a la justicia a quienes sean sorprendidos socavando las riquezas naturales, designar a guardianes forestales y supervisar con frecuencia las áreas protegidas.

Definir y ejecutar políticas públicas eficaces en materia medio ambiental, es un compromiso de quienes controlan los poderes político, económico y social; esa es una misión patriótica que deben encarar con responsabilidad.

Por igual, procede vincular a líderes comunitarios, religiosos, políticos, legisladores, autoridades municipales y a la población en  programas dirigidos a preservar la naturaleza y lograr un equilibrio entre los ecosistemas y el hombre y la mujer.

“En todas las cosas de la naturaleza hay algo maravilloso.” Aristóteles


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