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Efemèrides 7 de junio 1989:La olvidada tragedia de los 15 futbolistas que murieron en el accidente aèreo de Surinam


  • Rafael Baldayac | 07-06-2020

EF

 

 

Quince futbolistas surinameses de la liga holandesa que integraban la selección Colourfull 11, onceno de buena voluntad para recoger fondos caritativos, murieronun dia como hoy 7 de junio de 1989, en el vuelo PY764 de Surinam Airways minutos antes de aterrizar en Paramaribo. Fallecieron 176 de los 187 ocupantes del avión DC-8.

 

 

La responsabilidad recayó en la Surinam Airways, la aerolínea bandera de República de Surinam, país de habla holandesa ubicado cerca de Guyana, Guayana Francesa y Brasil, conocido como el país más pequeño del Continente Americano

 

Eran las 4:27 de la madrugada del miércoles 7 de junio de 1989. Un avión de la compañía Surinam Airways se disponía a aterrizar en el aeropuerto de Paramaribo, la capital de la exótica república sudamericana de Surinam.

 

El vuelo 764 partió del Aeropuerto de Amsterdam  Schiphol, Ámsterdam, Países Bajos (Holanda)a las 23:25 del 6 de junio como estaba programado.Las siguientes diez horas de vuelo transcurrieron sin incidentes.

 

Un encuentro fatal

 

La tripulación recibió el informe meteorológico final y autorización para aproximación. Su destino aterrizar en el Aeropuerto Internacional Johan Adolf Pengel de Paramaribo, Surinam.

 

Cuando estaba realizando las maniobras de aproximación, un fallo humano (como dedujeron posteriormente los expertos que investigaron el accidente), condujo al desastre.

 

Se estrelló y 178 de las 187 personas que viajaban en el murieron. Fue  la mayor catástrofe aérea de la historia de Surinam.

 

Con todo, el vuelo despegó, hizo su trayecto con normalidad, y cuando avistaron el Aeropuerto Internacional de Zanderij-Paramaribo, comenzó el descenso. "Viento calmado, visibilidad de 900 metros con niebla, temperatura de 22ºC" fue el mensaje que desde el aeropuerto se envió a la tripulación.

 

El anuncio sorprendió a todos, pues esperaban los seis kilómetros de visibilidad que se habían comunicado previamente. El comandante autorizó entonces el uso del Sistema Instrumental de Aterrizaje, confiando en que la niebla presente fuese sólo un banco temporal, y que una vez en fase de aterrizaje la visibilidad fuera suficiente para maniobrar.

 

En ese momento la torre de control autorizó el aterrizaje en la pista 10. Durante la fase de aproximación a pista, el segundo comunicó que había visto la pista hora 12, después de ver un poco de niebla pero reconocer la pista detrás de ella.

 

Atravesando una nube, el comandante solicitó repetidamente que les encendieran las luces de aterrizaje de la pista. Los sistemas no estaban sintonizados.

 

Cuando descendía el avión siguió bajando, hasta que recibió la orden del ingeniero a bordo "¡hacia arriba!". Pero justo entonces el motor número 2 golpeó contra la cima de un árbol. El ala derecha golpeó contra otro árbol.

 

 

El avión perdió el control, estrellándose, y se prendió fuego.

Foto: Un avión como este fue con el que se produjo el accidente

 

El avión, era un reactor de pasajeros cuatrimotor McDonnell Douglas DC-8-62 que había volado por primera vez en 1969,​ como parte de la flota aérea de Braniff International Airways.

 

El avión era un McDonnell Douglas de 20 años de antigüedad. El piloto era el estadounidense Will Rogers, que tenía 66 años de edad. El tiempo no era bueno. 20 minutos antes del aterrizaje, el avión recibió un aviso meteorológico.

 

La niebla era densa y la visibilidad, de 900 metros. A pesar de que no habían recibido más avisos, Rogers decidió poner en marca el ILS, un sistema de aterrizaje que se usa para maniobrar con mal tiempo. El sistema ILS/DMS de Thales, instalados en más 700 aeropuertos en todo el mundo, es una herramienta indispensable de navegación, especialmente en momentos de visibilidad reducida.

 

Sin embargo, el problema fue que el ILS les dio información errónea a los tripulantes de cabina. Una alarma de altitud saltó, pero Rogers y el copiloto siguieron fiándose del ILS. Fue un error fatal.

 

Una de las alas del avión chocó contra un árbol, que no habían visto a causa de la niebla. Poco después, la otra ala hizo lo mismo. Todos los pasajeros, que dormían, se despertaron alarmados. Apenas segundos después, el avión chocó contra el suelo. 

 

El avión perdió el control, estrellándose, y se prendió fuego. Las últimas palabras que registraron la caja negra fueron del ingeniero a bordo: "That’s it. I’m dead".

 

Independientemente de qué tantos instrumentos tenga de equipamiento una aeronave, o qué tantas recomendaciones haga el control de tierra, siempre el criterio de un capitán es el que acaba perdurando, pues es él quien lleva el mando inmediato de la aeronave a su cargo.

Lo que más conmueve

Sin embargo, lo que más conmueve del trágico accidente de aviación, desde la perspectiva futbolística, es que en dicho vuelo viajaban un nutrido grupo de holandeses de raíces surinameses, que vieron segadas sus vidas, y en los casos de los supervivientes sus respectivas carreras al no poder volver a jugar en la cancha.

 

De los 187 pasajeros tan solo sobrevivieron once, entre los cuales se encontraban tres futbolistas: Sigi Lens, Radjin de Haan, y Edu Nandlal.

 

En cuestión de minutos se había perdido la generación de oro del fútbol surinamés. Desde entonces, muchos son los estadios, tribunas y trofeos que se han nombrado en su honor.

 

Mientras tanto, en su casa, Gullit, Rijkaard y Winter no daban crédito a lo sucedido, y agradecían a Dios que sus clubes no les hubieran dejado marchar.

 

Un año después, Gullit y Rijkaard se proclamaban campeones de Europa con el Milan, y consolidaban el proyecto de Sacchi, que significó un cambio en el estilo de fútbol mundial.

 

Qué hubiera sucedido si los tres futbolistas hubieran cogido el vuelo 764 de Surinam Airways nunca se sabrá, por fortuna. Pero parece evidente que nada hubiera sido lo mismo.

 

Muchas familias procedentes de Surinam, que hasta la independencia de Holanda en 1975 era una colonia conocida por el nombre de Guayana Holandesa, país pobre y con poco futuro, habían emigrado a la antigua metrópolis a lo largo de la segunda mitad del siglo XX.

 

Allí fueron muchas las dificultades que tuvieron  para integrarse, debido a las distintas costumbres y etnias.

 

Surinám es el país más pequeño y menos poblado de toda América del Sur. Sin embargo, ha sido una fábrica de grandes futbolistas.

 

Ya sean nacidos en el país, como es el caso de Seedorf, Hasselbaink, Winter o Davids; o nacidos en Holanda pero de progenitores procedentes de Surinám, como lo son Rijkaard, Gullit o Kluivert.

 

Surinam: Cuna de futbolistas

 

Este pequeño país de Sudamérica fue colonia holandesa hasta 1975 cuando obtuvo su independencia. De 1980 a 1988 hubo una dictadura y por ende una gran migración hacía Holanda. Varios son los futbolistas que han nacido en Surinam o tienen ascendencia allí.

 

Todos ellos podrían haber jugado con la selección de Surinám, pero lo hicieron con la de Holanda.

 

No obstante, y para dar el honor al fútbol del pequeño país que merecía, en 1989 se organizó una gira de partidos amistosos en los que jugarían todos los futbolistas holandeses de origen en Surinám que estaban jugando en Europa.

 

Anteriormente, en 1986 se disputó  un primer partido entre el mítico  robin Hood (campeón de la liga de Surinam)  y un combinado de jugadores holandeses de origen guyanés.

 

El éxito de dicho choque provocó  que tres años después, 1989,  se organizara un nuevo encuentro, devolviendo esta vez el combinado holandéss la visita. La idea del Kleurlijk 11 -‘El once de color’, en neerlandés- se le ocurrió a Sonny Hasnoe, asistente social en el Ayuntamiento de Amsterdam.

 

Quería que todos aquellos que tenían sus orígenes en Surinám defendieran, aunque fuera por un día, la camiseta del país.Pero además estaban previstas distintas charlas y conferencias por todo el país de estas estrellas emigradas.

 

Hasnoe veía en esa posibilidad, en el fútbol, uno de los medios más eficaces para liberar a los jóvenes de Paramaribo del mundo de racismo, droga y violencia en el que vivían. Y a su vez, de darles un más que merecido homenaje a un país tan pequeño pero tan prolífico en talento futbolístico.

 

Todos, tanto en Holanda como en Surinám, estaban de acuerdo. Así que el 6 de junio de 1989, a las 23:25, despegaba del Aeropuerto de Amsterdam el vuelo 764 de Surinam Airways.

 

 

Steve Van Dorpel, emergente estrella del fútbol holandés

 

A bordo se encontraban jugadores de la talla de Steve Van Dorpel, emergente estrella del fútbol holandés, y que ya estaba en la órbita de grandes equipos europeos.

 

Van Dorpel nunca había visto a su padre y estaba a punto de cambiar su apellido por el de su madre, "Esajas". Había planeado conocer a su padre por primera vez en su vida en Surinam durante el viaje de Colourfull 11.

 

 AdemásRuud Degenaar, de 25 años y referencia en el Heracles Almelo, Lloyd Doesburg, entonces en el Ajax; o Andro Knel, quien con solo 21 años era la estrella del Sparta de Rotterdam, y sumaba ya más de 60 partidos en la Eredivisie.

 

También debían estar entre ellos Frank Rijkaard, Ruud Gullit y Aron Winter. Su intención era acudir a la cita, ilusionados por ayudar a su tierra natal. Pero sus clubes (el Milán en el caso de los dos primeros, y el Ajax en el caso del tercero), no les dejaron partir. Afirmaban que era un viaje demasiado largo que podía afectar a los intereses del club que les pagaba.

 

Disgustados, aceptaron. También debía estar el reconocido portero Stanley Menzo, pero a última hora decidió coger un vuelo anterior para llegar antes a casa.

 

El equipo de llamó “The Colour Full II” e iba estar compuesto por los mejores jugadores posibles  con ascendencia surinamesa. Admas de Gullit, Rijkaard, Aaron Winter , junto a  ellos iban otros también conocidos en su época  como Bryan Roy, Blinker o Menzo, figura del Milan, Ajax  y la selección holandesa, no pudieron obtener  el permiso de sus clubes para viajar a disputar el choque.

 

Algunos, a pesar de todo, como Menzo y Hannie Meijer, se la ingeniaron para evadir la prohibición y acudieron al desafío. Así, el combinado final no lucio con nombres tan conocidos, pero si eran en la mayoría de los casos futbolistas que competían en la primera categoría  de la liga holandesa.

 

Un total de 18 de ellos viajaban en el avión siniestrado, de los cuales 15 de ellos murieron. Manzo  y Meijer habían tomado un vuelo anterior, lo que le salvóla vida.

 

Todos tenemos reciente la tragedia del Chapecoense, el equipo brasileño que sufrió un accidente aéreo en noviembre de 2016 y en el que perdieron la vida 71 personas, entre ellos 22 jugadores.

 

Pero por desgracia no fue la primera.

El Colourfull XI y  la olvidada tragedia

En memoria de Van Dorpel, se erigió una estatua detrás de la estación de policía "Amsterdamse Poort". Una sala en el Kras Stadion del FC Volendam también lleva su nombre y en 2010 una calle en Amsterdam también recibió su nombre

 

El Colourful XI era un equipo formado a finales de los 80 por iniciativa de Sonny Hasnoe, un trabajador social de Ámsterdam que tenía como objetivo ayudar a niños de los barrios pobres de la capital neerlandesa, en su mayoría de familias originarias de Surinam, a salir de los peligros de su situación a través del fútbol.

 

Este onceno era una especie de combinado de jugadores profesionales de origen surinamés, que se mostraban como ejemplo para los niños. Hasnoe organizó un partido amistoso entre el Colourful XI en Surinam, el 7 de junio de 1989.

 

En un principio, iban a acudir estrellas como Ruud Gullit, Frank Rijkaard, Brian Roy, Aron Winter o Stanley Menzo, pero la KNVB, la federación neerlandesa, no dio permiso.

 

Tampoco equipos como el Milan, donde jugaban Gullit y Rijkaard. Menzo, portero del Ajax, se saltó la prohibición, pero viajó por su cuenta a Paramaribo.

 

 Así las cosas, acudieron jugadores de origen surinamés, pero de perfil más bajo.

 

Aun así, había futbolistas del Ajax, del Volendam, del Heracles Almelo, del NAC Breda, del Willem II, del Twente o del Haarlem.

 

Cogieron el vuelo 764 de Surinam Airways entre el aeropuerto de Schiphol, en Ámsterdam, y el de Zanderij en Paramaribo, Surinam. Era el 7 de junio de 1989.

 

Los 15 futbolistas que perecieron

 

Quince futbolistas del Colourful XI murieron: Ruud Degenaar, de 25 años, jugador del Heracles Almelo; Lloyd Doesburg, 29, del Ajax; Steve van Dorpel, 23, del Volendam; Wendel Fräser, 22, del Roosendaal; Frits Goodings, 25, del Wageningen; Jerry Haatrecht, 25, del Neerlandia; Virgall Joemankhan, 20, del Círculo Brujas belga; Andro Knel, 21, del NAC Breda.

Gullit (i) y Rijkaard (d), junto al también holandés Van Basten (c), en el Milán de Sacchi en el funeral por las víctimas / EFE

 

 Ruben Kogeldans, 22, del Willem II; Ortwin Linger, 21, del Haarlem (murió tres días después del impacto, en el hospital); Fred Patrick, 23, del Zwolle; Andy Scharmin, 21, del FC Twente; Elfried Veldman, 23, del De Graafschap; Florian Vijent, 27, del Telstar; y Nick Stienstra, 33, del RC Heemstede (era el entrenador).

 

Tres futbolistas sobrevivieron: Sigi Lens, 25, del Fortuna Sittard, que nunca pudo volver a jugar al fútbol a causa de una fractura de pelvis que se complicó.

 

También sobrevivió Edu Nandlal, 25, del Vitesse. Sufrió una rotura parcial de la columna y consiguió volver a caminar, pero con una cojera irreversible.

 

Y por último, Radjin de Haan, de 19 años, que jugaba en el Telstar y que es el único que pudo volver a jugar al fútbol, pero con escaso resultado, debido a las secuelas de una fractura vertebral.

 

Edu Nandlal sobrevivió por dos motivos. Primero, porque le cambió el sitio a Jerry Haatrecht. Curiosamente, Jerry tampoco debía de estar en ese vuelo. Acudió para sustituir a su hermano Winnie, al que su club, el Heerenveen, no había dado permiso para viajar. Jerry era más alto que Nandlal, y como aquel quería dormir durante el vuelo, Edu le cedió su sitio, junto a la salida de emergencia, porque tenía más sitio para estirar las piernas.

 

El otro motivo por el que se salvó fue porque en el momento del impacto, Nandlal no tenía el cinturón puesto. Fue hallado por los servicios de emergencia una hora y media después del choque, junto a la cabina, pese a que su asiento estaba en la mitad del avión.A Nandlal, curiosamente, lo rescató un joven que había ido al colegio con él cuando ambos eran niños.

 

Nandlal tiene otra historia curiosa y trágica. Tras ser ojeador del Utrecht durante algunos años, acabó creando una empresa de limpieza en Holanda. Formó una familia y tuvo un hijo, Riva.

 

Desgraciadamente, cuando el pequeño tenía 5 años de edad, le diagnosticaron un raro tipo de tumor cerebral. El día que recibió la noticia era 7 de junio, como el día del accidente. El pequeño murió en abril de 2002.

 

Volviendo al accidente, la investigación reveló que el piloto no debía haber volado. La normativa de Surinam no permite a pilotos de más de 60 años ponerse a los mandos de un avión, pero como hemos visto, Will Rogers tenía 66. Y lo peor: poco antes había sido suspendido por haber aterrizado en un vuelo en la pista equivocada.

 

Rogers falseó su documentación para poder seguir pilotando. Estas irregularidades, sus fallos y el mal tiempo fueron determinantes.

 

En el funeral intervinieron Ruud Gullit y Frank Rijkaard. Actualmente, hay un memorial dedicado a las víctimas en Paramaribo.

 

También hay una escultura conmemorativa en Ámsterdam. Hoy en día, aquel accidente sigue siendo el más grave de la historia de Surinam.

 

La tragedia estuvo a punto de cambiar el curso del fútbol moderno. El  accidente de avión  terminó con la generación de oro del fútbol surinamés pero que evitaron Gullit y Rijkaard, estrellas del Milán de Sacchi.

 

 

 

Lista de los futbolistas fallecidos en el accidente:

 

Ruud Degenaar, 25 años, Heracles Almelo
Lloyd Doesburg, 29 años, AFC Ajax
Steve van Dorpel ,23 años, FC Volendam
Wendel Fräser, 22 años, RBC Roosendaal
Frits Goodings, 25 años, FC Wageningen
Jerry Haatrecht, 25 años, Neerlandia, viajaba en el lugar de su hermano Winston Haatrecht, que se encontraba concentrado con su equipo, el Heerenven
Virgall Joemankhan, 20 años, Círculo de Brujas
Andro Knel, 21 años, NAC Breda
Ruben Kogeldans, 22 años, Willem II
Ortwin Linger, 21 años, HFC Haarlem, murió 3 días despuéspor las heridas sufridas.
Fred Patrick, 23 años, PEC Zwolle
Andy Scharmin, 21 años, FC Twente
Elfried Veldman, 23 años, De Graafschap
Florian Vijent, 27 años, Telstar
Nick Stienstra, 33 años, RC Heemstede (entrenador)

 

 




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