Comentarios Recientes

0

Efemèrides especial 15 de febrero 1970:Luto domìnico-boricua:Tragedia del Mar Caribe


  • Rafael Baldayac | 15-02-2021

 

 

Un connotado grupo de atletas y deportistas puertorriqueños y dominicanos perdieron la vida en otro domingo luctuoso para el deporte caribeño. Murieron 12 jugadoras, dos entrenadores y otros 12 acompañantes del equipo nacional de voleibol femenino de Puerto Rico. En el fatal accidente aéreo murieron en total 107 personas, incluyendo al primer campeón mundial de boxeo de la Republica Dominicana, Carlos–Teo –Cruz, junto a su esposa e hijos.

 

P

 

Hace 51 años se produjo una de las más grandes tragedias aérea que registra el mundo del deporte. El domingo 15 de febrero de 1970 perdieron la vida en un accidente de avión 107 personas, incluyendo al primer campeón mundial de boxeo de la Republica Dominicana, Carlos–Teo –Cruz, su esposa, la boricua Mildred Ortiz y sus dos hijos Carlos y Herminia Cruz.

 

Murieron además en este trágico accidente de aviación las integrantes del equipo olímpico de voleibol de Puerto Rico que había celebrado una serie de fogueo con su similar de Republica Dominicana en el fin de semana.

 

El deporte dominicano y de la vecina isla de Puerto Rico vivieron los  momentos más terrible de dolor y tristeza ese 15 de febrero de 1970 cuando se precipito al mar Caribe la nave aérea que trasportaba a un grupo de deportistas. 

 

La tragedia se produjo al caer al mar Caribe el avión DC-9 que se dirigía de Santo Domingo a Puerto Rico, terminando para siempre con las ilusiones de las jóvenes que conformaban la selección olímpica de voleibol femenina puertorriqueña.

 

Murieron las 107 personas, 26 de ellas miembros de la delegación deportiva, 12 jugadoras, dos técnicos, doce acompañantes (familiares y fanáticos) de las voleibolistas que ganaron ese fin de semana un intercambio amistoso a las quisqueyanas.

 

Se pudo observar que la aeronave accidentada, un DC-9 de Dominicana de Aviación,  cayó al mar pocos minutos de despegar del aeropuerto internacional de Las Américas, muriendo todos los ocupantes de la nave. 

 

La República Dominicana se cubrió de luto porque entre las víctimas se encontraba el primer campeón mundial de boxeo que tuvo este país, el carismático pugilista Carlos –Teo– Cruz, quien pereció junto a su familia,  su esposa boricua Mildred Ortiz y sus dos hijos, Carlitos y Herminia.

 

El dominicano Teo Cruz se adueñó del cinturón mundial del peso ligero la noche del 29 de junio de 1968 al vencer en sangriento combate al boricua Carlos Ortiz en pleito mundialista celebrado en el Estadio Quisqueya de la capital. 

 

Cruz fue el hombre que le dio a la patria le primera corona mundial apenas hizo dos defensa del cetro de las 135 libras y en la segunda perdió ante el californiano Mando Ramos.

 

Entre las víctimas del accidente de Dominicana de Aviación también se encontraban la esposa y dos hijos del ex -monarca mundial de boxeo, así como los deportistas Cohen Peynado y Leslie Imbert Tesón. 

 

Además falleció el destacado dirigente deportivo puertorriqueño Juan Ramón Lubriel junto con todas las grandes figuras del voleibol de la vecina isla, con excepción de Carmen Rosa Sabater, no hizo el fatídico viaje.

 

El dolor y el luto afecto a cientos de dominicanos y puertorriqueños, incluyendo la esposa del general Imbert Barreras, que se dirigían a Puerto Rico en este fatídico vuelo.

 

Teo vino al país dos días antes a cumplir con una de sus hermanas que contraía nupcias y se marcha de regreso a su hogar en Puerto Rico para firmar esa semana un contrato  para una pelea que sostendría en Australia.

 

 Y luego de ese compromiso viajaría a Panamá para darle apoyo a su hermano Leo Cruz, quien representaría a la Republica Dominicana en los Oncenos Juegos Centroamericanos y del Caribe en al país istmeño.

 

53 puertorriqueños y 44 dominicanos figuraban en la nómina de pasajeros fallecidos en el  desastre aéreo, ocurrido al caer la tarde del domingo 15 de febrero de 1970. El avión de la compañía Dominicana de Aviación (CDA) se precipitó al mar a sólo tres millas náuticas de la costa, frente a Cabo Caicedo, después de despegar del aeropuerto internacional de Las Américas.

 

Un informe de las autoridades de aeronáutica de República Dominicana confirmó la caída del jet a las 6:15 de la tarde. El aparato, que había sido comprado recientemente por la CDA a la Douglas, se precipitó al fondo del mar por inesperadas fallas en los motores.

 

“Nos vemos en Panamá dentro de diez días”, fueron las últimas palabras de las integrantes del equipo olímpico de voleibol femenino de Puerto Rico al despedirse de sus colegas dominicanas antes de las seis de la tarde en la terminal aérea.

 

Minutos antes de abordar el DC-9 de las voleibolistas puertorriqueñas con rostros llenos de alegría juvenil, bailaban merengue en los salones de espera del aeropuerto.

 

Ellas todavía celebraban la victoria lograda el día anterior sobre las dominicanas en la cancha del auditorio Eugenio María de Hostos.

 

La serie internacional formaba parte de su preparación para los Juegos Centroamericanos y del Caribe programado para comenzar en dos semanas (28 de febrero de 1970) en Ciudad de Panamá.

 

Un día antes de la tragedia, las visitantes habían derramado lágrimas de alegría para luego convertirlas en terribles alaridos de dolor y tristeza. Ironía del destino.

 

Sólo tres personas de la delegación que llegó el jueves 12 de febrero a Santo Domingo para la serie de tres partidos no abordaron el avión esa fatídica tarde dominical, ya que habían viajado antes.

 

Estos fueron el presidente de la Federación Puertorriqueña de Voleibol, ingeniero José Nicolás Palmer, y la capitana de la selección olímpica Carmen Rosa Sabater, quienes viajaron el sábado 14 por la tarde a Puerto Rico.

 

 Ellos regresaron a su terruño un día antes por la aerolínea Caribair, para asistir a la Cena Olímpica, donde la estelar Carmen Rosa Sabater recibió el galardón de mejor voleibolista del año 1969 en Puerto Rico.

 

Otro que escapó de la muerte fue el padre de la jugadora Belinda Correa, quien viajó unas horas antes en vuelo de Aerovías Quisqueyanas para recibir a su hija en el aeropuerto de San Juan, Puerto Rico.

 

Las muchachas de la selección de voleibol superior boricua que perdieron la vida en el fatal accidente, todas con edades entre 15 y 18 años, fueron las hermanas Rosita y Maritza Bernal, Judith Peña, Nayda Cardona, Tenchi Otero, Catalina Rodríguez, Iris Rodríguez, Zoraida Figueres, Rosa Rivera, Dolores Villegas, Carmen Lourdes Sánchez y Belinda Correa.

 

Perecieron el entrenador de la selección, el profesor Juan Ramón Loubriel, y su asistente Víctor Rivera, así como el apoderado del equipo Fernando Jiménez y el coordinador de viaje José Bosch.

 

Escenas desgarrantes y conmovedoras se presentaron al conocerse la noticia de la muerte del grupo de familias que acompañaban al equipo.

 

Entre las víctimas figuraban la anotadora Carmen Rodríguez (hermana de Catalina), las chaperonas Virginia Vera de Bernal (madre de Rosita y Maritza) y Luz de Sánchez (madre de Carmen), Germán Otero (padre de Tenchi) y su otro hijo Germán Otero Jr., de 11 años.

 

Además los esposos Víctor y Mercedes Rivera (padres de Rosa y del técnico asistente Víctor). También el profesor de la Universidad de Río Piedras José Carlos Oriol, su esposa Luisa y su hijo Oriol Carrión, quienes eran fieles seguidores del voleibol y acompañaban siempre al equipo en sus giras.

 

60 AÑOS CATÁSTROFE AÉREA DE BRUSELAS

 

Con nueve años de diferencia, pero en la misma fecha, 15 de febrero, se conmemoran dos de las más grandes tragedias aérea que registra la historia del deporte.

 

Más de  medio siglo hace que pereció en un accidente de aviación el equipo olímpico de patinaje artístico de Estados Unidos, en tanto que se cumplen 51 años de la Tragedia del Mar Caribe que enlutó a la familia deportiva dominica-boricua.

 

El 15 de febrero de 1961 un avión de la línea  aérea belga Sabena se precipito a tierra e incendió cuando intentaba aterrizar en el aeropuerto de Bruselas, provocando la muerte de 74 personas, incluyendo los 17 integrantes de delegación deportiva norteamericana que se dirigían a la capital checa (Bruselas) para participar en el campeonato mundial de esa disciplina de patinaje artístico.

 

 Laurence Owen, de 16 años, campeona norteamericana de patinaje artístico, y su madre Maribelle Vinson Owen, que lograra fama mundial en esta misma disciplina, figuraban entre las víctimas de este avión que se precipito a tierra en las inmediaciones de Bruselas.

 

Su madre, la señora Vinson Owen,  presidía la delegación norteamericana que se dirigía al campeonato mundial de patinaje a celebrarse en Praga, Checoslovaquia, del 22 al 26 de febrero de 1961.

 

Era una leyenda de este deporte. Había conquistado el mismo título que su hija en 1937 y representó a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1928 en Saint Moritz.

 

En el avión viajaban también otros miembros de la representación estadounidenses. La líder del grupo era Laurence,  quien fue la única norteamericana que resulto vencedora ante la fuerte representaciones canadienses en el torneo nacional de patinaje efectuado en Filadelfia dos meses antes.

 

El avión, un Boing 707 había salido la noche del 14 de febrero de 1961 de Nueva York, en vuelo sin escala a Bruselas, y se aproximo al aeropuerto nacional de Zeventem con condiciones climáticas perfectas.

 

Dos agricultores que trabajaban en los campos vecinos también resultaron víctimas del accidente .Uno de ellos luego  fue identificado como Theo de Later, de 21 años de edad, destacado ciclista  que hacía apenas dos meses había sido retirado tras cumplir el servicio militar.

 


Comentarios

Name of User
Sé el primero en comentar

MÁS CONTENIDO EN BÁSQUETBOL

Ir arriba