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Guía básica del Film Noir


  • José D Laura | 10-11-2020

Hace 10 años, la escritora y guionista Marya E. Gates creó el numeral #Noirvember, una combinación de las palabras “noir” y “november”, para crear una tendencia en redes en torno a uno de los subgéneros más seguidos y estudiados del Séptimo Arte: el Film Noir, o cine negro.

Cada noviembre ya está prácticamente marcado como el mes del cine negro y la ocasión se nos antoja propicia para esbozar algunas ideas y un Top 10 básico del Film Noir.

Film noir es un término usado por el crítico Nino Frank para describir un tipo de cine que se hizo en Hollywood entre 1940 y 1950, cuyo referente es El halcón maltés (1941), extraordinario filme de John Huston que ha tenido una enorme influencia hasta nuestros días.

Este subgénero no siempre ha sido bien definido, pero tiene algunas características que lo identifican y lo diferencian de otros cercanos, como el cine policial.

Comenzando por los personajes protagonistas: enigmáticos, distantes y cuyas motivaciones son difíciles de establecer con precisión. Así, por ejemplo, habrá un detective en olla (siempre hay uno), probablemente despedido de la policía y adicto al alcohol. Un pobre diablo a quien la vida le ha pasado factura y le ha cobrado muy caro sus errores.

Siempre aparecerá una dama en apuros (siempre hay una), probablemente mal querida, que clama por ayuda sin importar el costo. Esa dama, conocida comúnmente como la Femme Fatale, puede provenir del pasado del protagonista o presentarse por primera vez dentro de su mundo y, con su influencia, afectar el destino y las acciones del protagonista. Ella exuda sensualidad y ahí es que la cosa se pone buena.

Las reglas del género requieren que nuestros protagonistas se vean arrastrados por acontecimientos reñidos con la moral y, sin embargo, seguir teniendo nuestra simpatía. Siempre habrá un crimen para que la vaina se ponga color hormiga y nuestros protagonistas intenten salir ilesos.

Es interesante el conflicto moral que nos provocan: probablemente no aprobamos las cosas que hace, pero queremos que les salgan bien: se difumina la frontera entre buenos y malos.

¿Recuerdan esa frase de la genial Amores perros: “Si quieres hacer reir a Dios, cuéntale tus planes”?. Pues aplica perfectamente para darnos una idea del fracaso al que están condenados nuestros protagonistas. Una pesadilla de proporciones kafkianas en la que casi nada puede salirle bien a nadie y que nos arrastra a desenlaces infelices.


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