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Heliana Medina

Vivencias y Aventuras

Heliana Medina | helianamedina@lainformacion.com.do

La ética periodística sobre una cuerda floja


  • Heliana Medina | 26-08-2020

“La ética periodística “no es lo mismo que un catálogo de deberes en el quehacer informativo; es más bien un motor unipersonal, un querer hacerlo, una búsqueda constante para ser mejor”, Omar Raúl Martínez, periodista y académico.-

Hoy que el mundo atraviesa una crisis de salud que ha puesto en juego el bienestar de la humanidad, las noticias falsas se convierten también en una pandemia tan peligrosa como la COVID-19.

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que el periodismo vive hoy - al igual que el coronavirus - una crisis sin precedentes. 

A diario, recibimos un “bombardeo” de informaciones de “periodistas” que la gente  común publica, incluso de buena fe, sumándose a la cadena de envíos masivos a través de las plataformas digitales. Estas informaciones muchas veces falsas, que buscan rating y likes en la Era Digital suponen una amenaza para la democracia y fomentan sociedades violentas.

Muchos medios de comunicación y periodistas que gozaban de una trayectoria intachable, hoy, su ética, credibilidad y veracidad a la hora de informar caminan sobre una cuerda floja. El periodista sensacionalista desconoce dos valores esenciales: su compromiso con la verdad y su responsabilidad con la sociedad.

Aidan White, periodista y fundador de Ethical Journalism Network, señaló que “si el periodismo echa en saco roto sus principios éticos pierde sus valores fundamentales, su credibilidad y su razón de ser.

Los ciudadanos vemos noticias porque queremos estar informados y, creemos que tras esas noticias está la labor de investigación diligente e imparcial de los periodistas. 

Pero ¿Cuándo la actividad periodística dejo de regirse por conductas éticas?

El trabajo de los periodistas está sometido a numerosas limitaciones y la revolución de la información ha resultado ser una espada de doble filo, pese a todas sus virtudes liberadoras.

Actualmente, la Revolución Digital nos permite estar conectados en cuestión de segundos con personas al otro lado del mundo y enterarnos de lo que sucede en cualquier parte del globo con tan solo hacer un clic en cualquier plataforma social.

Esta inmediatez digital busca crear comunidades más sólidas, informadas y comprometidas. Sin embargo, los modelos económicos que antes permitían retribuir a los periodistas se han quebrado, en muchos casos de modo irreparable.

“El dinero con el que se financiaba el periodismo de interés público se ha evaporado y las salas de redacción luchan denodadamente por mantener sus principios éticos. Esto hace que hayan cobrado mucha más importancia las irregularidades de la prensa que venimos denunciando desde siempre: información sesgada políticamente, influencia indebida de los medios empresariales, conflictos de intereses y difusión de prejuicios”, ponderó White.

El problema va más lejos. Las redes sociales están abarrotadas de noticias que buscan sensacionalismo con el único fin de mejorar las estadísticas de visitas, un negocio muy lucrativo. La mayoría de nosotros buscamos las noticias en los teléfonos móviles y las plataformas en línea, que se han enriquecido explotando los datos personales de los internautas y captando la publicidad que alimentaba a los medios de información tradicionales. Nos hemos convertido en esclavos de la dictadura del ‘clic’ para estar informados.

Según el informe “Digital 2019: Global Internet Use Accelerates”, presentado por las plataformas We Are Social y Hootsuite, República Dominicana cuenta con 6 millones de personas activas en las redes sociales, que representan el 55% de su población. De estas (personas) cibernautas, el 95% se conecta a través de su dispositivo móvil y un total de 5.7 millones de usuarios y usuarias en el país utilizan Facebook.

Cualquiera que se informe a través de medios alternativos como redes sociales corre el riesgo de mal informarse.

Detrás de las noticias falsas hay un negocio gordo. Las fake news, atraen clics y tráfico lo que a su vez genera ingresos publicitarios. La Global Disinformation Index (DGI) reveló que unos 20.000 sitios de fake news generaban al año 235 millones de dólares, o sea una ganancia promedio de 11.750 dólares por plataforma cada año.

En el periodismo tradicional y en el periodismo digital debe prevalecer la ética, ejerciendo la separación entre la información y la propaganda (o publicidad).

Abro hilo… ¿Cuál es la responsabilidad de los periodistas en el fenómeno de la desinformación? ¿Somos víctimas o victimarios?

Hasta un próxima entrega.

@helimedinard


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