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Recordando a Javier Solís, a 55 años de su partida


  • Fuente Externa | 19-04-2021

Javier Solís fue el nombre que el mexicano Gabriel Siria Levario escogió para hacerse conocido como cantante, el mismo que quedaría inmortalizado como “El rey del bolero ranchero”, un género-fusión creado por su casa disquera a su imagen y semejanza, con el cual triunfó en todo el ámbito hispanoamericano durante su corta carrera de diez años, que finalizó con su muerte prematura, a los 34 años, el 19 de abril de 1966, como consecuencia de las complicaciones cardíacas surgidas en una intervención quirúrgica por una afección en la vesícula biliar.     

Al cumplirse 55 años de su fallecimiento, cabe destacar la fulgurante trayectoria de quien, en apenas una década, grabó 379 canciones, participó en 33 películas y realizó innumerables giras por Estados Unidos y otros países, entre ellos Venezuela, que visitó por primera vez en 1960, contratado por Renny Ottolina para su show. A partir de entonces su éxito no se hizo esperar entre nosotros, tanto que uno de sus álbumes se titula Javier Solís en Caracas, en el cual figuran, entre otros, emblemas de su repertorio como Sombras, muy lograda adaptación del viejo tango de José María Contursi y Francisco Lomuto; Si Dios me quita la vida, Renunciación, He sabido que te amaba, Amanecí en tus brazos y Moliendo café, del compositor venezolano Hugo Blanco.

Nacido 1 de septiembre de 1931, en el seno de una familia humilde del barrio de Tacubaya, en la capital azteca, fue criado por sus tíos y debió abandonar la escuela en el quinto grado de primaria, para afrontar el mundo ante las dificultades económicas de los suyos. Fue carnicero, panadero, recolector de basura, cargador de verduras y lavador de automóviles, entre otros oficios. Pero la música siempre lo acompañó. En sus primeras incursiones interpretaba tangos en lugares públicos y en concursos de aficionados, que habitualmente ganaba con el seudónimo de Javier Luquín.

El propietario de una carnicería para la que trabajaba, al ver sus condiciones vocales, decidió pagarle clases de canto, que el joven aprovechó al máximo. Inicia así una nueva etapa actuando en restaurantes y como parte del Dúo Guadalajara y el Trío Flamingo. Más adelante, ya como intérprete solista, canta en las noches con grupos de mariachis de la célebre Plaza Garibaldi, donde su voz comenzó a llamar la atención, pues decían que “tenía el tono medio entre el agudo de Pedro Infante y los altos de Jorge Negrete”, según sus biógrafos.

Un día fueron a verlo los integrantes del trío Los Panchos y quedaron tan impresionados con su estilo, que lo recomendaron a su casa disquera, la CBS (hoy Sony Music), para la cual grabó en 1956 su primer elepé, ya con el nombre artístico de Javier Solís, por el que consiguió un disco de platino. De allí al éxito internacional fue algo inmediato. Hoy, a  55 años de su muerte, sigue siendo “El Rey del bolero ranchero”, apelativo que marcaría para siempre su impronta en la cultura popular latinoamericana.


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