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Biografía resalta la exitosa trayectoria artística de Sandro de América

Médicos hacen todo lo posible por preservar vida del artista argentino

Noticias AP | ACTUALIZADO 15.12.2009 - 10:53 am

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El cantante argentino Roberto Sánchez Ocampo, bautizado en el mundo artístico como Sandro de Amérida, sigue en estado delicado de salud, luego que los médicos se vieran obligados a practicarle otra cirugía de emergencia.

Como el artista tiene una amplia popularidad en Latinoamérica y todo el Caribe, ayer publicamos fragmentos de su hoja de vida.

Roberto Sanchez Ocampo, mundial y artísticamente conocido como SANDRO, nació el 19 de agosto de 1945 en Valentín Alsina, Lanús, Buenos Aires, Argentina, considerado como un destacado cantautor de baladas románticas, música rock y pop latino; famoso en todo el continente americano y en Europa con el nombre artístico de Sandro o Sandro de América. Es uno de los fundadores del rock en español. Publicó 52 álbumes originales y vendió 8 millones de copias, aunque hay fuentes que elevan sus ventas hasta 22 millones de copias. Algunos de sus éxitos son “Dame fuego”, “Rosa, Rosa”, “Quiero llenarme de ti”, “Ese es mi amigo el puma”, “Tengo”, “Trigal”, “Una muchacha y una guitarra”. Su tema “Rosa, Rosa” vendió en su país natal casi 2 millones de discos, siendo su obra más famosa su tema “Tengo”.

Este tema ha sido considerado el Nº 15 entre los 100 mejores temas de la historia del rock argentino, por la cadena MTV y la revista Rolling Stone. Realizó 16 películas. Fue el primer latino en cantar en el Madison Square Garden.

En 2005 recibió el Grammy Latino a la Trayectoria. Nació, se crió y vivió siempre en los suburbios industriales del sur de la Ciudad de Buenos Aires. Su abuelo paterno pertenecía al Pueblo Rom y Sandro recogió esa herencia asumiendo el sobrenombre de Gitano. Con el tiempo compraría una casa ubicada en Banfield, también en el cordón industrial de Buenos Aires donde vive hasta el presente. Es hijo único de Vicente Sanchez e Irma Nydia Ocampo, ambos provenientes de familias de antigua presencia en el país. 

Su abuelo paterno era húngaro, de apellido Popadópulos, quien al emigrar hacia España lo cambió al de Rivadullas; a raíz de ello, muchos años después le pondrían el apodo de Gitano. Al momento de nacer sus padres quisieron ponerle el nombre Sandro, pero no lo permitieron los funcionarios del Registro Civil donde debían registrarlo.


(Impedimento que no se entiende, puesto que ese es un nombre particularmente varonil y no atenta contra la moral y las buenas costumbres). Hizo sus estudios primarios en la Escuela N.º 3 República de Brasil, en la calle Valentín Alsina 3018. Su pasión por la música nació desde niño. Como muchos otros adolescentes y preadolescentes latinoamericanos, fue irresistiblemente atraído por Elvis Presley desde sus inicios en 1955-1957 a quien comenzó a imitar en el último año de la escuela primaria. Muchos años después vería el show de su ídolo desde la primera fila del Boston Garden. Su primera «actuación», que lo marcaría por el resto de su vida, fue el el día de la independencia argentina, el 9 de julio de 1957, en el acto de su escuela, cuando su maestra de 6º grado lo invitó a realizar su conocida imitación de Elvis, llevándose los aplausos y la ovación del público asistente.

Fue entonces que se despertó su vocación por la actuación musical. A los 13 años abandonó sus recién iniciados estudios secundarios y comenzó a trabajar para ayudar a sus padres, de repartidor de una carnicería, changarín de una droguería y tornero.

En sus tiempos libres se dedicó a la música. Sus primeros aprendizajes se los debe a un amigo que tocaba la guitarra, Enrique Irigoytía. Ambos formaron un dúo de voces y guitarras. Comenzaron a participar en concursos de canto en los suburbios del sur del Gran Buenos Aires, en los que Roberto hacia un cover del bolero del trío Los Panchos “Quién será la que me quiera a mi” de Johnny Albino.

Inmediatamente lograron un gran reconocimiento y comenzaron a formar varios conjuntos. Del variado repertorio, Roberto se encargaba de cantar los boleros, los valses peruanos, pasodobles, tangos y algo de rock and roll, mientras que Irigoytía cantaba las canciones mexicanas, litoralenses y también rock. Algunos de los nombres de esas primeras bandas fueron El Trío Azul (Roberto Sánchez, Enrique Irigoytía y Agustín Mónaco) y el dúo Los Caribes (Roberto Sánchez y Enrique Irigoytía). 

El propio Sandro reflexionaba años después sobre su inicio en la música: “Yo me nutrí con el rock. Gracias al rock dejé las calles, las navajas y las cadenas, y agarré una guitarra. Dejé la campera de cuero y las pandillas. El rock me salvó. Me salvó de que fuera quizás un delincuente”.

A comienzos de la los sesenta, Roberto Sánchez adoptó el nombre artístico de Sandro, el nombre que le habían querido poner sus padres y las autoridades no permitieron. Su primera actuación con ese nombre fue en un local llamado Recreo Andrés. Sandro y Los de Fuego, 1963. Fue uno de los primeros en comenzar a cantar las canciones de rock internacional en español. En 1960 formó el grupo Los Caniches de Oklahoma y grabó su primer single, un rock en español de su autoría, Comiendo rosquitas calientes en el Puente Alsina, una de las candidatas a ser considerada la primera canción grabada de rock Argentina.

 
Los integrantes del grupo eran: Héctor Centurión (voz y bajo), Carlos Ojeda (piano y percusión). Armando Cacho Quiroga (batería), Sandro (primera guitarra) y Miguel Lito Vázquez (guitarra rítmica). En 1961 cambiaron de nombre por Los de Fuego.

Al principio el cantante del grupo fue Centurión mientras que Sandro tocaba la guitarra y hacía coros. A fines de 1962 Centurión perdió la voz, siendo reemplazado por Sandro, quien poco a poco se dedicó exclusivamente a su rol de cantante líder. 

En 1963 comenzaron a llamarse Sandro y Los de Fuego, con la siguiente formación: Héctor Centurión (bajo), Enrique Irigoytía (guitarra rítmica) Armando Cacho Quiroga (batería) y Sandro (voz). Juan José Sandri (guitarra).

Por entonces el rock and roll ya estaba instalado en Argentina, desde al menos cinco años atrás. A los primeros ídolos del rock, como Elvis Presley, Little Richard y Hill Haley, se habían sumado artistas y bandas de roch latinas que cantaban en español, como Los Cinco Latinos y Luís Aguilè (en la Argentina), Ritchie Valens y La Bamba (en California, USA), y Los Teen Tops, los Blue Caps y Los Locos del Ritmo (en México) y decenas de otros. En esa década comenzaron a llegar también las bandas de la llamada invasión británica, entre las que se destacaban Los Rolling Stones y sobre todo Los Beatles.

 
Los de Fuego comenzaron haciendo covers de buena calidad de los clásicos del rock anglosajón, pero en español: The Beatles, Elvis, los Rolling Stones, Jerry Lee Lewis, Paul Anka, etc. El 13 de septiembre de 1963 grabó su primer disco, un sencillo para CBS, pero sin Los de Fuego. En el lado A estaba un cover en español de ¿A esto le llamas amor? (de Paul Anka) y en el lado B Eres el demonio disfrazado (de Elvis). En ese disco la banda de soporte es la de Milo (nombre artístico de Jose Carlì) y su Conjunto.

El disco no tuvo trascendencia. Poco después publicó un segundo disco, un EP, con el título de Presentando a Sandro, que incluía Bésame pronto (Elvis) Choza de azúcar (de Jimmy & The Fireballs), nuevamente ¿A esto le llamas amor? y el novedoso Polka Rock (de Alejandro Chamica). El 28 de febrero de 1964 Sandro convenció a CBS y logró grabar el primer tema con Los de Fuego, una versión en español del famoso Hay mucha agitación (Whole Lotta Shakin' Goin' On de Jerry Lee Lewis). El tema fue lanzado en un EP llamado Al Calor de Sandro y los de Fuego, junto con Las noches largas (de Adriano Celentano), Twist de Mamá GansaViajero solitario (de Teddy Randazzo) y el tradicional folk. A mediados de 1964 Sandro y Los de Fuego comenzaron a realizar una serie de actuaciones en la televisiòn de Argentina, en el programa Sàbados Circulares de Pipo Mancera, que terminaron impulsándolo a la popularidad. Sandro se vestía y se movía «a lo Elvis» y esos movimientos escénicos levantaron todo tipo de polémica. Fue llamado entonces «el Elvis criollo» o «el Elvis latino».

erminaba su show después de saltar de un lado hacia otro y tirándose por el suelo sobre sus rodillas. Sandro hacía que sus seguidores imitaran sus movimientos frenéticos, y sobre todo que sus seguidoras, gritaran, lloraran y se desmayaran. Las presentaciones de Sandro provocaron la reacción de algunos influyentes grupos fundamentalistas católicos que lograron excluir a la banda de la televisión durante algunas semanas. Pero Mancera enfrentó la informal censura, amenazando con su renuncia, y la misma fue levantada.

Aquellas presentaciones de Sandro y Los de Fuego en Sábados Circulares se encuentran registradas en blanco y negro, y han sido publicadas en varios videos y en la primera película en la que aparece, Convención de Vagabundos de 1965, en un rol secundario. A principios de 1965 apareció Sandro y los de Fuego, el primer álbum LP de Sandro, incluyendo versiones de Los Beatles (Te conseguiré, Anochecer de un día agitado), Jerry Lee Lewis (Hay mucha agitación), Buddy Holly (Peggy, Peggy), Elvis (En mi mente), etc. El segundo álbum salió el mismo año, Al calor de Sandro y los del Fuego, reiterando la línea de realizar covers de temas exitosos del rock anglosajón (La Casa del Sol Naciente, Boleto para pasear, Es una mujer, Perseguiré el sol). Antes de finalizar 1965 se disolvieron Los de Fuego y Sandro formó una nueva banda soporte, The Black Combo (homenaje a Bill Black, bajista de Elvis). El grupo estuvo integrado por excelentes músicos provenientes del jazz, como Negro Orlando (guitarra), Adalberto Cevasco (bajo), Fernando Bermúdez (batería), Bernardo Baraj (saxo) y Miguel Abramic (percusión).

Al comenzar 1966 Sandro lanzó su tercer álbum, El sorprendente mundo de Sandro (1966), que incluye temas interpretados con distintas bandas: con Los de Fuego en las últimas grabaciones realizadas en 1965, con los Black Combo y con la orquesta de Oscar Cardozo Ocampo. En este álbum aparecieron las primeras canciones de Sandro con Oscar Anderle, como Sólo sin tí. Incluye también una versión notable de Melodía desencadenada (Unchained Melody de Alex North). A fines de 1966 salió su cuarto álbum, Alma y fuego, en donde ya comienza a notarse un cambio de orientación musical hacia ritmos más latinos. Nuevamente lo acompañan Oscar Cardozo Ocampo y The Black Combo. El disco fue editado también en EE. UU., donde tuvo más éxito entre las comunidades latinas que el moderado que obtuvo en Argentina. El álbum incluye Como caja de música de la dupla Sandro-Anderle, donde ya puede notarse claramente el peculiar estilo de balada romántica proveniente del rock, desarrollada por la dupla y que haría famoso a Sandro. A mediados de 1967 Sandro lanzó sú último álbum de la etapa rockera, Beat Latino. Ya en el título del álbum se nota la decisión de dirigirse musicalmente hacia una fusión de los nuevos ritmos provenientes del rock and roll con los nuevos ritmos y estilos latinos, especialmente la balada romántica, con el fin de desarrollar una música moderna y juvenil pero también de fuerte arraigo popular.

El álbum tiene cinco temas con The Black Combo, tres con Oscar Cardozo Ocampo y cuatro con Jorge López Ruiz. Incluye un tema de Luís Aguilé (Miguel e Isabel) y el éxito Ave de paso de Sandro-Anderle, así como Con los ojos del recuerdo, de la misma dupla. Con el dinero que comenzó a ganar con sus presentaciones y discos, Sandro alquiló en 1966 junto con otros rockeros argentinos, el local La Cueva, en Pueyrredón 1723, para formar un centro de reunión y difusión del rock argentino. La Cueva contrató a Litto Nebbia y Los Gatos como banda permanente del local, banda que poco después (1967) grabaría el tema La Balsa, dando origen a lo que ha dado en llamarse «rock nacional» argentino. En la segunda mitad de la década Sandro cambió la chaqueta de cuero por el smoking y la corbata, los jeans por los pantalones acampanados, pero conservando el pelo largo revuelto y la patillas largas y los movimientos convulsivos a lo Elvis, que profundizó desarrollando un estilo propio que terminó siendo su marca personal. Como ha resultado habitual en el mundo del rock, sobre todo del rock latino, a fines de la década del 60 Sandro empezó a cambiar radicalmente su estilo, abandonando el rock and roll clásico en español, para diseñar un repertorio más popular, siendo uno de los pioneros de la balada romantica latinoamericana, derivada del bolero, que se convertiría en el género pop latino por excelencia en la siguientes décadas. 

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