23 Octubre 2019 6:01 PM

PortadaOpiniónColumnas

Una afrenta ciudadana

Luciano Filpo

Luciano Filpo

Luciano Filpo | ACTUALIZADO 19.09.2019 - 8:03 pm

0 COMENTARIOS

enviar por email

imprimir

ampliar letras

reducir letras

El sistema de partidos se halla inmerso en los procesos de primarias, para escoger a los candidatos que saldrán al ruedo electoral de Cara a las elecciones del año 2020. Éstos debieran ser procesos que no trascienden más allá de las fronteras partidarias, pero en el caso de la cultura política dominicana, dichos procesos involucran a las familias, las mascotas, la religión, la junta de vecinos y todos los medios de expresión social. La sociedad Dominicana está perpleja, exhausta anonadada, pulverizada por la avalancha oficial que se ha puesto en marcha, para apadrinar un sujeto a pura papeleta y propaganda. Como dice el ciudadano y ex presidente uruguayo Pepe Mujica, el que invierte dinero para llegar, usa el poder para apropiarse de los bienes públicos. Nunca se había visto tal desparpajo en un proceso electoral, mucho menos en una primaria interna. Todo el gobierno se ha colocado al lado de una persona que dice tener sangre nueva, las ideas innovadoras, pero ese delfín no piensa por cuenta propia. Sus ideas se disipan en el ámbito monetario. El sería el continuador de la corrupción y la impunidad, es el esperpento elegido por el ungido para que en vista de sus carencias, permita al manigüero detrás del trono. Ese precandidato representa negocios, peculado, soborno, encubrimiento, descaro, continuidad del desorden, desgobierno y desinstitucionalización del país.        

La justicia en manos de taimados políticos, la sociedad representada por un sicofante cuya principal preocupación es encontrar cámara y reconocimiento, no obstante su mediocridad e incapacidad para encarar los grandes temas que laceran la sociedad dominicana. Lo que está ocurriendo es una afrenta moral, un reto y desafío a la ciudadanía; si esa precandidatura se impone, el pueblo debe estar presto para jornadas cívicas constantes, coherentes y frontales. Marcha verde y la presión internacional impidieron la reelección del ungido, pero ahora obra con saña, ausencia de estupor, rencor y retaliación. La sociedad dominicana se ha degradado por el contubernio de empresarios, políticos, Iglesias y profesionales cazadores de oportunidades. México, Venezuela, Colombia, Honduras, Nicaragua, Guatemala han visto deteriorarse su cultura política por La indiferencia a veces, y por el convivio interesado en otros. La oposición Dominicana está atomizada y no logra aprovechar las falencias y debilidades de un gobierno que lo ha dañado todo, ha pervertido la función pública, donde se aloja deja el olor pestilente y pútrido.

Es un cáncer con metástasis en todos los órganos de la sociedad, sólo una ciudadanía valiente y responsable, que abandone La indiferencia y que se muestre dispuesta a frenar el desmadre institucional por dónde va la sociedad. Todavía la gente cree que resolviendo problemas individuales se vive bien, al margen de lo que pasa en la comunidad, la ciudad o el entorno nacional. Fracaso en la inversión en educación, un desastre en el sistema de salud, quiebra en el aparato productivo, caída en los servicios de agua potable y electricidad, un proceso de endeudamiento que ha comprometido las posibilidades de futuros gobiernos, para que hagan inversiones ya que el país está virtualmente hipotecado.

Este dispendio de recursos justificado por el ministro de administración pública, quién ha dicho que cada funcionario puede hacer campaña en su tiempo libre, pone de manifiesto todo el tigueraje y actos deleznables realizados por esta corporación corrupta; pero no encuentran solución a ningún problema nacional. Este partido-Estado cuenta con una gerontocracia o consejo de ancianos al que denominan "Comité político" qué es el que decide la suerte del país, para 1996 eran un grupo de harapientos, pero desde el Estado desarrollaron las destrezas de Balaguer para facilitar el tráfico de influencia y el enriquecimiento ilícito, se especializaron en cobrar comisiones y dificultar la inversión privada y extranjera. Esta corporación mafiosa ha creado los negocios más inauditos a la sombra del Estado.

Han pervertido y usufructuado la función pública. Se han construido riquezas obscenas, meteóricas y cuestionadas por organismos internacionales. En la actualidad la sociedad se halla agobiada por la propaganda oficial, mientras la ineficiencia es el elemento común en los servicios públicos. Si este grupo avieso, pernicioso, altero, soez y abyecto logra perpetrar su proyecto de ganar la primaria sería capaz de cualquier travesura, indelicadeza o pifia moral para adjudicarse en el poder. Somos un país que vive del dao y el fiao, las remesas que envían los dominicanos, más de 6,500 millones de dólares al año, los aportes del turismo, que andan por los 6000 millones de dólares, lo demás se toma prestado en una carrera de endeudamiento externo sin miramiento, control y responsabilidad. Las instituciones están permeadas por funcionaros del grupo corporativo que gobierna: consejo nacional de la magistratura, el tribunal Superior electoral, el tribunal Superior administrativo, la junta central electoral y la suprema corte de justicia. En cada instancia de decisión existe algún funcionario independiente, pero los demás están comprometidos con el anillo corrupto, perverso, procaz e inmoral. 

Como sostenía Salvador Allende, la historia la hacen los pueblos, los procesos sociales son indetenibles y cuando se ponen en marcha arrastran todo el lumpen social que encuentren a su paso. La sociedad dominicana requiere del concierto, compromiso de sus ciudadanos tanto de aquí como de Los héroes que viven en el exterior, en condición de exiliados económicos enfrentando todos los avatares, vicisitudes y limitaciones para ayudar a sus parientes. los cuales si encuentran una oportunidad se irían también del país. Los mismos estrategas del poder juegan a la confusión e incertidumbre y desconcierto de la gente. No se puede hacer nada, todos roban, los que están fuera quieren llegar para hacer lo mismo. Todas estas frases son externadas por voces agoreras que se han podido beneficiar del desorden imperante.  La ciudadanía está saliendo del letargo, La indiferencia y el confort. Cada vez hay una mayor preocupación por transformar este muladar político en un ágora ciudadano, donde sea posible convivir en democracia transparente, integral y participativa tal como sostiene Robert Dahl. El ciudadano responsable es el soporte de la democracia.

El autor es Dr. en Educación.



0 comentario(s)


Le restan 1000 caracteres.

Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenidos ofensivo o discriminatorio.