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Hna. Verónica De Sousa

Hna. Verónica De Sousa


Acerca de la violencia contra la mujer


  • 26.11.2019 - 12:00 am

Ayer, 25 de noviembre, se conmemoró el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer. Enfatizo: es una “conmemoración”, no una celebración. Solo celebraremos cuando dicha violencia sea erradicada.

Esta fecha no es casual. En diciembre de 1980, unas doscientas mujeres se reunieron en Bogotá, para realizar el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe. Allí confluyeron diversas miradas sobre la mujer y sus problemáticas, por activistas mujeres que iban desde religiosas hasta militantes de izquierda e, incluso, guerrilleras. Magaly Pineda, fundadora del Centro de Investigación para la Acción Femenina (CIPAF) coordinó la delegación dominicana. De nuestras delegadas salió la propuesta de esta fecha, tan dolorosa en la historia dominicana, pues se trata del aniversario del atroz asesinato de Patria, Minerva y María Teresa Mirabal.

La violencia contra la mujer es un hecho y se traduce no solo en daño físico. Hay muchas formas de maltratar a una mujer: pagándole menos que al hombre por el mismo trabajo que este realiza o cuando se le descalifica para un cargo solo por ser mujer; limitándole acceso a los recursos que necesita y que ella ha obtenido de forma legítima o merece para cubrir sus necesidades, la de sus hijos y su autonomía (pensemos en los hombres que no se hacen cargo de la manutención de los hijos y del hogar); cuando, frente a una denuncia (por ejemplo, de acoso o abuso), es desestimada, porque su forma de vestirse o de caminar era, según el funcionario, “provocativa”; la violencia psicológica en cualquiera de sus formas:  acoso, restricción, humillación, manipulación, aislamiento, hostigamiento… que produce daños emocionales y psicológicos graves.

Esta última forma de violencia es previa a las dos más conocidas: la agresión, desde los golpes al abuso sexual, y el asesinato. A la fecha se contabilizan 700 asesinadas por sus parejas o por sus “ex”. ¿Le parece muy alta la cifra? Pues, deberíamos estar en cero. Y (que me disculpen las feministas extremas) lo mismo vale para el hombre. Nadie debería morir a manos de un hermano. Porque eso somos los humanos entre nosotros: hermanos y hermanas. 

Menos conocido y por ello “tabú” es el suicidio femenino. Más allá de las enfermedades mentales, ¿cuántas se quitaron la vida por la presión ejercida en una relación de pareja enfermiza, silenciada, “aguantada” hasta lo intolerable?

Aún más. Una sociedad que presiona a la mujer embarazada al aborto, también ejerce violencia contra ella. “Es que no quiero al hijo”. ¿Qué está pasando en ti para que no desees al niño, o a la niña que viene en camino? ¿El precio de tu felicidad es la muerte de un ser indefenso? Y después del aborto, ¿qué pasará contigo, cuando veas a un bebé, a un niño, a un adolescente… y una voz interior te diga “El mío estaría así… tendría esa edad”? Estarás herida de por vida. 

Y ¿cómo es que nuestra sociedad no da otras alternativas a la madre gestante diversas, como el apoyo financiero, psicológico o la adopción, para salir adelante con un hijo de esta tierra que viene en camino? ¿Qué país podemos construir sobre tanta violencia?


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