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Redacción

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Cuidado con el pasado


  • 01.09.2020 - 12:00 am

El nombramiento del nuevo director del INAPA ha causado un revuelo por el simple hecho de que dicha decisión implica contrariar lo que establece la Ley que rige esa institución, cuando establece que al frente de la misma debe haber un director de profesión ingeniero sanitario.

Ese precepto legal ha sido enmendado por una modificación aprobada por el Congreso, indicando que podrá dirigir esa institución un profesional capacitado, obviando la condición de ingeniero en hidráulica.

La modificación de la Ley en esas circunstancias pone de relieve el problema de la gran dificultad que tenemos los dominicanos de respetar y obedecer al marco jurídico que establecen las leyes y que definen el contexto de la institucionalidad democrática.

Por lo general la vocación del sujeto nacional es obedecer a los intereses de grupos y/o personales de quienes ejercen el poder político, soslayando el comportamiento respetuoso a los preceptos constitucionales. Por eso la Ley en nuestra historia institucional frente a los estamentos del Estado, “es el camino por donde no se debe transitar” y por el contrario debe sustituirse por prácticas y normas, lo más habitual y frecuente en la dominicanidad, que emanan de la red de relaciones interpersonales de carácter afectivo propias de la relaciones primarias.

El modelo de jefatura caudillista se instrumentaliza mediante una práctica que se rige bajo ese tipo de relaciones afectivas e interpersonales, por eso el “amiguismo” es el camino para el logro de objetivos de los actores sociales.

El haber modificado la Ley, es decir, mover la institucionalidad del Congreso Nacional para adecuar la Ley de INAPA para complacer el interés personal del joven dirigente del PRM, como director de esa institución, es una clara señal de lo difícil que es para los dominicanos ajustar la conducta al “cambio” que procura fortalecer la institucionalidad democrática, para lo que debe primar el respeto a las leyes y la Constitución y no los compromisos y las vinculaciones interpersonales y afectivas.

Por eso se justifican las críticas y las oposiciones de varios sectores que rechazan modificar la Ley de INAPA para favorecer a una persona. El Presidente tiene aún la oportunidad de observar la Ley y corregir el equívoco   institucional.

¡No neguemos el “cambio” antes de “que cante el ga­llo”!

El grito de Miriam

La Procuradora Miriam Germán ha advertido que en su gestión no tolerará los abusos de derechos y de que sus acciones serán transparentes, al tiempo de que no tolerará la impunidad. Agregó que las investigaciones se harán a profundidad, de modo que se aporten las pruebas en los casos de los procesados, al tiempo de indicar “que no se actuará con paños tibios”.

Son expresiones que reiteran su voluntad de aportar desde la Procuraduría para fortalecer y consolidar el reino del estado de derecho fundado en el cumplimiento y respeto a la Ley.

¡Apoyemos el inicio de esa perspectiva!


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