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Juan Núñez Collado

Juan Núñez Collado


Duarte y los valores trascendentes


  • 08.02.2020 - 12:00 am

En Filosofía se dice que hay dos clases de verdades, unas que se demuestran con argumentos, siguiendo el principio de la lógica que dice: “El que afirma algo debe probarlo”.

Otras verdades son aquellas que no se demuestran con argumentos, sino que se muestran con el estilo de vida y sobre todo con el ejemplo.

En este sentido se dice que “cuando las palabras mueven, el ejemplo arrastra”.

El famoso Cardenal Cisnero dijo: “Fray ejemplo es el mejor predicador”.

Es ahí que está la grandeza de Duarte, en que predicó con el ejemplo con su estilo de vida.

La noción de una República Dominicana libre, independiente y soberana embargó la mente y el corazón de Duarte.

Esta noción fue para Duarte un valor trascendente, es decir, nada ni nadie por encima de Dios, la Patria y la Libertad.

Dios, como principio y fin de toda la obra maravillosa de la Creación, fue para Duarte un valor trascendente, que nunca negoció y que marcó su estilo de vida como un hombre que actuó con mucha coherencia entre el decir y el hacer.

La libertad fue para Duarte un valor trascendente e innegociable y por esta razón lo planteó como uno de los tres pilares de la Nación: Dios, Patria y Libertad.

Uno de los pre-requisitos fundamentales de la libertad es que cada ciudadano tenga las necesidades básicas de agua potable, .vivienda digna y un empleo digno que le ayude a producir lo que se necesita para cubrir adecuadamente el costo de la canasta familiar de cada día.

Si se frena la corrupción que existe en torno al gas licuado de petróleo, al venderse por volumen y no por peso, habrá una vía para que el poder adquisitivo de nuestra clase obrera y barrios marginados nivelen su poder adquisitivo.

A los productos de la canasta básica hay que reducirle el ITBIS de tal manera que no pasara de un 10% a fin de atacar la inequidad que supone un gravamen de un 18% de forma directa, haciendo que los más carenciados paguen lo mismo que paga la clase media alta por los artículos de primera necesidad.

Los anti-valores de la corrupción y de la inequidad tienen a los más carenciados de la Nación postrados.

Hay que volver a las ideas de Duarte: Frenar los anti-valores que atentan contra la dignidad humana y la viabilidad de la Nación, que Duarte soñó como libre y soberana de toda potencia extranjera.

La corrupción y el clientelismo politiquero son un atentado directo contra lo más valioso de cada ciudadano: Su dignidad y su derecho a elegir y ser elegido.

Al ejercer este derecho de elegir debemos actuar como buenos discípulos de Duarte, para que mediante un voto consciente nos convirtamos todos en agentes del cambio que la Patria de Duarte está exigiendo ahora.


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