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Redacción

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Economía del “ron adulterado”


  • 20.04.2021 - 12:00 am

La prensa sigue haciéndose eco de las continuas muertes de ciudadanos luego de tomar ciertas bebidas alcohólicas que son venenos que matan. Las frecuentes muertes sirven de material escandaloso para una prensa que también hace mercado con los escándalos que comenta.

Sin embargo, el fenómeno, hasta el momento, no ha despertado la acción contundente de las autoridades sanitarias y del Ministerio Público, que no solo deben limitarse a una reacción para desmantelar las fábricas clandestinas de esas bebidas venenosas, sino que deberían poner en marcha la acción de la justicia para perseguir a los criminales que intervienen en un “negocio” que elimina a su propia clientela.

Pero el enfoque reactivo de las autoridades y de la Justicia no basta para encarar con racionalidad e inteligencia, un problema escandaloso que afecta a decenas y cientos de personas que de forma “ingenua” caen en el mercado del “ron envenenado” con alcohol metano que desde hace más de dos años ha florecido en el país.

Pero más que insistir en los comentarios que buscan escandalizar, lo que hay que hacer es reflexionar sobre el fenómeno en torno a esas bebidas que han aparecido como una oferta que ha emergido en la sociedad de la informalidad clandestina y cómplice, la cual está respondiendo a una preferencia que determina una demanda que también se desarrolla en la sociedad de la informalidad, con la consecuente falta de supervisión y control de parte de las autoridades, las cuales a su vez operan en un medio  caracterizado por la debilidad institucional y la falta de un ré­gimen de consecuencias civiles y penales.

Esa oferta y demanda del “ron envenenado” tiene como factor causal el encarecimiento del ron regulado y registrado que ofrecen las licoreras formales, a las cuales se les ha ido encareciendo su producto mediante el aumento progresivo de los impuestos, obligándola a elevar la calidad de sus ofertas, así como su precio de venta al público, dejando fuera del mercado al amplio segmento de los consumidores de la pobreza.

La situación ha inducido al mercado informal a la búsqueda de ofertas más baratas precisamente como son los “rones envenenados” con alcohol metano, los cuales con su consumo provocan la muerte o mutilación de los consumidores.

Esa explicación, entonces, debe llevarnos más que al escándalo a una solución del pro­blema que podría buscarse entre autoridades y fabricantes de las bebidas alcohólicas formales, quienes podrían establecer acuerdos para aplicar una tasa impositiva diferenciada para las ofertas de bebidas de rones populares a precios asequibles a la población demandante de escasos recursos, tal como nos lo enseñaron productos de rones populares que eran lanzados al mercado por las más afamadas casas licoreras dominicanas.

Esa solución, sin embargo, no excluye que las autoridades sa­nitarias,  judiciales y de control, sigan la persecución de las “mafias” que operan en el mundo de la informalidad empobrecida de donde salen las bebidas clandestinas de los “rones envenenados”.

¡Dejemos, pues, el escándalo mediático y apliquemos soluciones “científicas”!


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