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Felipe de Js. Colón

Felipe de Js. Colón


El mensaje de nuestros obispos con el motivo del 27 de febrero


  • 26.02.2021 - 12:00 am

Bajo el título: “Y al mundo mostraremos que somos hermanos”, frase extraída del poema: “Los criollos”, del patricio Juan Pablo Duarte. Nuestros obispos nos han dirigido un oportuno mensaje con motivo del 27 de febrero, celebración de la Independencia Nacional del pueblo dominicano.

Contiene una introducción y cinco capítulos y diecinueve números. La fuente de este valioso mensaje es la encíclica social del Papa Francisco: “Fratelli tutti”, que se traduce, hermanos todos. El mundo ha sido creado por el Señor, y todos por consiguiente somos hermanos. Les presento a mis fieles lectores algunos párrafos, que entiendo son relevantes. Pongamos atención a este mensaje, pues ilumina, aclara y aporta conocimiento sobre los valores donde debe transitar una verdadera fraternidad, frente a la cultura de muerte que pregonan los que no les interesa un mundo más humano, más justo y más fraterno.   

Nuestros pastores se preguntan: ¿Qué significa construir la fraternidad en suelo dominicano hoy?  Sin lugar a dudas el espíritu fraterno se construye en el hogar. La fraternidad, igual que otros valores, se aprende en casa. La persona necesita el gozo de sentirse amado, paso imprescindible para experimentar la alegría de la fraternidad universal. El Papa entiende que forma parte del compromiso social el crear las condiciones para establecer familias estables. Es una preocupación para aquellos que nacen con discapacidad y pobreza extrema, frente a una sociedad que se rige por los criterios de la libertad de mercado y de la eficiencia. Cuando hay fraternidad, se muestra en el cuidado de la vida desde el vientre materno. El niño tiene derecho de nacer, legalizar el aborto es un crimen.

La fraternidad es universal, por lo que urge cultivar un sentido de nación que no se contradiga con un sentir universal, cosmopolita. Es una virtud practicar la hospitalidad con el extranjero. La corrupción rompe la fraternidad como nación.  La corrupción estatal hiere esta sensibilidad universal que reclama un trato igualitario para todo ser humano y atenta directamente contra la integridad de toda la sociedad, pues desvía los fondos necesarios para implementar las políticas sociales. Hoy, como ayer, la Independencia sigue siendo una tarea que ha de realizarse paciente y valientemente desde el derecho que asiste a todos los pueblos. Continuemos fomentando La alegría, la acogida y la hospitalidad se encuentran entre las características más destacadas del pueblo dominicano. Al final del mensaje nuestros obispos bendicen el pueblo dominicano.

Pbro. Felipe de Jesús Colón Padilla

El autor es, Juez del Tribunal Eclesiástico


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