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Julio M. Rodríguez

Julio M. Rodríguez


Juan Pablo Duarte. Su vida y su obra (LXXXXVI)


  • 19.07.2019 - 06:25 pm

DUARTE Y LA POSTERIDAD.-

Después de  su muerte, los restos de Duarte fueron traídos a su patria, el  27 de febrero de 1884 y solemnemente depositados en una urna  en la catedral primada de América.
   
En la catedral ya habían sido  depositados los restos de Sanchez y  los de Mella serían depositados en 1891.
 
Al aproximarse 1894, con motivo del cincuenta aniversario de la independencia nacional, el Arzobispo Meriño y Emiliano Tejera, reiniciaron un movimiento, que previamente había comenzado Pedro Valverde y Lara, para que se construyera una estatua a Duarte, lo que equivaldría a considerarlo, el Padre de la Patria.

Era la época de la tiranía de Lilís (1887-1899) y el hijo de Sanchez, de su matrimonio con Balbina Pëña, Juan Fco Sanchez (1852-1932) era un personaje influyente en ella, ocupando ministerios y otras funciones importantes en el gobierno. Al morir su madre, Balbina Peña de Sanchez en 1895, Juan Fco logró que sus restos fueran sepultados en el Panteón de la Paria, donde aun reposan. Juan Fco pensaba que el honor de Padre de la Patria  correspondía a su padre y se inició una polémica al respecto.
           
Fechada el  23 de octubre de 1893, Juan Fco dirigió una carta pública a Felix María Delmonte, un reconocido duartista, aunque fuera separatista  y que para zanjar la disputa, terminaba diciendo:

“…sería mas conveniente dejar unidos e igualados en la tumba, a los que quisieron ser iguales e inseparables en vida.y que la posteridad ilustrada con los hechos y de las circunstancias de cada uno de nuestros grandes hombres, sea la que venga a determinar el puesto que deban ocupar gradualmente, y en  la conciencia y en la gratitud de sus conciudadanos”
     
En realidad, en vida, Sanchez  nunca se consideró ser igual a Duarte y siempre lo reconoció  como su mentor y guía.
   
Lilis tenía gran respeto por Mella, a quien conoció   cuando era un muchacho en Puerto Plata y este era comandante de la fortaleza San Felipe allí  y mas tarde lo vió actuar  durante la guerra de la restauración. Cuando la polémica desatada en 1893, llegó hasta su despacho, el, habilmente decidió enviar el asunto al congreso nacional, para que fuera este quien resolviera sobre ella, así que el congreso, el 11 de abril de 1894, para complacerlo, emitió una resolución diciendo: “Construir por cuenta del estado un monumento  alegórico impersonal, vaciado en bronce  y que simbolice la idea de la independencia nacional. Este monumento será erigido en la plaza llamada Independencia. En las faces del monumento se grabarán los nombres de los esclarecidos  próceres Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sanhez y Ramón Mella.
           
Sin embargo, esta resolución no terminó la disputa, que era realmente entre Sanchez y Duarte, por lo que dos semanas después,  el  25 del mes señalado, el congreso emitió una segunda resolución al respecto diciendo: “Conceder  a la iniciativa individual, la facultad de erigir estatuas a los próceres Juan Pablo Duarte y Francisco del Rosario Sanchez, sin que esa autorización determine primacías entre ellos. Conceder igual facultad para que puedan realizarse análogas apoteosis, en honor de todos los próceres de la independencia nacional”.
   
La polémica se resolvió por si sola.  
No se construyó  ningún monumento con el nombre de los tres próceres grabado en las faces , no se construyó tampoco  ninguna estatua a Sanchez, ni a  ningún otro héroe o prócer de nuestra independencia, solo la iniciativa de Pedro Valverde y Lara, apoyada por Meriño y Tejera, continuó vigente y se crearon diversos comités para haciendo colectas populares particulares, construir la estatua a Duarte, que finalmente realizó el escultor italiano, Arturo Tomagnini y se inauguró, 36 años después, en la antigua  Plaza Anacaona, frente al Convento de los Dominicos, en Santo Domingo, el  16  de julio de 1930, donde aún permanece.

Trujillo, que ya había asaltado el poder el 16 de mayo anterior, no asistió a este acto, ni construyó  ninguna estatua a Duarte, Sanchez, Mella, o  ningún  otro personaje de nuestra historia,  que no fuera a su persona, durante su larga tiranía de 31 años.


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