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Ramón E. Durán

Ramón E. Durán


La cara de la pobreza


  • 29.02.2020 - 12:00 am

La pobreza siempre ha existido, aunque hemos sostenido  que también hay pobreza provocada por diferentes razones: No saber cómo  aprovechar las oportunidades que se les han presentado en la vida  quizás   por un mal manejo de las  finanzas, el consumismo,  la adicción a los vicios incluyendo los juegos de azar y los  placeres desmedidos.  Pero también hay quienes nunca han tenido  la oportunidad de emprender proyectos que les permitan salir adelante.  

 Otra de las   razones para que haya pobreza en el mundo  obedece a la concentración de la riqueza en poder de unos pocos, riqueza obtenida  mayormente a través  de la explotación laboral, evasión de   impuestos,   práctica de la usura,   la corrupción administrativa y otras tantas formas de hacerse millonario de manera ilícita, porque   detrás de muchas  fortunas siempre   se esconde un lado oscuro. 

Un periódico matutino  narra una historia  a la cual no le cabe un   mejor  titulo   que no sea  ´´EL ROSTRO O LA CARA DE LA POBREZA´´,  se refiere a doña Marcimina Morillo Reyes de 80 años de edad,  que  luego de fallecer  su esposo en una comunidad de San Juan de la Maguana, sus seis  hijos vendieron la única pertenencia heredada del difunto, se marcharon y la dejaron abandonada. 

Hace tres años Marcimina  emigró a la capital dominicana  donde en un  lugar llamado Kilombo,  del Café de Herrera,  construyó una casa de madera y cartón, techada de zinc.  Se  lamenta de  que   cuando llueve la vivienda se inunda,  además el agua también penetra por los orificios que tiene el zinc.  Reside sola,  cocina en fogón y lava su ropa  a manos, no tiene nevera y a veces permanece hasta dos días sin ingerir ningún tipo de alimento  y su único deseo es que un político la ayude a comer un plato de comida al día.

Irónicamente en el interior de la vivienda es notoria la  bandera  de un partido político  que le dejó un  aspirante a  cargo electivo  con la promesa de que si resulta triunfador en las próximas elecciones le ayudará a  resolver sus problemas.  

Este drama, que no es exclusivo de doña Marcimina,   desmiente la afirmación del Presidente Danilo Medina de que uno de sus mayores logros es haber disminuido la pobreza en el país y es que ningún gobernante  nuestro  podrás reducir la pobreza si el 83.9 por ciento del presupuesto nacional  se utiliza para gasto corriente. 

El gobierno  dominicano es  posiblemente  el que tiene la nómina oficial más elevada   de todo el Continente Americano incluyendo a los Estados Unidos en proporción a la cantidad de habitantes,   que  hasta el  mes de julio del recién pasado año 2019 tenía la cifra record de  609,525 empleados. Esta desproporción  ocurre en este terruño    porque vivimos en un estado clientelar.

Lo  lamentable de  todo  esto  son los  millones que se pagan  en  dólares a la centena de  ´´vice-cónsules´´ acreditados en el exterior, así como  las botellas internas que  cobran sin tener que mover  un pie de su casa,   salvo  que no sea  para ir al banco con la tarjeta a cobrar ´´sueldos´´ de  hasta  150 mil pesos mensuales.

Este despilfarro de recursos sucede   mientras hambrientos como Marcimina Morillo Reyes con una edad avanzada, pasa hambre y   vive en una situación de hacinamiento clamando por  ayuda del  Estado Dominicano. 

 La señora Morillo Reyes  es sólo  una  de las tantas que existen en la país con otros nombres y apellidos,  que a los políticos enquistados en el poder no les importa,  pero  que  se aprovechan de su necesidad  el día de las votaciones   para   con 500 miserable pesos  ponerle precio a su dignidad.

Los planes  sociales de la presidencia dirigidos a personas de escasos recursos como  la llamada tarjeta de solidaridad, deben estar exclusivamente dirigidos a personas que lo necesiten. De acuerdo a informaciones hay hogares que por su identificación con el partido oficial poseen  hasta cinco tarjetas, pero si por casualidad sospechan que alguna persona  no es  afines al gobierno lo excluyen del programa.

Para entender mejor el hambre hay que haber vivido esa amarga experiencia.  Con razón  hay quienes afirman  que  ´´ los  que nacieron  con el  pan debajo de los brazos´´ no  saben hablar acerca de las vicisitudes que se pasa en la  vida por ello esperamos  que algún funcionario del gobierno se le remuerda la conciencia y escuche el llamado de auxilio  de doña Marcimina Morillo Reyes, de 80 años de edad,   que está pasando hambre.

Estamos seguro que en los hogares de muchos  políticos  que hoy disfrutan de   las mieles del  poder,  a diario  botan  comida suficiente para alimentar a  millones de  hambrientos que en este país, como  Marcimina,   se acuestan  los 365 días del año  con el estomago vacio.

   

  


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