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Luciano Filpo

Luciano Filpo


La Caravana migratoria


  • 22.01.2021 - 12:00 am

Desde finales del siglo XIX, en Centroamérica y el Caribe, se produce una recomposición espacial en torno a la estrategia de dominación imperial entre países europeos y Norteamérica.

Los EEUU ponen en marcha la Doctrina de Monroe- América para los americanos- cuyo propósito es alejar de la región las inversiones provenientes de Inglaterra, Francia, Alemania o España. La estrategia de dominación de Estados Unidos se basó en el establecimiento de enclaves agroexportadores, los empréstitos y las bases navales. A través de los enclaves agroexportadores se colocan grandes plantaciones o monocultivos - café, cacao, caña de azúcar, banana- para satisfacer las necesidades del mercado de Norteamérica, que requiere productos tropicales para complacer la demanda de la población.

El Caribe y Centroamérica se especializan en estos rubros agrarios. Los estudiosos del atraso y la dependencia del Caribe y Centroamérica construyen la etiqueta de República bananera, lo que hace alusión al Estado fallido, con fuerte inestabilidad, caudillo, clientelismo, corrupción y militarismo. La región ha parido caudillos, militares y otros especímenes entreguistas, que han colocado la soberanía de sus pueblos en manos inversionistas, aventureras, agiotistas y capital foráneo, el cual termina llevándose las riquezas de la región.

Desde las últimas décadas del siglo XIX, el capital imperialista sirve para desembolsar empréstitos que atan la capacidad política y financiera de los pequeños Estados. Por último, las cañoneras se convierten en los gendarmes que protegen las capitales imperialistas en el Caribe y Centroamérica, Guantánamo, Panamá, Vieques, Palmerola son ejemplos del control geopolítico, militar y financiero. Honduras y Haití son los estados fallidos, donde la miseria y la desigualdad han golpeado más a la población rural, mayormente aborigen. En los últimos años se observa de forma frecuente y cíclica el flujo migratorio desde Centroamérica hacia los Estados Unidos. La teoría de la globalización y el libre mercado neoliberal apuesta al libre cambio de la mercancía, a su libre flujo a los diferentes mercados, lo que no se defiende es el libre tránsito de mano de obra.

En Europa existe libre tránsito de los europeos, entre Canadá y Estados Unidos hay libre tránsito de mano de obra; lo mismo no ocurre con los mexicanos, quienes comparten un tratado de libre comercio desde 1992; inclusive entre naciones del mismo nivel socioeconómico se restringe el tránsito de mano de obra. Desde Nicaragua hacia Costa Rica, desde Haití hacia República Dominicana, desde Venezuela a Colombia, desde Honduras hacia Guatemala, México Estados Unidos. Por donde quiera se crean muros y bloques que segregan a los más pobres, a los condenados de la Tierra como diría Frantz Fanon. La República bananera de Honduras está observando un drama humano, miles de ciudadanos salen a desafiar la brutalidad, intemperancia de autoridades militares que se interponen las rutas de acceso a Estados Unidos.

El hondureño no es necesario, como la banana en el mercado norteamericano, se produce el concepto de aporofobia debatido por Adela Cortina y que sostiene que el pobre es rechazado e invisibilizado por su condición de pobreza. El migrante hondureño huye a la falta de empleo, educación, salud, mala distribución de la tierra, a la inseguridad ciudadana, la existencia de grupos lumpen como las maras y otras denominaciones que a su vez son expresión de la pobreza, desigualdad y escasa educación. El migrante es un agente extraño, debe coexistir con el rechazo de los locales, la adversidad y animadversión de autoridades, cuando se trata de un marginado.

El ser humano que se lanza a la aventura de abandonar su lar nativo debe confrontar diferencias étnicas, hacer procesos de acomodación y asimilación cultural. Los grupos afrocaribeños, amerindios y otras composiciones étnicas inferiores o minorías son quienes padecen la fobia, el rechazo, la mofa, el escarnio y etiquetaje de los receptores. La pandemia ha venido a profundizar la condición de miseria de los menos acomodados, menos calificados para insertarse en los mercados de trabajo, los cuales se especializan cada vez más. Las pequeñas empresas y los productores de escaso capital han visto reducir sus posibilidades.

Los Estados colaboran con el gran capital, la plebe es dejada a la deriva o a expensas de un subsidio para mitigar el hambre. Desde los orígenes de la humanidad migrar fue una forma de adaptación, de superar problemas, crear horizontes nuevos, utopías y la posibilidad de mejorar la condición de vida. Estados Unidos fue llamada la tierra de la libertad porque dio albergue desde la época colonial a grupos diversos que escapan de la persecución: religiosos, políticos y delincuentes.

En la actualidad existen muchas restricciones en el mundo para quienes migran, las oportunidades se reducen, la superpoblación limita los márgenes de movimientos para grupos pobres y con escasa especialización. Los centroamericanos y caribeños qué emigran son héroes y sobrevivientes de los vejámenes e infamias más diversas, pero migran y superan las condiciones difíciles de sus tierras de origen. Bauman destaca el drama del migrante en su texto "Extraño tocando la puerta", la inseguridad ciudadana, la animadversión, y su condición de pobreza Generan un rechazo a los migrantes. Es ese el drama y desafío de los miles de hondureños que migran en busca del progreso.

El autor es Dr. en Educación.


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