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Maricela Ortiz

Maricela Ortiz


La doctrina de Cristo es más que suficiente


  • 15.07.2019 - 06:43 pm

Desde la antigüedad la sana doctrina ha sido influenciada, y aún en estos tiempos. Jesús advirtió reiteradas veces a sus discípulos de que se cuiden de la peligrosa influencia: “Y él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes.” Marcos 8:15
   
“Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos.” Mateo 16:12
   
La mención de Herodes Antipas, apunta a su conducta inmoral y corrupta; y la levadura de los fariseos y saduceos hace referencia a su doctrina, pues esta doctrina era la influencia más siniestra llevada a cabo por los líderes judíos; considerada una doctrina pragmática, donde se daba lugar a la hipocresía. En el Antiguo Testamento se usaba como una ilustración para referirse a la influencia, que de hecho simbolizaba “la influencia perniciosa del pecado”.  
  
“En esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.” Lucas 12:1

La doctrina de los fariseos y saduceos priorizaba la apariencia externa y todos sus rituales ceremoniales, antes que el cuidado del corazón. Es de ahí el reproche de Jesús.
   
“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!  porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia.  ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio.
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que, por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos.” Mateo 23:25-29
  
“Necios, ¿el que hizo lo de fuera, no hizo también lo de adentro?” Lucas 11:40
Aunque la Palabra nos manda a que no digamos a nadie necio, aquí Jesús hace uso del término con la intención de reprobar la condenación de la necedad, y como no, el enojo ante la injusticia, en este caso, se trataba de una doctrina que motivaba a un comportamiento hipócrita, evidenciado en su apariencia; olvidando así lo más importante, el corazón; tal como cita la Palabra en Proverbios 4:23 “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.”

Toda doctrina que no se fundamente en Cristo y en la Palabra de su gracia es considerada levadura, pues, es en Cristo que somos edificados. Es con Él que podemos caminar en su naturaleza; porque lo que está dentro se refleja afuera.   
   
Por tanto, tenemos que ver cómo edificamos la iglesia de Cristo, porque Dios pedirá cuenta. Hoy día hay muchos irresponsables que proveen pan a los hijos aleudados. Pero también, muchos hijos que no están recibiendo las sanas enseñanzas, porque prefieren vivir como los fariseos y saduceos.     
   
En Mateo 16:5-12 (léalo) es un pasaje revelador. El Señor les llamó hombres de poca fe a sus discípulos, porque en cada multiplicación de los panes y los peces les quiso enseñar (y hoy a nosotros) que siempre habrá pan para los hijos. Hoy día el pan de los hijos se busca en lugares perniciosos que para nada edifica, palabras disfrazada de Cristo, pero salpicadas de hipocresía, influencia perniciosa, dogma de hombres e injusticia. Cuidado con seguir a los ciegos, no sea que perezca. Dios siempre tiene provisión solo tenemos que ir a la Biblia, a su presencia, orar y obedecer, y guardarse sin mancha del mundo.

Como hijos de Dios sabemos que Él tiene cuidado de nosotros; y como ocurrió con el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, así también el Señor multiplicará tu pan. Vuelve al Manual, allí está la provisión de los hijos; en su presencia hay abundancia de Palabra, allí el pan no cesa. Jesucristo es el pan de vida, sino lo comemos ni leemos las Escrituras, seremos tentado al uso de levadura. La doctrina de Cristo no necesita mezcla, ella es suficiente para revolucionar al mundo, solo hacen faltas más hijos entendidos llenos del Espíritu Santo que corran con la Palabra de este bendito Evangelio.  




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