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Redacción

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La muerte del héroe


  • 18.02.2021 - 12:00 am

El 16 de febrero se cumplieron 48 años del fusilamiento del héroe de abril, coronel Francis Caamaño, hecho ocurrido en 1973. Con su muerte Caamaño logró abonar el camino hacia los ideales democráticos y cons­titucionalistas que alimentaron su decisión de encabezar la guerra patria del 1965 contra el invasor extranjero.

La gesta de Playa Caracoles fue una inmolación, calculada o no, que al tiempo de ponerle fin al “foquismo” como método de lucha revolucionaria y li­bertaria en América Latina, forzó a los revolucionarios de la época a perseguir sus propósitos por las vías de la institucionalidad democrática, dando lugar a una ola en la que se montó el perredeísmo encabezado por Peña Gómez, quien, a partir del fracaso de Playa Caracoles, fortaleció su conciencia por la democracia, aplicando la estrategia del acer­camiento a los liberales de Washington y a la Internacional Socialista, así como su acercamiento a los segmentos oligárquicos locales más li­berales y democráticos que lucharon por la modernización y el desarrollo de la nación, desde la desaparición de la Dictadura.

Playa Caracoles y Caamaño cerraron el camino de la ilusa izquierda dominicana, la cual se abrazó a los ideales que se crearon con la entonces exitosa “revolución cubana”, sin embargo, la inmolación de Caamaño abrió el camino hacia la democratización del país, provocando los cambios político-partidarios que se suce­dieron a partir del 1978, cuando se consolidó y se legitimó la institucionalidad electoral, aun en medio de la cultura autoritaria y caudillista que todavía persiste en dominar el futuro político nacional.

De esa manera los dominicanos debemos hacer conciencia que la transformación que ha experimentado la nación, con sus cosas buenas o positivas y sus cosas malas y degradantes, fue el fruto del gesto heroico de dominicanos, como lo fue el Coronel de Abril, que con su inmolación forzó a las fuerzas políticas que luchaban por la libertad y la democracia, a encaminarse por los senderos de la institucionalidad democrática.

Queda pendiente que ese avance democrático, se traduzca en progreso y bienestar para los dominicanos todos, dentro de una institucionalidad que haga efectivo el estado de derecho, la independencia de los poderes y la alternabilidad del poder sin trauma. De modo que se hagan realidad los ideales de los Padres de la Patria que nos impusieron la misión de una República independiente, soberana y libre de toda potencia extranjera.

Por eso la fecha en que se conmemora la muerte de Caamaño debe permanecer siempre presente en la memoria del colectivo dominicano.

¡Recordemos, pues, al Coronel Caamaño!


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