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Ramón E. Durán

Ramón E. Durán


Los gobernantes no pueden complacer a todos


  • 30.10.2020 - 12:00 am

Es difícil gobernar un país y mantener a todos sus gobernados conforme, pues todos quisiéramos    tener más de lo que tenemos. De acuerdo al periodista cubano-dominicano Roberto Cavala  ´´las decisiones de un presidente no pueden complacer a toda la población, se   gobierna para la nación y  es por eso que unos son beneficiados mientras que otros no´´. 

Cuando un gobierno llega al poder  por primera vez,  por lo regular se  embarca en hacer reforma para corregir  distorsiones heredadas de su antecesor. Hace algún tiempo el  Presidente Luis Abinader,    posesionado el pasado 16 de agosto,  intentó  aumentar algunos impuestos a través del Presupuesto General de la Nación   sometido al congreso  nacional  para el año fiscal 2021,  y  por el revuelo  que causó en  la población  el anuncio,  hubo que echarlo para atrás. 

Muchos  tendrán razón en rechazar las pretensiones del presidente de aumentar impuestos,   por la precariedad económica en que se desenvuelven  generadas   por la pandemia del coronavirus. Nuestro  flamante presidente parece que  no quiere romper la ´´luna de miel´´ que disfrutan todos  los gobernantes  en sus primeros meses de asumir la conducción del poder,  hasta que  sus  decisiones  no lesionen los intereses sectoriales.

El problema es que el  nuevo  gobierno recibió de su antecesor las   arcas del Estado  vacías     y   se necesita dinero para seguir invirtiendo  en la  lucha para  contener  la pandemia   del Covid-19, pago de las nominas    y otros  compromisos, por lo que la única alternativa es   acudir a la carga impositiva. 

Hasta los países más  ricos del mundo  atraviesan por serias dificultades   económicas   al tener    que  endeudarse  por  los millones gastados  combatiendo  el   virus. Creemos que  el  Presidente ha sentado un mal precedente  por echar atrás la medida  en razón  de que   un gobernante no  puede dar señales de debilidad, que es la percepción que siente    la gente de Luis    Abinader.

Todas las medidas que impliquen  aumento de  impuestos son anti populares y siempre se producirán protestas,   pero los gobiernos no pueden dar  su brazo a torcer y por las manifestaciones que ha dado Luis Abinader   podemos deducir que buenas intenciones no le faltan, lo que nos obliga a  ser  comprensivos ya que vivimos en un estado de emergencia sanitaria y todos debemos  sacrificarnos  con el  propósito de superar el difícil momento.

Según el Ministro de Economía, Miguel Ceara Hatton, es cierto que el gobierno de Abinader lleva un ritmo de endeudamiento mayor que el de Danilo Medina en sus ocho años, por la situación excepcional que provoca la pandemia,   teniendo  que asumir grandes transformaciones  e incurrir en gastos extraordinarios para garantizar la salud y la educación a distancia. Lo que no entendemos es   porque Danilo Medina endeudó el país  con más de 28 mil  millones de dólares  en los tiempos de ´´bonanza´´,    si supuestamente somos líder en el crecimiento de la región. Pero además la pandemia llegó al país al final de su último  mandato.  Los que ayer usufructuaron el poder  y hoy están en la oposición si fueran inteligentes   debieran quedarse callados cuando se le hace algún   cuestionamiento. 

El equipo económico del expresidente Danilo Medina  que respondió a los señalamientos de Luis Abinader de la manera que recibió el gobierno,  habla   del   crecimiento del Producto Interno Bruto, crecimiento de la economía, bajo nivel de pobreza y otros,  pero no se refirieron a   la denuncia  del Presidente Abinader de que durante sus ejercicios se instauró una maquina de ´´corrupción e impunidad´´. El dinero que aseguran  dejaron,  fue una línea de crédito de 19 mil millones  de  pesos  en el Banco de Reservas,  un préstamo con el Banco Interamericano de Desarrollo de mil millones de  dólares, es decir no dejaron dinero sólido, sino en préstamos.    Lo que favorece al actual gobierno es que  los peledeistas están desacreditados  por la percepción que tiene el pueblo de que todos son ladrones, y que no vendieron el país porque los posibles compradores no quisieron  cargar con los más de 11 millones de habitantes que viven en  extrema pobreza en los 27, 750 kms2     de la parte occidental de la Isla.   El   pasado 5 de julio el pueblo dominicano habló a través de las  urnas,   echándolos   vergonzosamente del poder.  En esa   ocasión   no fueron suficientes las dádivas y las manipulaciones   porque  les cogieron las funditas y no eran  peledeistas. 


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