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Luciano Filpo

Luciano Filpo


Movilizaciones sociales en el Caribe


  • 01.08.2019 - 05:21 pm

En los tiempos recientes, el Gran Caribe ha sido sacudido por fuertes movilizaciones sociales. Las poblaciones se han hastiado de las prácticas políticas y de los políticos, de las trampas, de las acciones sin principios, de los privilegios inmerecidos que reciben.          
República Dominicana, Haití y ahora Puerto Rico, se han colocado en la picota pública, en el vórtice de la ola, la población se moviliza, rompe la inercia, se va a las calles a reclamar derechos, ejerce la ciudadanía, cuestiona el ejercicio de la función pública. La Marcha Verde y otros movimientos colaterales se movilizaron en República Dominicana entre el 2017 y 2018, Haití, el principal Estado fallido del Caribe se ha levantado contra la arrabalizacion, desertificación, corrupción de los grupos gobernantes que distraen los bienes públicos. Petrocaribe ha sido la tea de la discordia en Haití, las autoridades han distraído los fondos de este proyecto de cooperación regional, el cual había sido puesto en marcha por Hugo Chávez. La región caribeña se sacude, zarandea de las malas prácticas y artes de los que han conducido la cosa pública. En la segunda mitad del siglo XIX, el Caribe era testigo de los esfuerzos del Movimiento Antillanista, líderes de Puerto Rico, Cuba y República Dominicana se movilizan por la independencia, constitución de una federación de Estados en el Caribe. Hostos, Emeterio Betances, Gregorio Luperón, José Martí encarnan el ideal libertario, la posibilidad de fortalecer los procesos independentistas en el Caribe. Para esa época, los líderes del antillanismo luchan contra el entreguismo de líderes que arriendan, anexionan o ceden territorios o espacios marítimos al capital extranjero. En el Caribe se advierte como peligrosa la presencia norteamericana en la región. Desde el enfoque de la doctrina de Monroe, el Caribe es considerado como el pato trasero de la patria de Jefferson, Madison, Franklin y Washington. Tras la guerra hispano-norteamericana de 1898 España pierde las últimas posesiones en el Caribe.        

El sigo XX ha sido una odisea para los boricuas, han padecido el dominio colonial de Estados Unidos, pero esto no ha sido óbice para que líderes como Pedro Albizu Campos, desde una postura nacionalista reclamaran su independencia y autodeterminación. Puerto Rico fue objeto de ensayos humanos y militares. Las mujeres de Puerto Rico fueron objeto de esterilización y el uso de anticonceptivos, previo al uso por parte de las mujeres del territorio de los Estados Unidos. Fruto de las protestas, se alcanzó la categoría del Estado libre asociado, pero esto deja en el limbo a los puertorriqueños. Ni república, ni colonia, es una neocolonia, un control cultural, militar y económico de la isla; miles de boricuas migraron como mano de obra hacia Estados Unidos. En El siglo 21 la condición socioeconómica de Puerto Rico se ha deteriorado, la deuda crece, la pobreza pulula en la isla, los huracanes Irma y María desnudan la realidad del territorio insular en el año 2017; durante el mes de julio del presente año la isla del encanto sale del letargo, se levanta contra el gobernador Ricardo Rosselló y su gabinete, quienes se habían mofado, burlado y ridiculizado a la población. Las redes sociales filtran una conversación de las autoridades satirizando a la población vulnerable, irrespetando artistas, activistas sociales y otros. Esta situación despertó la ira social, la movilización social pidiendo la cabeza de Roselló y su equipo. El pueblo se ha levantado y ha puesto en jaque a las autoridades, reclaman de forma masiva, la salida del poder, las movilizaciones multitudinarias y consecutivas durante varias semanas han obligado al gobernador a anunciar su dimisión al cargo para el dos de Agosto próximo. La unidad del pueblo ha puesto de manifiesto la fuerza, la cohesión y la capacidad para presionar y obligar a las autoridades a volver sobre sus pasos.

Corrupción, dilapidación de fondos públicos, inoperancia de las autoridades frente a las catastróficas consecuencias de los huracanes. Por otro lado Haití ha sido considerado como el estado fallido per se, la gobernanza y la gobernabilidad se han hecho imposible, dos intervenciones de La ONU, poniendo y quitando presidente, la MINUSTADH o comisión de las Naciones unidas para la estabilización de Haití sin palear el problema. El terremoto del año 2010 catapultó la crisis a su máxima expresión. Se generó una avalancha de ayuda humanitaria, pero esta ayuda ha sido mal usada, dilapidada, desviada de su origen. Las movilizaciones sociales sacaron a Michel Martelí hace varios años, y ahora piden la cabeza del actual presidente Jovenel Moise, el gobernante actual es acusado por la población del dispendio de los fondos de Petrocaribe. Las movilizaciones han sido violenta, Haití desde su independencia con la gran revolución, ha hecho grandes jornadas de movilización social, Pero las características del Estado fallido no han permitido que dichas movilizaciones históricas transformen de manera positiva la situación.    

Haití es un barril de pólvora, hambre, desigualdad, inestabilidad política y corrupción. Por otro lado, en República Dominicana desde el año 2017, hubo un proceso de movilización social continua contra la corrupción pública y privada, por la transparencia. El movimiento marcha verde movilizó a la clase media, la sacó de su nicho ecológico y la colocó en el ejercicio de una ciudadanía activa y responsable. Decir no a la reelección, los privilegios, la corrupción, El blindaje judicial y la cualquierización del país. La presión popular ha detenido las apetencias ilimitadas del presidente y su grupo, quienes han ejercido el poder para enriquecimiento personal. El actual proceso ciudadano que se vive en República Dominicana parece que está cerrando un ciclo histórico y superando a viejos caudillos, que han visto en la política un ejercicio para delinquir y mantener en el marasmo a la población y sociedad Dominicana. En la presente coyuntura política se Irán los viejos dinosaurios, quienes no respetan las instituciones y de forma dialéctica, esto daría pasó a una nueva generación, acorde con los cambios que ocurren en el mundo y la región. La movilización social de la población es un punto cardinal para el ejercicio de los derechos políticos, sociales y colectivos. Sólo el pueblo que da el poder, puede revocarlo o cuestionarlo.

El autor es Dr. en Educación.


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