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Redacción

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Nueva ruta electoral


  • 30.07.2019 - 05:16 pm

La sociedad política debería concentrar su quehacer en el proceso electoral, el cual, con el nuevo marco jurídico determinado por las leyes de partidos y la electoral, establece una ruta de plazos fatales que modifican el seguimiento que deben hacer los partidos, para lo cual deben aplicarse a fondo y concentrar sus pasos en el nuevo cronograma que rige el proceso electoral modificado.
   
La elección de los precandidatos para las primarias y convenciones de los partidos tiene como plazo el 22 de agosto para el registro en la JCE de los precandidatos que participarán en ese evento que determinará quiénes serán los candidatos para las elecciones, primero municipales y luego congresual y presidencial. Para llegar ahí los partidos administrados por la JCE deberán cumplir e intervenir en una serie de pasos, para lo cual tienen que estar debidamente entrenados para no entorpecer el proceso.
   
Por esas razones los partidos deberían concentrarse en la nueva ruta del proceso, de modo que el mismo avance con cierta normalidad y relativa efectividad, de manera tal que la JCE pueda garantizar elecciones limpias y transparentes para que surjan representantes y mandatarios legítimos y confiables, que es la aspiración de la comunidad política nacional e internacional.
   
Por esas mismas razones, resulta improcedente que los partidos y los políticos, luego del agotador proceso que mantuvo en vilo a la colectividad política nacional sobre el problema de la reelección, vuelvan a plantear la necesidad de una reforma constitucional en un momento en que la comunidad política no termina de distenderse, y cuando los partidos y la JCE deben trabajar concentrados en las exigencias que le impone la ruta del proceso. Es en eso que deberían estar concentrados para evitar que las elecciones del 2020 no sean una catástrofe que complique aún más la debilitada institucionalidad democrática del país.
   
Plantear una reforma constitucional en medio del presente proceso electoral, y ya estamos en precampaña abierta por la JCE, constituye un despropósito que solo tendría alguna razón funcional, si lo que se persigue es construir un escenario electoral para que del mismo surja una fórmula electoral, con candidaturas inesperadas, que pudieran ser sustentadas por fuerzas de la oposición integradas a fuerzas oficialistas, con el apoyo de algún frente de la vieja oligarquía, y que pudieran reunir la capacidad suficiente para enfrentar a la candidatura del PLD que en estos momentos luce más probable.
   
En ese caso el planteamiento de una reforma a la Constitución, sería una forma de tender un puente de avenencia para conformar un “Frente Unitario Único”, tal como lo ha planteado el movimiento Conciencia Nacional, y que sea capaz de competir en las elecciones con gran probabilidad de éxito.
   
Así planteada la situación, en realidad no se busca en estos momentos la reforma constitucional, sino que dicho planteamiento, que no pasaría de ahí, sería un pretexto para crear el espacio que haga factible la fórmula electoral inesperada.

¡En serio, que no se hable más de reforma constitucional!

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