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Pedro Mendoza

Pedro Mendoza


Otra vez insisto que la vacuna contra COVID-19 “no está a tiro de hit”, como se piensa


  • 28.09.2020 - 12:00 am

El 20 de mayo pasado, LA INFORMACION publicó un artículo de mi autoría titulado  Los científicos buscan solución y respuestas a problemas y necesidades humanas, en el cual dije: “En los casos de vacunas existe un protocolo, unas disposiciones inviolables para su investigación y puesta a prueba en animales y luego en humanos. Recordemos que el desarrollo de la vacuna contra la rabia le llevó a Luis Pasteur 16 años y la vacuna contra la poliomielitis prácticamente se llevó 50 años”.  La vacuna contra la paperas, que ha sido la que menos  tiempo se ha llevado desarrollarla y aplicarla a la gente, tardó 4 años, en tanto que la vacuna BCG contra la tuberculosis requirió de 13 años para empezar a aplicarse”.

Vuelvo a insistir sobre este mismo asunto porque los medios de comunicación siguen publicando opiniones y creencias de mucha gente que ingenuamente piensa que la llegada de una vacuna contra el COVID-19 es cosa de un par de meses más; ¡y ojalá que así sea, pero no lo es! Voy a resumir para mis lectores los pasos que son necesarios recorrer para que una vacuna desarrollada contra COVID-19 o cualquier otra epidemia, le sea aplicada a la población para que no se aguarde con ansiedad el día en que empiece la vacunación global contra el coronavirus. 

Ken Frazier, un científico inmunólogo, quien es el director en jefe de la principal y más grande empresa productora de vacunas en el mundo, la Merck y C x A, dijo recientemente lo siguiente: “Cuando se dice al público que habrá una vacuna contra COVID-19 de aquí a diciembre, se hace un flaco servicio a la gente. No tenemos un gran historial de introducir vacunas a la carrera en medio de una pandemia. El anuncio de la llegada de una vacuna contra el coronavirus lleva a los políticos y a la población a reducir la atención que deben prestar a la propagación del contagio. Es bueno que la gente sepa que la producción y distribución de una vacuna es un desafío tan grande o mayor que el desafío científico de alcanzar una vacuna segura y eficaz.” 

Para que finalmente la vacuna anti-COVID-19 empiece a inyectársele (digo “inyectársele” porque hasta este momento ninguno de los laboratorios que investigan dicha posible vacuna ha declarado que tiene en prueba una vacuna por vía oral) a la población mundial, deben cumplirse dos requisitos ineludibles: 1) la producción de vacuna para una población de 7.500 millones de personas que hoy viven sobre la tierra, y 2) la fabricación de las ampollas o frasquitos en que se embazará dicha vacuna. Por supuesto, a esto se añade la fabricación de las cajitas que contendrán las ampollitas. Sépase que la materia prima para fabricación de  las ampollas de vacunas, agua destilada o medicamentos, es un producto llamado “borosilicato” y que dichas ampollas no empezarán a fabricarse hasta que no se haya llevado a cabo con buenos resultados todas las etapas de pruebas clínicas en humanos de la vacuna que esté en estudio. A fines de julio, el mayor fabricante mundial de ampollas, la India, dijo que su suplidor de borosilicato había agotado su inventario.

Como no será posible fabricar tantos  millones de ampollas a la velocidad del rayo, pues los fabricantes de ampollitas de la India han propuesto embazar la vacuna en ampollas de 10 cc, pero ahí mismo surge otro problema: los fabricantes de tapones de frasquitos de 5 y de 10 cc no podrían fabricarlos por millones todos los días. Por otro lado, las dos compañías que fabrican agujas, jeringuillas y empaques refrigerantes de biológicos   más grandes del mundo ya dijeron que podrían ampliar su producción de esos artículos pero que entonces retrasarían la fabricación de esos productos que suplen a las distribuidoras para ser usados en  pacientes con otras enfermedades. Como se ve, la cosa no es tan simple como la pintan.

Sospecho que la sobreinformacion y desinformación en redes sociales sobre una vacuna “rapidita”, está colmando a la población de un sobre-entusiasmo nunca antes visto de que en diciembre o enero ya se estará  vacunando contra COVID-19 cuando es muy improbable que tal cosa ocurra por las razones que ya expliqué. Además, recuérdese que si durante la fase de prueba de la vacuna, 10 personas o más por cada 100 mil vacunados desarrollan síntomas graves que requieran hospitalización o que mueran 5 personas por cada 100 mil que reciban la misma vacuna, pues automáticamente el uso de la vacuna quedad descartado a nivel mundial. 

¡ES CASI IMPOSIBLE OBTENER UNA VACUNA SEGURA Y EFICAZ  ANTES DE 4 AÑOS!

“No por mucho madrugar ….. amanece más temprano”.


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