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José Jordi Veras R.

José Jordi Veras R.


¿Qué mensaje queremos enviar?


  • 02.09.2019 - 07:35 pm

Podemos pensar que todo cuanto ha estado ocurriendo en los últimos diez a quince años es algo casual o es algo para no preocuparnos, pero sin embargo, resulta que como un cuerpo humano, si lo fuésemos a comparar con la sociedad dominicana, pudiésemos decir que hace rato que está hablando y mucho.  Porque los hechos de los cuales estamos siendo testigos a diario, y que nos ponen a pensar en qué manera estamos caminando, que se refleja de una forma o de otra, en el aspecto social, político, económico y hasta religioso.
   
La mayoría de nuestras instituciones son hoy cuestionadas en uno u otro hecho. No es solamente algo exclusivo de una en particular.  La degradación que hoy vivimos en lo que ha valores se refiere es sumamente seria.
   
Aquí existen personas que buscan equiparar al serio con el sinvergüenza y darle el mismo lugar, y aprovechan cualquier coyuntura para querer en el mismo saco al que ha sabido manejar su credibilidad y honestidad, en esta pocilga.

Son muchos los fenómenos que se están haciendo presente en nuestra sociedad: el narcotráfico; la corrupción; criminalidad; violencia; delincuencia; en fin, que de una forma o de otra, conviven y son alimentadas por los mismos factores: desigualdad; pobreza; falta de conciencia; desempleo; falta de oportunidades; falta de consecuencias; y hacen de un buen cultivo para todo lo primero, son como la famosa máquina que produce delincuentes, ya sean grandes o pequeños, poderosos y no.
Cuando vemos un caso que nueva vez retumba la opinión pública, como es el caso de César Emilio Peralta, César el Abusador, recordamos yendo al pasado el de otros, como:  El Chino, Toño Leña; Figueroa Agosto; Quirino;  Rizik el Gallero, entre otros.  Todos han tenido el mismo perfil de impunidad y “ayuda” dentro de nuestro país y son esos mismos elementos los que han permitido hacerlos crecer y hacerse fuertes.
   
Es bien sabido que para que cada uno de estos capos de droga, así como son los corruptos, necesitan de la ayuda y colaboración de instituciones, o de algunos de sus miembros,  que están llamados a proteger a la sociedad.
   
Un ejemplo de lo anterior, es que no solamente todo esto se limita al ámbito del narcotráfico, porque ahí tenemos el caso Odebrecth y el hecho del por qué una empresa como esta, pudo establecer una oficina para realizar pagos de sobornos.  ¿Por qué razón, narcos y oficinas para la corrupción, se sienten tan seguros en nuestro país?  Es una pregunta, que al ser contestada, nos permite saber qué rumbo estamos corriendo en nuestro país.

Lo peor de todo esto, es que hombres como César el Abusador, se hacen grandes y fuertes, no porque sean super hombres, sino porque tienen un sistema que les facilita y les motiva a seguir creciendo, porque esto se deduce de cuántos como él en el pasado reciente han tenido las mismas condiciones y privilegios, y es porque encuentran un aparato dentro del Estado y las condiciones de inversión de valores, que les permite, hacerse de motes como el Abusador, Quirino; Figueroa; Toño Leña y demás.
   
No deseo terminar sin antes exponer un artículo que la semana pasada, escribiera José P. Monegro, titulado, “Abusadores”, y del mismo deseo exponer, lo siguiente:
“Desde hace más de diez años el nombre de César Emilio Peralta, mejor conocido como César el Abusador, rondaba de boca en boca y de mesa en mesa en el Gran Santo Domingo y Santiago”.

“Se sabía de su existencia, de que se movía con gran libertad y que tenía una gran habilidad para no ser molestado por las autoridades”.
“Siempre fue subalterno, incluso hoy tiene al menos dos figuras que están por encima de él”.

“En su mundo se le reconocía por ser un “gozón”, por exhibir en demasía el bienestar adquirido, conducta que puede que sea aplaudida pero no es bien vista”.
“Este extraño personaje “estaba en todas partes pero no salía en el radar”.
“Estuvo en medio del fuego cruzado en una disputa de un trono que dejó vacante una extradición, pero al final no salió lesionado y supo arrimarse al bando triunfador”.
   
“El Abusador articuló una extensa red de “amigos” a los que sedujo con su forma fácil de compartir dinero e influencias, lo cual lo convertía en inalcanzable para la tímidas manos de un sistema judicial que en los grandes casos requiere de un empujón externo”.
   
“El observador del Norte estaba más interesado en Cabrera Ruiz, Rizik, Toño Leña, los familiares de Florián o los remanentes de Quirino que en lo que podía representar los reyes del microtráfico El Chino y el Gringo o este exhibicionista”.

“Con más detenimiento lo miraban los Europeos, donde el kilo de cocaína tiene mayor valor y las posibilidades de “coronar” son mayores”.
   
“El Abusador saltó a la “farándula” luego del atentado contra David Ortíz, pues el gran público empezó a sospechar de él y a descubrir la enorme fortuna que había acumulado. Dejó de ser un fantasma para convertirse en un espectro que anda arrastrando sus cadenas”.
   
“Pero cuando verdaderamente empezó a ser pieza de interés en el radar fue cuando hace dos años empezaron a sospecharse de algunos comportamientos extraños en actores del Consejo del Poder Judicial y empezó a halarse un hilo que lo ponía a él en un extremo”.
   
“El abusador pasa a ser protagonista de una nueva saga, similar a la que se vivió cuando Florián, Quirino o Figueroa Agosto, pero no crean que será el final. Una eventual captura y extradición suya será solo un nuevo inicio, con otros protagonistas porque seguirán intactas las razones que permiten el surgimiento de éstos “abusadores”.
   
Visto este escrito citado, el asunto no es quien es hoy el que está en el trono del narco, sino, qué está permitiendo crecer y alimentar esos “reinos” y esos “poderes”.   Mientras no nos preocupemos por cambiar esas condiciones que permite alimentar, no solamente el narco, sino también, la corrupción política y privada.  Todo está muy ligado con las condiciones que producen nuestra pobreza y el modelo económico que sustentamos.

Deberíamos hace tiempo cuestionarnos: ¿Qué sociedad queremos o cómo deseamos seguir caminando? ¿Qué mensaje deseamos seguir enviando?





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