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Maricela Ortiz

Maricela Ortiz


¿Sabes lo que es la Soberanía de Dios? 1 de 2


  • 01.12.2020 - 12:00 am

“Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.” Daniel 2:21 

La soberanía de Dios por lo general no es analizable, por tal motivo, ha de discernirse en el plano espiritual, precisamente porque son asuntos divinos. La Omnipotencia, Omnisciencia y Omnipresencia de Dios son atributos de Su naturaleza que le permiten intervenir en toda Su creación con Soberanía. Por esta razón, nadie puede interponerse a Sus planes ni frustrar Sus designios. Él es soberano en todas sus decisiones. De acuerdo con Su obra, Él ha establecido Su decreto y lo ejecutará. Él ha dado sabiduría a sabios y ciencia a los entendidos, y podríamos preguntarnos: ¿Y por qué no a los hijos? Dios ejecuta Su poder de una manera activa con el fin de que, Su propósito eterno siga su curso; y es donde podemos ver Su carácter santo y Su soberanía inescrutable. A los hijos les ha dado de Su sabiduría por medio del Espíritu y otros conocimientos que los sabios y científicos de este mundo desconocen. La soberanía de Dios se manifiesta dentro de un orden divino.       

Como hijos de Dios, conocedores de Su pensamiento por Su Palabra, tenemos que comprender el propósito de Su soberanía, la cual se manifiesta con propósito en la divinidad de un Dios trino evidenciado en un reino inconmovible. “la cual a Su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores,” 1 Timoteo 6:15 “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.” Apocalipsis 4:11  

Nuestra confianza debe centrarse en Su gracia y en lo que se nos ha dado en Cristo. Enfoquémonos en el propósito eterno, ahora más que nunca, vivamos apercibidos, sabiendo que la venida del Señor no tarda. Ante todo, lo acontecimiento que nos ha tocado y nos tocará presenciar, si es Su voluntad, vivamos nosotros apercibidos, ya que, rigurosamente el Señor está llevando a cabo Sus planes. Entendiendo nosotros que suceda lo que suceda, Dios siempre nos guardará porque somos parte de Su propósito. “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” Jeremías 29:11 NVI 

De entrada, vamos a ver algunos escenarios en la Biblia que nos muestran el pensamiento de Dios, Su voluntad, la cual es inconmovible, debido a que, todos Sus pasos conllevan al cumplimiento de un plan eterno, y ningún poder ni plan humano podrán detenerlo.   

Cuando Dios predetermina algo, lo cumple de acuerdo con lo establecido por Él, por esta razón, Su Palabra es inalterable. En el caso de Israel, Dios bendijo a Israel, y por más que ha sido perseguida, bombardeada, enfrentada, acusada, nada podrá cambiar su condición de lo que Dios ya declaró para Israel. Recordemos a Balaam, por más que Balac pidió que maldijera a Israel, ningún hechizo ni encantamiento que Balaam pudiera pronunciar podía traer maldición o destrucción a Israel, porque el deseo de Dios en Su soberanía fue bendecir a Israel, Por tanto, Su Palabra se cumpliría sin fallar ni desviarse del propósito eterno. Lo que Dios bendice, nadie lo puede maldecir. Nosotros como el Israel espiritual, injertados, y aceptos por Cristo como hijos de Dios, escogidos y bendecidos antes de la fundación del mundo, nadie podrá maldecirnos, ni hacernos desaparecer, ni hacernos frente porque somos Su iglesia y estamos dentro de Su plan eterno, Su propósito es inalterable, por tanto, no tengamos miedo a todo lo que está acontezca o pueda venir.  “Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? Número 23:19  

La Biblia enseña que Dios es la verdad consumada y que solo dice la verdad. “La suma de tu palabra es verdad, Y eterno es todo juicio de tu justicia.” Salmos 119:160 Cuando Saúl fue destituido como rey, Samuel como profeta, conociendo la Soberanía de Dios, con todo dolor, tuvo que hablar: “Y Samuel respondió a Saúl: No volveré contigo; porque desechaste la palabra de Jehová, y Jehová te ha desechado para que no seas rey sobre Israel.” 1 Samuel 15:26 Por más que Saúl rogó a Samuel, ya Dios en Su soberanía lo había determinado, por eso Samuel resalta en el siguiente versículo un atributo divino de la inmutabilidad con respecto a la decisión sobre Saúl. Por lo que, Samuel dice a Saúl: “Además, el que es la Gloria de Israel no mentirá, ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta.” 1 Samuel 15:29 

Dios es la fuerza de quienes estamos en Cristo. La soberanía de Dios no debe ser juzgada, cuestionada, ni sus decisiones ni Su participación en los tiempos, ya que, Él es quien muda los tiempos y las edades. Cuidemos nuestra salvación, tenemos la Palabra profética más segura, la Biblia, en la cual, el Espíritu Santo nos guiará y nos hará saber los tiempos y lo que quiere que hagamos. Como hijos de Dios es necesario escudriñar las Escrituras, para conocer la mente de Dios, lo cual nos ayudará a entender más el propósito de Dios, y estar apercibidos de Su voluntad. Job, al final de su proceso pudo decir: “Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti.” Job 42:2 ¡Glorioso!  

Es en los procesos que aprendemos a conocer la soberanía de Dios. Si entendiéramos Su soberanía, no cuestionáramos ni estorbáramos nuestro crecimiento espiritual cuando nos encontráramos en medios de las pruebas. A veces decimos, “Dios es soberano”, y realmente, no interiorizamos lo que conlleva sujetarse a la soberanía de Dios. Es entender que, Dios es soberano para cuando vienen las desgracias, igual que, cuando vienen las victorias, es entender que, Dios es soberano para dejarnos enfrentar escasez, igual para permitirnos vivir en abundancia, porque los tiempos ni la circunstancia lo contienen. En Su soberanía Él sabe lo que permite o no permite. Él trasciendo los tiempos, los pensamientos y nada lo contiene, sino que Él contiene todas las cosas, las cuales subsisten por Él.  

Por tanto, es saber que Dios es soberano para hacer con nosotros y de nosotros y con lo nuestro lo que Él quiere, entendiendo nosotros que todo obrará para bien, a los que lo amamos. Cuando conozco Su soberanía no juzgo mi condición ni los sucesos, solo alabo porque en Su soberanía ya Él determinó mi final, y además en Su mano están mis tiempos.  El salmista dijo algo que nos debe llamar la atención para poder comprender la Soberanía de Dios, y al orar no desear más que se cumpla la voluntad de Dios: “La suerte se echa en el regazo; Más de Jehová es la decisión de ella.” Proverbios 16:33 

“Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste, para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo Jehová, y ninguno más que yo, que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto.” Isaías 45: 5-7 Dios es por naturaleza un Salvador. El pueblo de Israel fue testigo del cumplimiento de la Palabra de Dios dicha con exactitud, precisión y verdad, y no conocieron a Dios, en el milenio también, esta testificación tendrá lugar de confirmar la verdad de Dios y de Cristo como el Salvador del mundo.  

“Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero;” Isaías 46:9-10 Cada profecías cumplidas en hechos pasado de toda la historia, la forma milagrosa en que Dios libertó a Israel,  sus vivencias y bendiciones providenciales son evidencias de que tenemos un Dios glorioso y soberano.   

Los siguientes versículos hablan por sí solos de la soberanía de Dios; léalo detenidamente y analice los acontecimientos que estamos viviendo: “¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó? ¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno? ¿Por qué se lamenta el hombre viviente? Laméntese el hombre en su pecado.” Lo único digno de lamentación es el pecado; después, nada de lo que acontece nos debe asombrar, debido a que, Dios en Su soberanía tiene todo calculado y diseñado. Dios no pide permiso para intervenir en Su creación.  

Un escenario cargado de mucho aprendizaje para evaluar nuestra asignación y como no también nuestra posición como hijos, es la razón de por qué Dios trató con el rey Nabucodonosor. A veces, nos encontramos adorando a Bel–merodac y no a Dios. Dice la Palabra que el rey Nabucodonosor creció y se hizo fuerte, y creció su grandeza y su dominio hasta los confines de la tierra (vv. 21-22) “habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?” Daniel 4:30 Podemos ver el orgullo y atribuirse la gloria que es de Dios. Nabucodonosor fue conocido por sus proyectos de construcción. La sentencia del rey estaba sujeta “hasta que conozcas que el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres, y que lo da a quien él quiere.” La soberanía de Dios no tiene ámbito social, cultural, religioso, político, cívico, el permea todo lo que interfiere en Su propósito, y actúa en aquellas cosas que tienen que cumplirse. 

Por nada estemos ansiosos, pues Dios determina todo lo que acontece, y lo mejor es que estamos guardados por Él, no importa lo que acontezca confiemos, ya que, Su Palabra tiene que cumplirse y nada detendrá al implacable Dios de Poder. Mis amados, es tiempo de reconocer que tenemos la mente de Cristo, y esto implica asociar nuestras vidas con sus hechos a la voluntad y soberanía de Dios. Tener la mente de Cristo implica vivir de acuerdo con la voluntad del Padre. Continuará, …  


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