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Redacción

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Salud mental


  • 07.12.2019 - 12:00 am

Los trastornos mentales convierten a quienes sufren sus efectos en personas que pierden el raciocinio y con serios problemas psicosociales, situación preocupante porque se distancian de una vida saludable.

A nivel mundial 622 millones de seres humanos padecen de salud mental y lo peor es que la tendencia permite vaticinar un incremento de la problemática, porque no se aplican políticas públicas eficaces para prevenir, supervisar, vigilar y controlar las enfermedades mentales.

Se trata, de acuerdo a los hallazgos  en investigaciones científicas, de conflictos internos que se expresan en alteración en aspectos esenciales como personalidad, pensamiento, sentimientos, comportamiento, autoestima, conducta y estabilidad emocional.

Dentro de las enfermedades psíquicas sobresalen ansiedad, depresión, fobias, bipolaridad y esquizofrenia, las cuales son causadas por genética, estrés, violaciones durante la niñez, desamor, desequilibrio cerebral, consumo excesivos de drogas y alcohol y soledad.

Como se puede apreciar las causas y los efectos son identificables, por tanto, es fácil formular un diagnóstico de esa dramática realidad y  elaborar las alternativas para combatir los trastornos mentales.

Es imprescindible que haya voluntad política, especialización de recursos económicos, aplicación de tratamientos efectivos y empleo de especialistas en psicología y psiquiatría para asistir los enfermos y garantizar su protección.

República Dominicana no escapa de ese panorama sombrío, porque Salud Pública acaba de revelar que el 20 % de la población sufre de algún trastorno mental y una muestra de este drama es que en solo un año se registraron 470 mil casos.

Frente a esa realidad el Gobierno y las sociedades especializadas de medicina deben asumir con responsabilidad los retos en la búsqueda de prestarle la debida atención a la problemática y proteger a quienes están sumergidos en crisis mentales.

También, hay que educar a los ciudadanos para que adquieran conciencia de la necesidad de  solidarizarse con los enfermos mentales, porque en la actualidad la población sana se burla de quienes deambulan por las calles con dificultades psicosociales.

Muchas personas entienden que los afectados por enfermedades mentales deben estar ingresados en hospitales psiquiátricos (manicomio), porque son violentos y representan un peligro público; no obstante,  el Estado debe habilitar en hospitales y clínicas unidades  para atender a quienes requieren orientaciones y de medicación para superar sus trastornos con el objetivo de que recobren su estabilidad emocional.

Es preciso erradicar la imagen negativa que se tiene en la sociedad sobre los enfermos mentales, debido a desinformación, falta de sensibilidad humana y a prejuicios deshumanizados.

Otra realidad que se debe encarar es la inhumana acción de las familias que abandonan a miembros de esos núcleos que sufren de locura; es indispensable concienciar a quienes están sanos para que cuiden a los enfermos.

Es cruel observar en aceras, contenes, vertederos y en cualquier rincón a personas abandonadas a su suerte, porque muchos los ven como desechos; urge cambiar esta cultura y poner en práctica el principio de solidaridad y el amor por quienes han perdido la razón. 

Ha de esperarse que las informaciones suministradas por Salud Pública despierten un espíritu solidario con quienes en este momento perdieron una vida saludable.


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