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Aquiles Olivo Morel

Aquiles Olivo Morel


Secuelas económicas


  • 27.08.2019 - 07:15 pm

Recientemente el Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó un informe donde hace nueva vez una evaluación pormenorizada sobre el comportamiento de la economía de la República Dominica, igual lo hicieron otras instituciones, incluyendo el Banco Central de la República, el cual al concluir el primer semestre de 2019, detalla como fue el desempeño por renglones, enfatizando en término globales la sanidad por la cual transita la economía líder de América Latina.
   
El BC apuesta a una recuperación del dinamismo económico a partir del próximo semestre considerando las medidas adoptadas en las que se incluyen la liberación de unos 34 mil millones de pesos para ser canalizados y financiar los sectores productivos; reducción de la Tasa de Política Monetaria en 75 puntos básicos entre los meses de junio y julio; el BCRD adoptó estas medidas expansivas basado en los indicios del resentimiento de la economía en los primeros seis meses de año.
   
El FMI volvió a recalcar en la necesidad de propiciar una reestructuración fiscal en la cual se incluya la ampliación de la base impositiva -incluir nuevos productos exentos de ITBIS- y además, perseguír reducir los recursos destinados al subsidio eléctrico; estas medidas la coloca como prioritarias, según el FMI,  la sanidad económica depende mucho de observar cuales medidas económicas podrían mejorar las recaudaciones, así como aquellas orientadas a la mejora de la calidad de gasto.
   
Las recetas económicas del Fondo Monetario Internacional como vigilante de las economías por lo regular afectan aquellos sectores de escasos ingresos, sobre todo, a quienes se encuentran estancados desde hace décadas con sueldos e ingresos pocos afines a los cambios inflacionarios.  Tanto el BCRD como el FMI admiten un deterioro de las condiciones a nivel internacional, caracterizado por factores de incertidumbres de “carácter domésticos”.

El crecimiento final del primer semestre fue de 4.7% “inferior al potencial de la economía”, mientras que la inflación se colocó en 1.40%, al cierre de julio, por noveno mes consecutivo.

Y sobre esos factores de “carácter domésticos” se concluye primordialmente en los efectos de la lucha política interna en el partido oficialista, incluyendo, las tentativas para alcanzar una nueva Reforma Constitucional orientada a la habilitación del Licenciado Danilo Medina Sánchez.

Los análisis sobre el impacto de este formidable crecimiento económico unido al liderazgo regional como un modelo digno de estudio no se corresponde con el impacto en la sociedad; tampoco, se expresa en la transformación de las empresas; incluso, para quienes se encuentran evaluando el desenvolvimiento de la economía en los últimos 20 años la sorpresa sigue siendo el poco impacto de esta en las personas.
Nadie ignora las dificultades de los sectores productivos y los organizaciones obreras para alcanzar acuerdos tendentes a mejoras salariales, llegando incluso a condicionarlo a una restructuración o clasificación de las empresas para fijar a partir de ahí nuevos mecanismos de evaluación salarial. Este tema ha sido objeto de varios meses de discusión, a lo que no escapan los traumas de los encuentros y los desacuerdos.
Tampoco fue posible alcanzar un aumento más allá de u 14%, condicionado -como explique anteriormente- a la reclasificación, algo paradójico se mira cómo se expande la economía como los mismos organismos internacionales consideran deben hacerse los ajustes para seguir con su propia sanidad.
   
El FMI nunca se apartó de aquellas premisas al considerar la demanda creciente de ingresos por parte del gobierno central amparado en recurrir a los empréstitos como mecanismos compensatorios de suplir al Presupuesto General de recursos, ignorando sus propias recomendaciones de reestructurar las herramientas fiscales, las que no escapan, por supuesto, suprimir las exenciones.
   
De igual manera este organismo ha sido enfático en la necesidad de ir creando mecanismo a largo de todas estas condiciones favorables para bajar el déficits fiscal, productos el crack bancario, lo cual ha sido postergado, por el contrario el incremento del gasto fruto de las inversiones de la planta Punta Catalina sirvió para poner en evidencia la preocupación de mejorar los ingresos del Gobierno Central.
    Los expertos consideran que el tema de la reforma fiscal se ha estado aplazando por el temor al impacto político y social que esto implica, sin importar si la economía crece o no crece.

Estos privilegios están latentes en la totalidad de los análisis y constituyen un recurso para amortiguar, supuestamente, los bajos niveles competitivos de aquellos sectores donde aún no ha sido posible alcanzar rentabilidad sin la mano amiga del gobierno.
   
Se reflejan en primera instancia en el sector del transporte favorecidos por la asignación de combustibles; en otros casos, tasa cero para la importación de insumos y piezas; manejo de periodo de gracias fiscales; entre otras medidas orientadas a propiciar condiciones favorables de subsistencia en los mercados.
   
Los efectos del crecimiento y la estabilidad macroeconómica permiten al país disfrutar de unas condiciones favorables a nivel crediticio; la colocación de bonos en los Mercados de Capitales en estos últimos años fue la modalidad de solventar las inversiones a través de la colación sistemáticas de los mismos para impulsar obras de infraestructuras.
   
En consecuencia la Deuda Externa se disparó hasta establecerse por encima de los  47 mil millones de dólares en apenas estos 20 años, obligando al ejecutivo a necesitar solventar los intereses -servicios de deuda- continuamente y afectando la solidez del peso como moneda local.
   
Las secuelas económicas están a la vista de todos: Bajos salarios; un sector empresarial recurriendo a nuevas alternativas para afianzar sus condiciones competitivas; demandas sociales crecientes; un alto nivel de trabajo informal; seguridad social difusa para sectores productivos -ausencia del régimen subsidiado contributivo-; deterioro sistemático del sector salud e incremento de la inversión privada como consecuencia de las debilidades de este sector; acelerado endeudamiento externo, considerando inviable el manejo de este exorbitante monto; en fin, las inseguridad ciudadana y ausencia de inversiones en muchos sectores.
   
Aunque cualquier país desea mantener este ritmo de crecimiento y estabilidad también resulta impostergable afianzar la idea de evitar este cúmulo de secuelas económicas nocivas para una sociedad con gran deseo afianzarse como una comunidad competitiva dentro de las grandes naciones del caribe y mundo.


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