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Maricela Ortiz

Maricela Ortiz


Sed lleno del Espíritu


  • 26.01.2021 - 12:00 am

Imponer las manos fue una manifestación de Jesús en momentos de sanar. Los apóstoles usaban la imposición de manos para afirmar el apoyo y la identificación de personas con el ministerio; denotando la aprobación y el respaldo de aquellos que se sumaban (Hechos6:6; 13:2). En el AT imponer las manos; más que costumbre era prefigura de la expiación de los pecados por el sacrificio de Cristo. Ese macho cabrío y el blasfemo (apedreado) llevaban sobre sí todas las iniquidades del Israel. (Levítico 16:21; 24:14).   

Se impone las manos para sanar, así como lo estableció el Señor (Marcos 16:18). Ahora bien, cuando los apóstoles imponían las manos para recibir el Espíritu Santo (Hechos 8:17) fue permitido por Dios como marcador visible de un cumplimiento que daba lugar a la venida del Espíritu Santo a los gentiles.   

Cabe destacar, que hubo una espera para la transición de los gentiles ser añadidos; vemos que muchos conocieron el evangelio y los que se añadían a la iglesia tenían que ser aprobados por los apóstoles. Estas personas les era dados dones del Espíritu por Dios, no por los apóstoles imponer sus manos. Esta práctica no fue hasta que llegara el tiempo de Dios (cumplida esta dispensación (Hechos 10:44-48). Pertenece a Dios darnos Su Espíritu, y lo obtenemos al recibir a Cristo. Muchas veces no lo vemos manifiesto porque ignoramos Su presencia. 

“Y después de mucha discusión, Pedro se levantó y les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis cómo ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen. Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu.” Hechos15:7-8 

Pablo recuerda a Timoteo la imposición de manos, para que no olvide la gracia que había recibido de Dios. Aplicado a nuestro contexto, nosotros hemos recibido el Espíritu Santo; somos capacitados por Dios con el fin de servir en el ministerio. El don de Timoteo fue identificado por revelación de Dios, no porque Pablo le haya impartido el don. Recordemos que todo don viene de Dios.  

El Señor nos recuerda hoy, que no olvidemos lo que hemos recibido de Él. Es necesario que aprovechemos el tiempo, y permitamos que la naturaleza de Cristo sea vista por todos.   

Sed lleno del Espíritu Santo, tiene que ver con una vida controlada por la Palabra; guiada y manejada por el Espíritu, y de vivir en la presencia consciente del Señor.  

La Palabra nos advierte: “No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro.” 1Timoteo5:22 Al hacer elección en el ministerio procure la confirmación del Espíritu Santo.  


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