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Ramón Enrique Marmolejos

Ramón Enrique Marmolejos


Sin Santidad, no podrás ver a Dios


  • 30.04.2020 - 12:00 am

“ Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.  Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado; y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él;  Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.  Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Y aquellos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero este para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.  Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas;  y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado. Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor."(Hebreos 12:1-‬14)

El Señor nos enseña mediante su palabra en el libro de Hebreos, capítulo 2 una galería de creyentes que pasaron por diferentes aflicciones, pero el Señor nos enseña que Él ya había dejado está enseñanza en su ministerio, cuando Él lo enseñó a sus discípulos de la siguiente manera: "Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo."(Juan 16:33)

Dios también nos enseña que la salvación no es si un pecador quiere o no ser salvo, es Dios quien los llama mediante su palabra, y hace una obra de transformación en aquel pecador que por la gracia y misericordia de Dios pasa a ser hijo de Dios, como Él lo enseña en su palabra: "Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios."(Juan 3:1-‬3)

Esto es lo que se llama un nuevo nacimiento.  Dios nos instruye, de igual manera al pecador que ha nacido de nuevo, Él le sigue dando instrucciones y enseñanzas para que conozcan quienes son ahora y Dios les dice: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas."(2 Corintios 5:17)

Ahora, ese pecador entra en una posición como criatura de Dios, que Él ha llamado a salvación y a vivir una vida de santidad y ahora ese pecador es Santo, desde el día que Dios lo llamó a salvación, la cual Dios la tenía planeada desde antes de la fundación del mundo: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él." (Efesios 1:3-‬4)

¿Qué significa la palabra Santo? Esto tiene que ver principalmente con que Dios separa del mundo lo que Él elige consagrar para sí. En los planes y propósitos de Dios, la santidad es fundamental porque Dios nos llama a imitarle y  así cumplir el propósito de Él en nuestra vida, ya que Él nos creó para su gloria: "Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo."(1 Pedro 1:13-‬16)

Ahora bien, todos aquellos que afirman ser evangélicos, es importante hacerse esta pregunta, ¿estoy viviendo una vida de santidad como hijo de Dios? Si no es así, escucha lo que nos enseña nuestro bendito Señor y Salvador, el Señor Jesucristo: "Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad." (Juan 17:14-‬19)


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