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Redacción

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Último día de Trump


  • 20.01.2021 - 12:00 am

Hoy a las 10 de la mañana en los EE.UU termina el mandato presidencial de Trump, un presidente atípico, cuyo movimiento de apoyo nacional e internacional, puso en jaque a la mayor democracia del mundo, cuando sus simpatizantes asaltaron el Capitolio.   

El presidente Trump concitó un gran apoyo en los estadounidenses sacando en las pasadas elecciones alrededor de 74 millones de votantes, aunque también logró generar una fuerte oposición, sobre todo dentro de los intereses poderosos ligados a los medios.  

Sin embargo, hay que tomar en cuenta que el gran apoyo generado por Trump no es solo una manifestación electoral y fugaz. Él re­presenta y encarna toda una visión ideológica que tiene su origen en el mundo de los negocios y en las tendencias que desata el “libre mercado” en su fase  neoliberal, que ve en el Estado una fuente de distorsiones contra el “libre mercado”, distorsiones que hay que superar con el impulso de las empresas en un mercado sin regulación por parte de Estado, todo lo cual pone en vigencia las tendencias a la monopolización y a la concentración de la riqueza, al tiempo de desatar la devastación del medio ambiente y la crisis climática.

No obstante, esa visión neoliberal fomenta un capitalismo egocéntrico que promete hacer más grande y próspero a los EE.UU, prometiendo mejores condiciones de vida y la modernización de las infraestructuras del país más poderoso del mundo, con lo cual se crearían grandes oportunidades de trabajo de mayor calidad y salarios, devolviéndole con ello la grandeza a los EE.UU frente a las demás naciones del mundo.

Esos lineamientos enamoraron a muchos  norteamericanos que sintieron ser perjudicados por una globalización  que hizo  que grandes capitales y empresas se instalaran fuera de los EE.UU. con lo cual se perdieron empleos para los estadounidenses. La propuesta de Trump y sus promesas de devolver esos capitales y empresas en beneficio de los trabajadores norteamericanos, aunque los benefició perjudicó a los trabajadores de las demás naciones, provocando la aparición de marchas de inmigrantes hacia los EE.UU. El muro de Trump en la frontera con México, tiene como principio filosófico: “impedir la libertad de movimiento del factor trabajo” cerrándole la puerta de entrada a los que buscan  una oportunidad de trabajo, mientras se fomenta la libre circulación de los capitales, mediante el establecimiento de las leyes sobre “seguridad jurídica de las inversiones” y de la “transparencia”.

Esas son las bases ideológicas y doctrinales que justifican y dan soporte al movimiento mundial de “derechización”,  que tiene como fundamento favorecer a la Empresa y los capitales, pero ahora no en la globalización, sino en un capitalismo egocéntrico que da lugar al “nacionalismo” y al “proteccionismo” que amenazan incluso con la sobrevivencia del género humano y del planeta.

Por esas razones el movimiento de “derechización” no desaparecerá en los EE.UU con la salida de Trump de la Casa Blanca. El peligro de ese nuevo “proteccionismo nacionalista” se encarnará en otras alternativas electorales o subversivas. Y no será solo en los EE.UU, también en Europa, Sudamérica y Asia, donde existen expresiones políticas de la “derechización” del mundo.

¡Los demócratas humanistas del mundo deben pensar en los peligros de esas perspectivas!


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