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Redacción

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Unidad contra el COVID-19


  • 30.07.2020 - 12:00 am

La pandemia del Covid-19 sigue agravándose en República Dominicana. A medida que más pruebas se hacen más se descubre su impacto negativo en la población, elevándose progresivamente el número de afectados y de fallecidos, al tiempo que el sistema hospitalario llega a su límite de capacidad y el personal de salud, además de afectado por la enfermedad, ha sobrepasado el límite del agotamiento.

En esas circunstancias el Gobierno a través del Ministro de la Presidencia, Gustavo Montalvo, hizo lo que parece ser el último esfuerzo oficial para combatir la pandemia, anunciando una serie de medidas, principalmente relativas a la desconcentración para realizar las pruebas que serán gratuitas en los hospitales seleccionados, al tiempo de aumentar la capacidad de cama para responder a una demanda en crecimiento.

Por otro lado, se están conociendo detalles de la precariedad que caracteriza al Laboratorio Nacional, Dr. Defilló, donde se aglomera una multitud de pacientes en búsqueda de las pruebas y sus resultados, haciendo visibles sus limitaciones y debilidades en términos del personal, en especial de las bioanalistas, así como en sus procedimientos todavía manuales, que ralentizan el servicio demandado por una población angustiada y maltratada.

Ante ese drama creado por la pandemia y la incapacidad institucional, surge la posición del próximo Go­bierno que encabezará Luis Abinader alentando esperanzas y quien ha declarado que buscará la unidad  del liderazgo nacional, para en conjunto con todos los sectores aplicar un plan de combate efectivo que permita que el país controle la pandemia y retorne a la nueva normalidad que dejará como legado el coronavirus en el país.

El próximo presidente, como primer paso y en la transición, se   reunirá con los representantes de los diferentes sectores y con el liderazgo político, a los que le presentará el plan que su equipo de salud viene elaborando para hacerle frente y detener la expansión de la pandemia en el país.

Se trata de una iniciativa necesaria para crear un clima de unidad que sensibilice a la misma población para que ésta adopte todas las medidas recomendadas en los protocolos internacionales, para que de esa manera la ciudadanía se autoproteja de los efectos nocivos del Covid-19.

Esa necesaria unidad nacional lograda mediante una cumbre del liderazgo político, empresarial y de la Sociedad Civil, creará las condiciones para que los planes oficiales se realicen y se cumplan con mayor efectividad, considerando además que se supone que en su ejecución estarán despojados de la “politiquería sectaria” que todo lo daña y particulariza.

¡Movilicemos, pues, el espíritu nacional contra el Covid-19!

Ante la irreverencia marginal

Una de las manifestaciones conductuales que ha agravado la pandemia en el país, es el irrespeto que exhiben ciertos conglomerados sociales de la marginalidad frente a la autoridad, la cual se muestra incapaz de controlar las violaciones y rebeldías de dichos conglomerados, con lo cual se agrava más la situación creada por la pandemia.

Esas conductas desviadas que entorpecen el cumplimiento de los protocolos sanitarios, podrían controlarse a partir del consenso que surja del diálogo nacional que ha propuesto el Presidente Electo, porque elevaría la moral, ahora deprimida, de las autoridades responsables de hacer cumplir los protocolos sanitarios oficiales.

¡Aprovechemos las virtudes de un acuerdo nacional contra la pandemia!


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