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Servio Cepeda Baré

Interlíneas

Servio Cepeda Baré | serviocepeda@yahoo.com

Interlíneas edición 15 de febrero 2021


  • Servio Cepeda Baré | 15-02-2021

¡Buenos días amigos!... “Sin duda, querer y amar son sentimientos sumamente hermosos pero muy distintos. La mayoría de nosotros si no es que todos, tenemos un único y gran propósito en la vida: encontrar a “nuestra otra mitad o alma gemela” y amarle con toda intensidad y todas nuestras fuerzas.

Creo firmemente en que no hay un ser en la tierra que en algún momento crucial de su vida no desee amar y ser amado, pues si bien es cierto, muchos asocian este sentimiento con la felicidad y no están en un error.

Por esta razón es que es muy fácil confundir ambos sentimientos, pero aunque son ‘parecidos’ a simple decir, lo cierto es que uno representa mucho más que el otro y entonces el confundirlos provoca falsos “te quiero” y “te amo” que no son sinceros.

En los diálogos del Principito se encierra sabiduría emocional.

El autor de El Principito trata de traernos claridad a nuestras emociones para no confundir ambos sentimientos y que finalmente con dicha confusión no terminemos lastimando a nadie o a nosotros mismos.

Si nos ponemos a definir ambos sentimientos, podemos determinar que querer es esperar, tal vez también es apegarse a las cosas o a las personas desde nuestras necesidades. Y en el momento en que no tenemos reciprocidad hay sufrimiento. Cuando a quien sentimos querer no nos corresponde, solemos sentirnos frustrados y decepcionados.

Es inevitable no esperar algo cuando queremos a alguien. Y suele pasar que cuando la persona a la que¨queremos¨ no nos da lo que esperamos llega casi instantáneamente el sufrimiento. El problema principal es que no sabemos aceptar que hay personas que tienen sus prioridades y se las toman muy enserio, esperamos de ellas lo que nosotros daríamos y no valoramos lo que se nos puede dar en realidad. Sencillamente debemos entender que cada cabeza es un mundo”.

 -“Te amo” – dijo el principito…

-“Yo también te quiero” – dijo la rosa.

-“No es lo mismo” – respondió él…

«Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía…

Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes. Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces, cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento. Cuando el “bien” querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados.

Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes. 

Cada ser humano es un universo. Amar es desear lo mejor para el otro, aún cuando tenga motivaciones muy distintas. Amar es permitir que seas feliz, aún cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón. Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento.

Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro.

Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar. Pero es cierto también que esta entrega, este darse, desinteresado, solo se da en el conocimiento. 

Solo podemos amar lo que conocemos, porque amar implica tirarse al vacío, confiar la vida y el alma. Y el alma no se indemniza. Y conocerse es justamente saber de vos, de tus alegrías, de tu paz, pero también de tus enojos, de tus luchas, de tu error. Porque el amor trasciende el enojo, la lucha, el error y no es solo para momentos de alegría.

Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía. Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos”.

Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí.

Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.”

-“Ya entendí” – dijo la rosa. -” No lo entiendas, vívelo” -dijo el principito”…Dios los bendiga en cada amanecer.


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