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Interlíneas edición 25 de septiembre 2020

Jeanne Louise Calment


  • Servio Cepeda Baré | 25-09-2020

¡Buenos días amigos!... No podemos detener el tiempo, envejecer es obligatorio, y no tiene por qué ser algo negativo o dramático. El paso del tiempo es el que nos permite crecer, aprender, sorprendernos y evolucionar como personas. La siguiente historia de Jeanne Louise Calment, quien fue ni mas ni menos que la novia del pintorneerlandés, y uno de los principales exponentes del postimpresionismoVan Gogh, es un indicativo de eso, y que en definitiva los años suman a la vida…

“Jeanne Louise Calment, Vivió 122 años rompiendo el récord de longevidad. Por lo visto a la vida le gustaba vivirla. Nació en la ciudad de Orly en Francia. Para tener una referencia respecto a su edad, ella tenia tan solo 14 años cuando empezaron a construir la Torre Eifel, al tiempo se puso de novia con el famoso pintor Van Gogh “Era sucio, siempre estaba mal vestido y era sombrío” comentó Mme Calment en una entrevista que le hicieron en 1988.

A los 85 años practicaba esgrima, y a los 100 andaba todo el tiempo en bicicleta.

A los 90 años Jeanne Louise, ya no le quedaban herederos, entonces llego a un acuerdo con André-François Raffray (un abogado de 47 años), por medio de un contrato en el que se acordaba que heredaría su casa si le pagaba 2500 francos al mes.

Raffray ( El abogado) pago durante 30 años esa renta pero por paradojas del destino murió antes, y su esposa continuo pagando.

Frases y reglas de la vida de Madame Calment

-La juventud es un estado del alma, no del cuerpo, por eso yo sigo siendo una chica. Sencillamente no he lucido tan bien los últimos 70 años.

-Sonreír siempre. Creo que esa es la razón de mi longevidad.

-Si no puedes hacer nada con respecto a algo, no te preocupes por eso.

-Tengo una sola arruga y estoy sentada en ella.

-Nunca uso rimel porque me río hasta llorar con mucha frecuencia.

-Creo que me moriré de risa”….

 Una lección de vida y una muestra que debemos envejecer con dignidad como dice el siguiente texto, que encontré de autor anónimo. “Cuidarás tu presentación todos los días. Viste bien, arréglate como si fueras a una fiesta, qué mas fiesta que la vida.

No te encerrarás en tu casa ni en tu habitación.

Nada de jugar al enclaustrado o al preso voluntario, saldrás a la calle y al campo de paseo, agua estancada se pudre y la máquina inmóvil se enmohece.

Amarás al ejercicio físico como a ti mismo.

Un rato de gimnasia, una caminata razonable, dentro o fuera de casa. Contra inercia, diligencia.

Evitarás actitudes y gestos de viejo derrumbado.

La cabeza gacha, la espalda encorvada, los pies arrastrándose, no. Que la gente diga un piropo cuando pases.

No hablarás de tu vejez ni te quejarás de tus achaques.

Acabarás por creerte más viejo y más enfermo de lo que en realidad estás y te harán el vacío. Nadie quiere estar oyendo historias de hospital.

Deja de autollamarte viejo y considerarte enfermo.

Cultivarás el optimismo sobre todas las cosas. Al mal tiempo buena cara, sé positivo en los juicios, de buen humor en las palabras, alegre de rostro, amable en los ademanes. Se tiene la edad que se ejerce. La vejéz no es una cuestión de años sino de estado de ánimo.

Tratarás de ser útil a ti mismo y a los demás. No eres un parásito ni una rama desgajada voluntariamente del árbol de la vida. Bástate hasta donde sea posible y ayuda con una sonrisa, con un consejo, un servicio.

Trabajarás con tu mano y con tu mente. El trabajo es una terapia infalible, cualquier actitud laboral, intelectual, artística. Medicina para todos los males, la bendición del trabajo.

Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas. Desde luego las que se anudan dentro del hogar, integrándose a todos los miembros de la familia: ahí tienen la oportunidad de convivir con todas las edades, niños, jóvenes y adultos, el perfecto muestrario de la vida: luego ensancharás tu corazón a los amigos, con tal que los amigos no sean viejos como tú. Huye del bazar de antigüedades.

No pensarás que todo tiempo pasado fue mejor.

Deja de estar condenando a tu mundo y maldiciendo tu momento. Alégrate de que, entre las espinas, florecen las rosas. Positivo siempre, negativo, jamás. El anciano debiera ser como la luna, un cuerpo opaco, destinado a dar luz”…. Dios los bendiga en cada amanecer.


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