Comentarios Recientes

0

Jacobo de Villaurrutia, primer periodista dominicano

Fernando Pérez Memén


  • Fernando Pérez Memén | 25-02-2021

Nació en Santo Domingo en 1757, Jacobo de Villaurrutia. A los pocos años de su existencia fue enviado por su padre a España. Inició allí su formación académica. Realizó sus estudios en Artes, Teología y Derecho en cuatro de las principales universidades españolas de ese tiempo, a saber, la de Alcalá, Toledo, Valladolid y Salamanca.

Asimiló las ideas, los valores y el conocimiento de la Ilustración. No optó por la docencia en centros educativos, pero sí por la promoción y la difusión del conocimiento ilustrado, del cual fue un modelo, por medio del periodismo, la literatura y las academias científicas y literarias.  Las academias eran “espacio modernos de sociabilidad”, de conformidad con Annick Lempéiére, en su ensayo: “Los hombres de letras hispanoamericanos y el proceso de secularización” (1800-1850), y lugares donde los escritores encontraban “La puerta de ascensos a los círculos de poder”, como expresa Sebastián Covarrubias , en su Tesoro de la lengua castellana o española. Villaurritia formó parte de la Real Academia de Derecho Público de Santa Bárbara y de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de Madrid. Por medio de éstas, él contribuyó a la formación profesional de muchos estudiantes en la selección y arreglos de textos y elaboración de otras obras jurídicas e históricas.

El otro espacio donde el dominicano se proyectó, legitimó y promovió las ideas y los valores del pensamiento ilustrado fue el periodismo. En el Correo de Madrid, llamado a partir de 1787, Correo de los Ciegos, inició su labor periodística. Por su prestigio como hombre de letras fue nombrado redactor principal.

El correo de Madrid se presentó al público lector como “Obra Periódica en que se publican rasgos de varias literaturas, noticias y los escritos de toda especie que se dirige al editor”. Esta función la tuvo Villaurrutia por la que fomentó la literatura, la ciencia, y la economía y permitió la publicación de artículos relativos a las ideas francesas, como los del escritor Manuel Aguirre, cuyo seudónimo “El militar ingenuo”, criticaba la injusticia, la desigualdad y la intolerancia de la Iglesia de este tiempo, los abusos de la sociedad estamental y la estructura de la administración española. Aguirre, devoto de las ideas de Rousseau, propuso la división de poderes y la reestructuración de la sociedad como la principal solución de los referidos problemas.

El posible que en ese medio Villaurrutia publicara, según Pedro Henríquez Ureña, artículos de su autoría, bajo el seudónimo de Jaime Villa López o Diego Rulavit y Laurat, que formaron parte de su obra literaria, en la que muestra su simpatía por las ideas de los filósofos franceses y la literatura inglesa. La publicación de ideas contrarias al orden del absolutismo de poder y la intolerancia religiosa, fue causa para que la Inquisición suspendiera el impreso en 1791.

Pasó a Guatemala donde fue Juez de la Audiencia, donde creó la sociedad Económica de Amigos del país y el periódico La Gaceta de Guatemala, que fundó en 1797, y escribió el prospecto, en el que presentó los fines, alcances y limitaciones del impreso. Captó un buen número de intelectuales como colaboradores a fin de que plantearan respuestas a los problemas sociales, económicos y culturales de Guatemala, para lo cual amplió el formato del periódico, así este sería útil, como lo eran : “El diario de los sabios”, El Enciclopédico , El correo de Madrid y El Memorial Literario.

Por problemas de salud y desavenencias con el regente de la Audiencia y otras autoridades, por la tendencia reformista e inclinaciones pro independencia de amigos de Villaurrutia, tuvo que dejar el periódico y salir de Guatemala.

De Guatemala Villaurrutia pasó a Nueva España (México) con el cargo de Oidor de la Audiencia. En México, Villaurrutia renovó sus inquietudes intelectuales y periodísticas y fundó con Carlos María de Bustamante, el Diario de México en 1805, es el primer periódico cotidiano de este país. Este impreso tenía como rival La Gaceta de México, órgano oficial. La aparición del Diario de México en el clima de efervescencia y tensiones políticas y sociales fue riesgoso. La temeridad de Villaurrutia y Bustamante ante la censura oficial por los artículos políticos fue motivo de la suspensión del Diario de México, la destitución de Bustamante como editor y de Villaurrutia como director y censor. La suspensión duró 11 días, la reapertura se hizo con una nueva dirección que cayó en manos de Wenceslao Sánchez de la Barquera, lo cual no detuvo la presencia intelectual de Villaurrutia con escritos a través de los seudónimos de El proyectista y El proyectista Pacífico en los que planteaba la suspensión de la mendicidad y los vicios del sector social denominado “Pueblo bajo”, el fomento de la industria textil, que consideraba importante para vestir y calzar a los  indios, el arreglo de los hospicios, la restauración de los centros de beneficencia y la creación de escuelas de primeras letras.


Comentarios

Name of User
Sé el primero en comentar

Ir arriba