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Luisa Cantisano: “La clave está en el balance”


  • Mariela López | 22-12-2020

Desde siempre, la comida y el alcohol han sido partes esenciales de todas las festividades de Navidad y Año Nuevo. Y en este año, estos dos elementos pueden convertirse en núcleos aún más preponderantes, debido al vínculo tan estrecho que existe entre las emociones y la alimentación. 

La carga emocional que trae consigo este fin de año, por las diversas situaciones que hemos enfrentado en 2020, en conjunto con las tradiciones gastronómicas que normalmente acompañan a diciembre, es probable que impacte mucho nuestra alimentación, pudiendo recurrir a una excesiva sobreingesta y a un descuido importante de los hábitos de autocuidado. 

Así lo plantea la psicóloga, nutricionista y dietista, Luisa Cantisano, quien ofreció a los lectores de LA INFORMACION, consejos psiconutricionales que les pueden ayudar a gestionar la parte emocional y alimenticia en lo que queda del mes, de forma tal que protejan su salud biopsicosocial. 

La profesional con un máster en Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), recomienda hacer ejercicios, comer tus frutas y vegetales, incluir carbohidratos integrales y complejos en tu cotidianidad, pescados y carnes bajas en grasa, grasas buenas como el aguacate y el aceite de oliva, controlar la ingesta de alcohol y tomar suficiente agua.

“Si haces esto, nada malo ocurrirá en tu salud por disfrutar los manjares típicos de nuestras próximas fiestas; al contrario, estarás llenando el vaso de tu vida”, dijo. 

Cantisano compartió una lista de 10 recomendaciones para cuidar el bienestar y la salud en las festividades de Navidad y Año Nuevo.

Recomendaciones saludables 

1-Organiza tus ingestas. Recomendó hacer de 4 a 5 comidas al día, incluyendo los días del 24 y el 31 de diciembre, así como en esos momentos en los que vayas a tener una reunión especial con tus amigos o compañeros. Esto te ayudará a que, a nivel físico, no llegues con un hambre voraz a la comida especial de ese día. El no llegar con un hambre muy alta, permite que elijas lo que realmente quieres, que comas más despacio y que puedas detenerte con mayor facilidad cuando estás satisfecho. A nivel psicológico, al no llegar con tanta hambre, cortamos el camino de la restricción al atracón, y no nos compensamos emocionalmente; es decir, no tenemos la necesidad de buscar “recompensarnos” con comida por habernos limitado de ella antes. 

2.   No compres de forma exagerada. Trata de hacer las compras de la cena de Navidad con una lista hecha en casa y tras haber comido. Asimismo, si no la preparas tú, si no que la ordenas, organiza y gestiona el menú de forma tal que no pidas de más. Elige lo que verdaderamente necesitas, tanto en cantidad como en variedad de alimentos. 

3. Sírvete en un plato lo que realmente desees; prioriza lo que de verdad se te antoja. Hay comidas que las esperas por un año completo y ahora es momento de disfrutarlas. “Mi consejo es que te sirvas, en un plato, un poco de todo aquello que desees comer. Hay cosas que sabes que no son de tu predilección o que consumes cotidianamente, mientras que hay otras que son las que realmente estabas añorando. Dales prioridad a estas últimas”. 

4. No te olvides de tus frutas y vegetales. En esta época, muchas veces no les damos prioridad a estos alimentos. Sin embargo, sobre todo por la situación que estamos atravesando, estos son fundamentales, gracias a todos los minerales y vitaminas que contienen. Te ayudarán a mantener tus defensas altas y a recuperarte de los trasnoches y desarreglos que suelen acompañar a las festividades. Te recomiendo que, en tus platos de las festividades, trates de incluir vegetales en la mitad o por lo menos en 1/3 del plato mediano, sin llenar las verduras de aderezos, aceites, mantequilla o salsas semejantes. Esto favorecerá el balance de tu alimentación y te permitirá alcanzar una mayor saciedad sin necesidad de sobrellenarte. 

5. Come de forma consciente. Conéctate con cada bocado que te lleves a la boca, come despacio, siente el sabor, la textura y los sonidos que reproduce el alimento tras cada masticación. Así podrás percibir que la sensación de placer que buscas en ese añorado alimento te la brindará más la calidad con la que lo comes y te conectas con él, que el hecho de comerte inmensas cantidades que luego pueden venir acompañadas de incomodidades. 

6. Date un espacio. Antes de servirte otro plato o picar, respira, permítete 10 minutos sin comer, habla con tus familiares, amigos y/o compañeros. Esto le dará tiempo a tu organismo para enviar señales a tu cerebro de forma tal que percibas mejor si estás lleno/a o no.  Si luego de ese periodo, aún percibes que quieres más, permítete servirte de nuevo, pero hazlo en un plato, siéntate en el comedor para comerlo y conéctate con el alimento, deteniéndote cuando detectes que estás satisfecho. Recuerda, está bien dejar en el plato si no quieres más. 

7. Si bebes alcohol, combínalo con agua y no lo bebas con el estómago vacío. El alcohol de por sí deshidrata, pero, a la vez, te da más sensación de hambre cuando estás llegando a la ebriedad. Un consejo es que, si tienes muchas horas sin comer, no te dirijas inmediatamente al alcohol. Come algo antes. Además, te sugiero que tengas siempre una copa de agua por cada vaso de alcohol. Te pongo un reto: no te rellenes tu bebida alcohólica hasta que te termines el vaso o copa de agua con que estabas acompañando el alcohol. 

8.Comparte con los que te rodean. A veces nos centramos tanto en la comida que nos olvidamos un poco de lo realmente importante: estar plenamente con los que nos acompañan en las festividades. Habla con ellos, ríe con ellos, cuenten anécdotas de este año, propósitos para el siguiente, díganse lo mucho que se quieren... Aprovechen esta oportunidad para estar verdaderamente cerca. 

9.Muévete. Aprovecha estos días para caminar, bailar o hacer alguna actividad física. Esto te ayudará a liberar endorfinas y sentirte con mejor ánimo. Escoge algo que te guste. No hagas ejercicio para compensar lo que has comido, sino para estar bien contigo. 

10.Celebra y no te culpabilices. Recuerda que la clave está en el balance. Los momentos especiales de diciembre hay que disfrutarlos. Es una oportunidad para refrescarnos y descargarnos un poco; no la tiñas de culpabilidad y sentimientos negativos por salirte un poco de tus hábitos alimenticios típicos o comer de más. Esto es normal. Cuando ocurra, no intentes compensar sobremanera; simplemente, retoma tus hábitos de autocuidado y continúa disfrutando de la vida.


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