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Fanny Goris

Trabajando con Personas

Fanny Goris | figconsulting@hotmail.com

¿Cómo aprovecho los diferentes estilos de conductas para lograr un mayor rendimiento en mi equipo?


  • Fanny Goris | 05-11-2020

¿Cuál es el resultado de tener en un mismo equipo a una persona introvertida y a otra extrovertida? ¿Cómo puede ser la aportación de ambos igualmente valiosa? ¿Qué conflictos surgen entre una analítico y una creativa? Y así, podemos continuar la lista de preguntas cuando vemos personas, tan diversas, trabajando juntas. Pero estas diferencias en las personalidades y la forma sobre cómo hacer las cosas podrían generar oportunidades para innovar, si aprovechamos los puntos fuertes de cada estilo conductual.

Formar un equipo que tenga un alto rendimiento y sea exitoso no es tarea fácil, tanto para los líderes como para los que trabajamos en la gestión del talento. Pero conocer y manejar los diferentes estilos conductuales puede darnos una ventaja muy importante para lograr un mayor rendimiento, así como, para su contribución al logro de la visión del negocio.

Dentro de un equipo existen diferentes personalidades: el extrovertido, el introvertido, el analítico, el estructurado para trabajar, el que aparentemente no tiene una metodología para trabajar y, sin embargo, es muy creativo. El que toma decisiones siguiendo su intuición, el que accede a diferentes fuentes de consultas antes de tomar las decisiones, etc.

Y así, el equipo puede estar compuesto por los mejores perfiles, sin embargo ¿Cómo garantizamos el rendimiento colectivo?

Ya no se habla de un equipo como la suma de sus partes, sino como un ente en el que interactúan las emociones y las diferencias. Según expertos en conducta organizacional se necesita primero que los miembros del equipo expresen esas mismas conductas entre ellos, antes que, con las metas, porque para llegar a un objetivo se necesita como prerrequisito que todos remen en un mismo sentido. Se necesita que los integrantes del equipo desarrollen cohesión, confianza, respeto y compromiso con las metas asignadas para alcanzar los objetivos planificados.

Esto significa, ofrecer más oportunidades de anticipar aún introvertido, que el analítico, explote su lado creativo y viceversa, que quien tome decisiones espontáneamente, consulte pros y contras, que quien suele consultar diversas fuentes antes de tomar decisiones, sea más activo y dinámico en este proceso. No se trata de querer cambiar los estilos conductuales sino de enriquecerlos, de hacer que las personas se muevan y crezcan. Porque querer cambiarlos nunca funcionaria, es como intentar disfrazar a un elefante de conejo, te darás cuenta de que casi nunca acaba bien. Entonces, ¿Por qué intentar hacer lo mismo en tu equipo de trabajo forzando al miembro más analítico a encargarse de todas las ideas creativas? 

Lo ideal es desarrollar una perspectiva y un plan que se adapte a los puntos fuertes de cada miembro de tu equipo. ¡No hagas que pongan de manifiesto sus carencias! "Un punto fuerte se define como algo que produce un rendimiento constante casi perfecto y de forma natural en una actividad determinada", 

En los equipos que usualmente configuramos, cada integrante debe desempeñar un rol diferente, cuya interacción y complementariedad que determinará una personalidad grupal, basada en el desempeño de los integrantes. Allí, cada pieza del rompecabezas termina siendo única, necesaria y determinante. Más que estereotipos, se trata de mezclar tipos de personalidades y jugar con sus fuertes.

Cuando los colaboradores sienten que su empresa se preocupa por ellos y les anima a sacar el máximo partido a sus puntos fuertes, están más inclinados a responder esforzándose de forma voluntaria, teniendo una ética laboral más fuerte y demostrando más entusiasmo y compromiso.


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