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Isabel Valerio Lora

Algo más que Psicología

Isabel Valerio Lora | isabelvalerio@lainformacion.com.do

Duelo sin despedida


  • Isabel Valerio Lora | 03-05-2020

“Acepta, no es resignación, pero nada te hace perder más energía que resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.” Dalai Lama.

El duelo según la Organización Mundial de la salud, es una respuesta normal y saludable de una persona ante una pérdida. Cuando fallece un ser querido, es el proceso que seguimos para conseguir esa adaptación emocional en su partida.

Ante la pandemia del Covid-19, el proceso de despedida de los seres queridos que han sido víctima de la enfermedad, es inexistente. Sí, aunque la familia anhela estar en esos últimos momentos, por protocolos médicos y seguridad de todos, no es posible. 

Usted no tiene contacto en el hospital mientras está con vida, y una vez fallecido no es permitido velarlo ni acompañarle en su entierro. Tampoco, usted va a tener la compañía de sus familiares más cercanos ni sus amigos, por el distanciamiento social que debemos mantener.

No poder despedirnos de nuestros seres queridos en sus últimos momentos y en su partida; puede ser una situación un tanto traumática y cargada de incredulidad. La psicóloga, Carmen Herrera Franquis, directora del centro de duelo y crisis Cepsican, en España, considera que hay ocasiones en que se aumenta nuestra vulnerabilidad y se complica el proceso de duelo. 

La muerte rápida e inesperada, y sin despedida, es uno de esos casos.

Los rituales de despedida ante la pérdida de un familiar, son de gran ayuda, permiten estar conscientes de la realidad, expresar nuestro dolor y recibir apoyo de familiares y amigos cercanos. 

Cada quien elabora el duelo de forma diferente, influido por aspectos personales y de relación con la persona fallecida. Pero, qué podemos hacer cuando no podemos despedirnos:

Permita que sus emociones afloren, dese el permiso de llorar, de sentir rabia, de vivir esa partida.

Comuníquese con la familia a través de llamadas o por redes sociales, consuélense mutuamente.

Programen para cuando sea posible, un encuentro de familia y amigos cercanos para honrar la memoria del fallecido.

Escriba una carta de despedida, aclare malos entendidos, exprese emociones, sus sentimientos. Desahóguese.

Pida ayuda, cuando lo necesite.

No tome  decisiones importantes durante este proceso.

Dios puede ser su consuelo. Fortalézcase a través de su palabra.


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