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Isabel Valerio Lora

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Isabel Valerio Lora | isabelvalerio@lainformacion.com.do

El trastorno afectivo bipolar en niños y adolescentes


  • Isabel Valerio Lora | 05-04-2021

"El gran descubrimiento de mi generación es que los seres humanos pueden cambiar sus vidas cambiando su actitudes mentales”. William James.

El trastorno afectivo bipolar una afección mental en la cual se tienen cambios  marcados o extremos en el estado de ánimo.  Se presentan periodos  de depresión y tristeza; mientras que en otras ocasiones se  tiene una marcada excitación, con muchas actividades, irritabilidad y mal humor.

Los cambios marcados del  estado de ánimo pueden afectar el sueño, la energía, el nivel de actividad, la conducta, la capacidad de pensar con claridad y el juicio.

El 30 de marzo  se conmemora el Día Mundial del Trastorno Bipolar, debido a que es el natalicio de Vincent Van Gogh, pintor famoso que postmortem fue diagnosticado de posible padecer  este tipo de trastorno.

El trastorno afectivo  bipolar no  es lo mismo que los altibajos normales que experimentan todos los niños y adolescentes. Sus síntomas pueden alterar el desempeño escolar, las relaciones interpersonales, su autoimagen y valía.

Durante el episodio de exaltación del ánimo o manía, los niños y adolescentes pueden: Sentirse muy felices o hacer tonterías de una manera inusual, ponerse del mal humor, hablar rápido de muchos temas distintos, no sentirse cansado aun durmiendo pocas horas, tener problemas para atender y concentrarse, hablar y pensar en sexo frecuentemente, involucrarse en actividades peligrosas.

Durante la fase depresiva, los niños y adolescentes pueden: sentir mucha tristeza y desesperanza, presentar dolores cuyas causas no están claras, dormir  y comer demasiado o muy  poco, tener poco interés en actividades que le son de agrado, sentirse inútiles y con sentimientos de culpa, pensar en la muerte o en el suicidio.

El trastorno afectivo  bipolar no es lo mismo que los altibajos normales que experimentan todos los niños. Los síntomas de la enfermedad pueden hacer que a un niño le resulte difícil desempeñarse bien en la escuela o relacionarse adecuadamente. La enfermedad puede provocar que el niño o adolescente  intente  hacerse daño o suicidarse, por lo que deben recibir tratamiento  farmacológico de forma continua y sin interrupción. Para mejorar su calidad de vida, se recomienda complementar con terapias psicológicas.


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