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Fanny Goris

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Fanny Goris | figconsulting@hotmail.com

Escuchar es amar

Foto: Fuente Externa


  • Fanny Goris | 29-10-2020

¡Hola mis queridos Atletas intelectivos!

¿Cómo te sientes cuando estás hablando y eres interrumpido? Quizás puedes sentirte irrespetado, poco valorado hasta puedes pensar que tus ideas no son importantes para el otro. Mi punto es, si a nosotros nos gusta ser escuchados ¿Qué estamos haciendo para escuchar a los demás? 

¿Cómo puedo escuchar y entender mejor a los demás? San Agustín decía: "No es posible, en verdad, amar una cosa sin conocerla". Por eso decimos que el entendimiento y el amor van de la mano, no puede ser de otra manera. 

Hemos escuchado muchas veces la expresión “Lo que no se usa se acaba perdiendo u olvidando” y me parece que es uno de los males que nos aqueja como sociedad en la actualidad. Se nos están desaparecieron los oídos, de no escuchar genuinamente al otro, de no hacer preguntas mirándole a los ojos, de no atender con el oído ni el corazón a sus palabras.

Y es que oír no significa escuchar. Por definición, “oír” es percibir sonidos por medio del sentido del oído, si nuestro sistema auditivo funciona correctamente capturaremos los sonidos que se emiten a nuestro alrededor queramos o no, le prestemos atención o no.

La diferencia puedes percibirla en ti mismo: cuando tienes una charla con alguien y lo único que haces es preparar una respuesta que hable de ti o tenga relación con lo que tú sientes, piensas o has vivido, no estás escuchando, solo oyes la voz del otro. Nos pasa que cuando escuchamos a los demás, estamos pensando en algo y nos preguntamos qué tiene que ver eso con nosotros, con nuestros intereses. Y sin quererlo, ya no estamos escuchando realmente al otro, sino que seguimos centrados en nosotros mismos, buscando lo que nos interesa.

Estar listos para escuchar, significa permanecer dispuestos y preparados para prestar atención a lo que dice nuestro interlocutor, sin interrumpirlo, en medio de su discurso. Es esforzarnos por comprender su mensaje, observar atentamente su lenguaje corporal, lo que expresa con sus gestos, con el tono de su voz, con sus silencios… 

Aprender a escuchar es un acto de amor, porque exige dominio propio e implica atención, comprensión y esfuerzo por captar el mensaje del otro. 

Aprender a escuchar, para aprender a amar es un arte. Por eso hay que esforzarse en hacerlo de manera adecuada. Entonces ¿Qué podemos hacer para mejorar la calidad de nuestra escucha?

• Primeramente, tu prioridad debe ser la otra persona. En tu mente no debe haber nada más importante.  

•  Debemos vaciarnos de todo ruido interno para escuchar a la otra persona, para estar en cuerpo y alma para ella, justo ahí, es cuando nuestra luz comienza a brillar. 

• Comienza la conversación por expresar los sentimientos. Cuando escuchamos a otro, podemos preguntarle ¿Cómo te sientes? Esto puede ayudarnos a prestar atención a la pasión que pone en algunas cosas que dice, en las cosas que repite, en lo que más lo moviliza.

• Busca estar libre de ansiedad y egoísmo. Los temores personales déjalos a un lado, al menos temporalmente. 

• El escuchado debe tener libertad de expresarse. No interrumpas, no juzgues. Permite que quien habla puede aterrizar sus ideas, darles forma y manifestártelas.

• Debes tener empatía. Esta palabra, tan gastada por muchos, tiene un sentido primordial.  Significa sentir la afección del otro, “Romper la barrera entre ambos y ser capaz de instalarse en el sentir de alguien”.   

• Descubre al otro en todo lo que comunica, no solamente lo que dice en palabras, captura sus ideas, lo que siente, mira sus gestos y expresiones no verbales, lo que trata de poner en palabras y tal vez no lo diga de la mejor manera. 

• Aprende a cultivar el silencio. El silencio es lenguaje de amor, de la profundidad... El silencio muchas veces es más elocuente y comunicativo que cualquier palabra. Es una forma de estar presentes ante los demás y recibirlos con apertura y sensibilidad.

Al finalizar, podemos decir que una persona escuchada puede volar lejos porque ha sido vista, escuchada y atendida desde el amor. Sin dudas, Escuchar es amar.

¡Hasta una próxima vez!


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