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Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@hotmail.com

Fra Angélico, Uno de los geniales pintores del arte universal


  • Ingrid González de Rodríguez | 14-04-2021

Italia es la tierra de la belleza expresada en el arte, admirables son los grandes tesoros culturales que alberga su geografía de norte a sur, que conforman el 39 % del patrimonio artístico mundial.  El amor por las bellas artes y las bellas letras marca la vida cultural de los italianos, quienes aman la voz de sus poetas y los cuadros de sus emblemáticos pintores.  

Hoy traemos a los lectores de “Reflejos” en LA INFORMACIÓN, la obra de Guido di Pietro, más conocido como Fra Angélico, uno de los geniales pintores del Quattrocento, quien  armonizó su vida de sacerdote Dominico con la del artista y casi 530 años después de su fallecimiento fue beatificado por Juan Pablo II en 1984. La personalidad de Fra Angélico estuvo marcada por la fe y la estricta sumisión a las reglas de su orden: pobreza, humildad y oración.    

Fra Angélico (1387- 1455), nació en Mugello, Italia, en fecha no establecida con exactitud se trasladó a Florencia con su hermano Benedetto ingresando ambos en el taller de manuscritos de la parroquia de San Miguel Visdomini, formándose como iluminador de manuscritos desarrolló una perfección inigualable en obras de pequeño formato.   

 En la obra de este artista la luz ocupa un papel importante, llegando a tener un significado simbólico, derivado del esplendor que emerge de la persona sagrada (Dios) el leit motiv de su obra, en la que emplea magistralmente tonos azules, dorados y rojos, sus cuadros expresan la belleza en la proporción, el equilibrio, la perfección del dibujo y la riqueza del color.    

Sus biógrafos describen su fervor religioso y profunda espiritualidad: “En 1417 figuraba como pintor y ciudadano florentino en la Confraternidad de San Nicolás de Bari. En 1423 había profesado ya como dominico en el convento observante de Santo Domingo en Fiésole. El nombre de Fra Angelico aparece por primera vez catorce años después de su muerte en referencia a su profunda espiritualidad, destacada por su primer biógrafo, Antonio Manetti.    

Entre 1420 y 1432 Fra Angelico compaginó la iluminación (Misal, Ms. 558, Museo di San Marco, Florencia) con obras de altar para Santo Domingo y otras fundaciones de la orden, aplicando a éstas el preciosismo y delicadeza de la minia­tura como se aprecia en su famosa obra  “la Anunciación” (Museo del Prado) o La Coronación de la Virgen (Museo del Louvre, París). Ambas obras son representativas de un momento crucial de la pintura occidental, pues se observa en ellas la confluencia en Angélico de muy variadas influencias, desde el gótico (entorno donde se situa su primera formación) y el arte revolucionario de Masaccio. El año 1432 marcó un punto de inflexión en su carrera cuando pintó un tríptico cuya tabla central, de grandes dimensiones, muestra a la Virgen con el Niño entronizados (Museo di San Marco, Florencia). Acabado en 1436, el tríptico señala la madurez artística de Angélico y su selección de las propuestas más avanzadas.   

Cosme de Médicis, le encargó la decoración del convento de San Marcos en Florencia, un proyecto colosal que rea­lizó entre 1440 y 1445 y que comprendía tanto los altares como la pintura al fresco de las principales estancias del edificio incluyendo cuarenta y tres celdas. Esta enorme tarea sólo pudo llevarse a cabo gracias a la existencia de un amplio y bien organizado taller entre cuyos miembros figuraría Benozzo Gozzoli su discípulo más destacado. Con la elección como Papa en 1446, con el nombre de Eugenio IV, de Antonio Pierozzi, antiguo prior de San Marcos, Fra Angélico se trasladó a Roma, donde estuvo pintando durante cuatro años en el Vaticano. De sus trabajos romanos se conservan hermosas y emblemáticas obras como el ciclo de frescos con las vidas de san Esteban y san Lorenzo, en la capilla de Nicolás V”. El Renacimiento es el período que se desarrolló en los siglos XIV, XV y XVI. Es considerado una edad de oro en la historia del arte universal por el desarrollo una generación artística en la que descollan grandes genios.    

En el Quattrocento, junto a Fra Angélico, destacan otros grandes pintores, entre ellos,  Massacio, Paolo Ucello, Filipo Lippi, Piero de la Francesca, Castagno, Gozzoli, Ghirlandio, Sandro Boticcelli, Verrocchio, Andrea Mantegna, Perugino, Signorelli, Cosme Cossa, Francesco Tura, Bellini y Carpaccio, entre otros. 

 ingridderodriguez@hotmail.com

   


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