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Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@hotmail.com

La cultura como expresión creadora


  • Ingrid González de Rodríguez | 04-11-2020

Al momento de reflexionar sobre la condición humana la noción de cultura es central. En 1874 el antropólogo británico Edward Burnet Taylor propuso una definición de cultura vigente hasta hoy, cuando hablaba de la cultura como “un conjunto complejo que incluye conocimiento, ciencia, técnica, creencias, arte, moral, ley, costumbres, y otras capacidades y hábitos adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad”.   

Me Confieso apasionada de estudiar la historia de la humanidad tomando como punto de referencia a la cultura en su dimensión más amplia, en cuanto el hecho cultural revela el ser del hombre, que no se agota en su naturaleza animal, sino que se explica en sus procesos de subjetivación consciente: libertad, autodeterminación, autolenguaje y autoresponsabilidad.   

Frente al mundo y las cosas, el ser humano se relaciona con ellas, pero tiene incidencia sobre todas ellas, en cuanto es creador de cultura, transforma el mundo y se proyecta como un ser distinto a todos los otros seres del cosmos. Afirma Ernst Cassirer (1987): La característica más sobresaliente y distintiva del hombre no es su naturaleza metafísica o física, sino su obra.  

La persona humana es creadora de cultura y no agota toda su actividad en las funciones animales propias de su especie: el mamífero humano transforma la naturaleza y se transforma a sí mismo mediante el trabajo y la cultura. El orden cultural se compone de valores elegibles y, tiene una  connotación normativa que refiere un ideal a alcanzar. Cada sociedad posee unos modos distintos de entender la vida, unas técnicas para dominar la naturaleza, unas normas o pautas de conducta y unos símbolos significantes que constituyen su cultura.  

“La cultura como expresión creadora del hombre tiene que orientarse a su servicio. Todos los valores espirituales y materiales sólo encuentran razón de ser en la medida en que permiten a los individuos y a las colectividades- a la humanidad entera en suma- obtener su máximo desarrollo. La cultura, pues, ha de servir al hombre, y no es lícito pensar que sea el hombre el que tenga que servir a la cultura”.  

“El trabajo tecnológico ha sido la base de las sociedades humanas. La técnica y la civilización en gran medida han hecho uso de la razón como instrumento de dominio de la naturaleza. Este uso de la razón para potenciar la explotación de los recursos no implica automáticamente el desarrollo humano integral. Un ejemplo de cultura tecnológica que no humaniza al hombre es el desarrollo del armamento y las técnicas de la guerra biológica. La cultura humana es un proceso de progreso racional y libre de todos los individuos que exige a veces elegir en función de valores. El hombre es creador de cultura porque es sujeto consciente y libre que coopera con otros a elaborar un modelo de hombre, unos valores e incluso una concepción global del mundo”.  

En el siglo XX, el avance tecnológico ha sido impresionante, base primordial del desarrollo acelerado de las sociedades modernas, lamentablemente  no ha traído a la par, el desarrollo humano integral. El presagio de una civilización en crisis está latente, la visión utilitaria de la naturaleza y el hombre, según la cual, la naturaleza puede ser usada y manipulada a favor del desarrollo industrial sin los apropiados criterios de sostenibilidad, ensombrece y amenaza el futuro de la civilización humana.   

“La Ecología ha demostrado nuestra interdependencia con el medio y con los otros seres vivos. Destruir un eslabón del ciclo biológico es comenzar a autodestruirnos como seres vivos, como miembros de una especie singular. El dominio que el hombre ejerce, sobre los otros seres vivos debe estar, en consecuencia, sometido a la razón humana. Sólo así se erige el hombre no en simple depredador, sino en protector de la vida”.     

En la actual sociedad instrumentalista, tecnócrata y utilitarista que vivimos, el gran reto de la escuela y la familia es, difundir y promover valores, con la finalidad de formar ciudadanos libres y combativos, frente a la alienación y deshumanización que amenaza el mundo actual, sin querer propugnar por una utopía imposible, lo valores en crisis, deberán ser reivindicados consistentemente y colocados en el lugar de la tabla de los valores fundados en los ideales cristianos.   

 “El verdadero progresismo no estriba en un desarrollo ilimitado y competitivo, ni en fabricar cada día más cosas, ni en inventar necesidades al hombre, ni en destruir la naturaleza, ni en sostener a un tercio de la humanidad en el delirio del hiper- consumo, mientras los otros dos tercios carecen de los bienes materiales necesarios, sino en racionalizar la utilización de la técnica, facilitar el acceso de toda la comunidad a lo necesario, revitalizar los valores humanísticos, hoy en crisis, y establecer las relaciones hombre- naturaleza en un plano de concordia”.

“Los valores son entidades a priori que exigen su realización y, por esto se instalan como normas supremas y universales de conducta, es decir, independientemente del tiempo, del espacio y del sujeto particular que las realiza o no las realiza en el mundo. “Los valores, a los que en cualquier jerarquía racional le corresponde el puesto de supremos, la verdad, el bien y la belleza. Sin embargo, estos tres valores al postular su actualización en el mundo, se reducen a otro valor más excelente que ellos: Dios entre nosotros. Estrictamente la realización de estos valores es lo único capaz de justificar la existencia del hombre en general y de cada persona singular, es decir nacimos para realizar estos valores o no tiene razón de ser nuestra vida en el mundo. Dios entre nosotros se realiza en la medida en que realizamos la verdad, el bien y la belleza en nuestros conocimientos, en nuestros actos y en nuestras creaciones, en cualquiera de los campos en los que se ejercen la libertad y la voluntad humana: en el campo religioso, en el social, en el vital, en el intelectual, en el moral, en el estético”.  

Una axiología que precisa los valores aplicables al mundo actual, es la que relaciona los valores con las grandes convicciones humanas de lo que es bueno, de lo que es mejor, y de lo que es óptimo, que ellos tienen la propiedad en sí mismos, de propiciar paz, alegría y felicidad a quienes los asumen en el camino de la plena realización humana.  

ingridderodriguez@hotmail.com

   


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