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La familia escuela de valores que dan sentido a la existencia humana

Padre Gustavo Londoño.


  • Mariela López | 15-11-2020

La pandemia de la Covid-19 es una oportunidad para que asumamos los auténticos valores que dan sentido a la existencia humana, los cuales se aprenden en la escuela básica, que es la familia.

Así lo expresó el sacerdote eudista, Gustavo Londoño, quien considera que este tiempo nos ha llevado a replantearnos el estilo de vida que teníamos, sumergidos en una sociedad que busca  construirse a espalda de los otros.

“La pandemia no es una tragedia ni un castigo de Dios, de ninguna manera, Dios no castiga a sus hijos, los ama, los cuida y los protege”, afirmó.

Londoño dijo:  “Estamos afectados, contagiados de unos virus peores, más letales que la Covid-19,  nuestra sociedad padece los virus del individualismo, indiferencia, odio,  desigualdad,  racismo,  corrupción, violencia,  hambre,  miseria”.

En una conferencia con motivo del Mes de la Familia,  organizada por la Escuela de Comunidades de Matrimonio Feliz, el religioso reiteró que el Covid-19 es una oportunidad para que asumamos los auténticos valores que dan sentido a la existencia humana.

Según expuso, en la familia se aprenden los valores humanos, éticos, ecológicos.

“La pandemia ha sido una ocasión propicia para recuperar el valor el sentido de pertenencia a la familia”, afirmó.

El sacerdote compartió un fragmento de la encíclica “Fratelli Tutti”, publicada por el Papa Francisco  en ocasión de la fiesta de San Francisco de Asís, el pasado mes de octubre,  donde habla sobre la familia como escuela de valores.

“Las familias constituyen el primer lugar en el que se  vive  y transmite los valores del amor y de la fraternidad, de la convivencia y del compartir, de la atención y del cuidado del otro. Las familias son  también el ámbito privilegiado para la transmisión de la fe desde aquellos primeros simples gestos de devoción que las madres enseñan a los hijos”, dice el acápite 114 del documento papal.

Londoño resaltó que en la pandemia, en todas partes del mundo se hizo famosa la campaña “Quédate en casa”,  la casa, el hogar se muestra como el lugar protegido,  en la calle podemos encontrarnos  con el virus enemigo, en casa no.

¿No será este un llamado de Dios a volver otra vez a casa?, se preguntó el religioso.

El ministro católico  expuso que antes de la pandemia la sociedad estaba muy sumergida  en los afanes del mundo, el  trabajo y un  estilo de vida que muchas veces descuidaba el hogar.

“La pandemia nos ha hecho recuperar el sentido de pertenencia y el amor a la familia”, consideró.

Según dijo: “Esta es la oportunidad para que ustedes puedan imprimir en sus hijos el sentido de pertenencia a la familia y cultivar el valor de colaborar en las tareas domésticas, es un tiempo pedagógico no un castigo, es el tiempo de  enseñar y motivar a los hijos a colaborar en la casa,  a sentirse corresponsables en los oficios que redundan en  beneficio de toda la familia”.

El padre de la congregación eudista  considera que, la familia es una escuela privilegiada de valores y que estos valores fortalecen los lazos de unión, respeto y confianza entre todos.

“Los valores se aprenden a través de  las enseñanzas que los padres transmiten a sus hijos”, indicó.

De acuerdo al religioso, los valores humanos son un conjunto de virtudes que nos hacen personas y que determinan nuestro comportamiento con relación a los demás.  

“La célula básica,  fundamental, primaria es la familia”, afirmó.

El padre Londoño dijo que  por esta razón el Concilio Vaticano II llamó a la familia “Iglesia doméstica”, comunidad de fe, esperanza y amor.

 El conferencista  destacó que, la Sagrada Familia de Nazaret es el modelo en el que se deben fundamentar todos los hogares dominicanos.

“La estabilidad, la comprensión, el respeto y el diálogo dentro de los hogares, constituye el primer mensaje de las familias cristianas en este mes de noviembre, que papá y mamá comprendan que a pesar de las dificultades y problemas de la vida lo único que salva es la paz y el amor que se viven en familia”, dijo.

El mes de noviembre fue designado, en el año 1971, como Mes de la Familia por el decreto 1656 del Poder Ejecutivo, gracias a la solicitud del Movimiento Familiar Cristiano, con el fin de realizar campañas no sólo de recaudación de fondos, sino para la formación integral de las familias con el propósito de que éstas sean formadoras de personas, educadoras en la fe y promotoras del desarrollo integral de todos sus miembros.


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