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Liderazgo de Casa de Arte y Arte Vivo

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  • Fernando Cabrera | 22-07-2019

Santiago.-Casa de arte, Inc. emerge en la década de los ochenta en medio de un ambiente en el cual aún se asistía a las circunstancias políticas difíciles de consolidación de la democracia dominicana.
   
Tras el golpe de Estado de Juan Bosch en 1963, la Revolución de Abril y la segunda invasión militar estadounidense se impuso un régimen de gobierno autoritario encabezado por el Dr. Joaquín Balaguer que se prolongó hasta 1978, cuando fue confrontado por una generación emergente organizada en el Partido Revolucionario Dominicano. En los doce años de gobierno del Dr. Balaguer primaba un ambiente de restricción de la actividad creativa, en tanto la juventud había tomado las actividades artísticas como vehículo para la expresión de las demandas sociales. La actividad cultural se realizaba casi clandestinamente, naciendo en los ambientes capitalinos, desde el claustro de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, primada de América, y motorizada por activistas afiliados a ideologías de izquierda, a través de los centros educativos secundarios, los clubes barriales y desde los centros comunitarios regularmente afiliados a iglesias católicas.

Paradigmáticos de esos años fueron los 6 encuentros o conciertos de la Nueva Canción Siete días con el pueblo, realizado del 25 de noviembre al 1 de diciembre de 1974, en Santo Domingo y Santiago, con la participación de figuras internacionales señeras y lo más aguerrido de la juventud dominicana que había sobrevivido a la violencia ejercida por organismos de poder herederos de las peores practicas trujillistas.

En estos conciertos se contó con la participación de los argentinos Mercedes Sosa y Bernardo Palombo, los boricuas Danny Rivera, Antonio Cabán Vale (El Topo), Lucecita Benítez y Estrella Artau, los cubanos Silvio Rodríguez y Noel Nicola, los españoles Víctor Manuel y Ana Belén, el catalán Francesc Pi de la Serra, el grupo venezolano Los Guaraguao, el mexicano Guadalupe Trigo y el uruguayo Roberto Darwin; así como de los dominicanos: el Combo Show de Johnny Ventura, Los Virtuosos de Cuco Valoy, Expresión Joven, el grupo Nueva Forma, Convite, Presencia Generación y Alta Voz.

Punto luminoso, en aspectos culturales, de la gestión de doce años del Dr. Joaquín Balaguer fue el desarrollo de infraestructura física para albergar el ejercicio formal de las artes tradicionales. A la Escuela Nacional de Artes Plástica, fundada en 1942, y el Palacio de Bellas Artes, en 1956, por el generalísimo Trujillo, Balaguer agregó la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte, para albergar el Teatro Nacional Eduardo Brito (1973), el Museo de Historia Natural (1974), el Museo del Hombre Dominicano (1976), el Museo de Historia y Geografía (inaugurado en 1982), el Museo de Arte Moderno (1976), la Biblioteca Nacional (1971) y la Cinemateca Dominicana (1979).  Todas instituciones de dimensiones y calidad mundial, con las cuales la ciudad capital centralizó el crecimiento cultural nacional.

A esta iniciativa gubernamental se sumaron otras auspiciada por la presencia diplomática internacional, como las de las Alianzas Francesas, de dilatada presencia en el país (desde 1914 en Santo Domingo y desde 1966 en Santiago), los Centro Dominico-Americano (1942, Santo Domingo, Santiago, 1962) el Instituto de Cultura Hispánica, al cual en  1976 el Estado Dominicano cedió, para su sede, el Colegio Gorjón, que desde 1987 cambió su denominación a Centro Cultural Hispánico primero, y al actual nombre de Centro Cultural de España en Santo Domingo.
   
En Santiago de los Caballeros, la formación artística gubernamental descansó por muchos años en la Escuela de Bellas Artes (1931). En tanto que fungían como paradigmas de la educación y gestión cultural no gubernamental las longevas Sociedad Ateneo Amantes de la Luz, fundada en 1874, primera biblioteca pública del país, la Sociedad Cultural Alianza Cibaeña, fundada en 1882, el Archivo Histórico de Santiago (1958), el Museo Folclórico Don Tomás Morel y la hoy Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, fundadas ambas instituciones en 1962.

Como se aprecia, para los artistas consagrados existían múltiples opciones para desarrollar y socializar sus producciones creativas. Sin embargo, había poca receptividad para que los creadores emergentes, portadores de vanguardias e ideas revolucionaria, pudiesen acceder a esos espacios y recursos. Otrora, montar una exposición, dictar una conferencia o presentar un libro constituía aventura de alto riesgo. Hasta mediado de los setenta, con la fundación de la institución privada sin fines de lucro Casa de Teatro, en Santo Domingo, las oportunidades eran mínimas. Inspirada en la misma actitud que motivo la fundación de esta institución que era: apoyar a que intelectuales y artistas jóvenes fuesen creando las hojas de vida que le requerían las instituciones formales mencionadas como requisito indispensable, también se fundó en 1983, Casa de Arte.  La iniciativa fue de académicos, artistas e intelectuales independientes que habían sufrido en carne las inevitables exclusiones.

Ya en una labor que se aproxima a los cuarenta años, Casa de Arte, aun con precariedades, mantiene sus puertas abiertas en actividades mayormente gratuitas. De hecho, como casa dirigida por artistas para artistas, se ha consolidado como modelo a partir del cual se ha dinamizado la socialización de las actividades culturales espontáneas del país.

En ese mismo espíritu, un grupo de jóvenes egresados de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, nos cohesionamos alrededor de esta Casa de Arte, para propiciar, el 21 de marzo de 1987, el Festival Internacional Arte Vivo. Un evento que, dada la multiplicidad de expresiones culturales y la movilidad de miles de diletantes, sólo es comparable en el Caribe a las Fiestas de la Calle San Sebastián, que se celebra en fines de semanas consecutivos en Puerto Rico, y con el evento artístico, académico y de espacios comunitarios que, desde 1981, acontece en la ciudad de Santiago de Cuba, en la primera semana del mes de julio. Pero, en tanto los eventos de Puerto Rico y Cuba han sido asumidos por la municipalidad, los ministerios y organismos gubernamentales correspondientes dominicanos no ha asumido a ArteVivo; todavía, tres décadas después, el festival cultural más importante del país depende exclusivamente del esfuerzo de las instituciones culturales y de los artistas, con la colaboración de empresas privadas; ocasionalmente, y no en las últimas gestiones, el Estado y la Alcaldía, han colaborado tímidamente.

Desde su primera entrega, Arte Vivo ha fascinado, por su singularidad. A partir de una formulación experimental, sinérgica, al modo de aquel histórico concierto de la década del sesenta Woodstock, se ha creado en el marco de la antes tradicional ciudad santiaguera una coincidencia generacional de propuestas artísticas únicas y arriesgadas.
Arte vivo consiste en la comunión de la belleza y la creatividad de los artistas en contacto íntimo y directo con el pueblo. Música, poesía, pintura, fotografía, cine, danza, teatro, artesanía, ballet y autenticidad en el instante mismo de su concepción. En Arte vivo se empapelan paredes y techos, se habitan los vacíos de esos hogares de arte que son corazón, se cierran las calles, se colonizan los parques y plazas, se potencian los sentidos y se desnuda el alma.
   
No hay en el país otra expresión de creación abierta como esta, de celebración continua por aproximadamente dos semanas. La celebración sabatina final en la Benito Monción, nombrada por la Alcaldía en el 2003, por el éxito de este evento, Calle de los Portales de los Artistas, abarca más de 16 horas de paroxismo estético colectivo, en dinámica que, salvo la evidencia en el celuloide fílmico o en la magia digital, apenas pierde vigencia material metamorfosea en inefable memoria.

Al respecto Dagoberto Tejeda, en su Libro Guía de las festividades de la cultura popular dominicana y símbolos nacionales, paginas 171-172, Ediciones INDEFOLK, Megabyte, Santo Domingo (2010), que ArteVivo:

“constituye el evento más completo y trascendentes de todos los festivales que se celebran en el país. //Charlas, cursos, talleres, presentaciones artísticas, folklóricas, muestras de artes plásticas, de música, de danza, de canto, exposiciones de libros, afiches, pinturas, esculturas, etc. se realizan y presentan en este festival cuyos escenarios son las calles, los parques, las plazas y los barrios de Santiago de los Caballeros. ¡Durante esos días Santiago se convierte en la capital de la cultura popular del país!”

De hecho, a partir del 2004, con el merecido homenaje a los siete hermanos León Asencio, en los cien años de fundación del Grupo León Jimenes, Arte Vivo alcanzó su consolidación al incorporar como sedes y co-organizadores a las principales instituciones culturales gubernamentales y privadas del país.

También en el 2004, con la cooperación del Instituto de Cultura Puertorriqueña, de Helvetas (la asociación suiza para el desarrollo) y el Instituto de Cultura Hispánica, se inició la internacionalización del festival, hasta convertirse en referente en el ámbito caribeño, celebrando tanto la dominicanidad, a través de todas las manifestaciones del arte, el folclor y la cultura, como propiciando la integración solidaria con las naciones vecinas. Importante fue el soporte que brindaron el Banco Popular Dominicano y la recién formalizada, en el año 2000, Secretaría de Estado de Cultura,  en la gestión encabezada por José Rafael Lantigua, en el segundo gobierno del Dr. Leonel Fernández Reyna.

Hasta la fecha, hemos recibido delegaciones de Estados Unidos, Puerto Rico, Cuba, Haití, Guadalupe, Francia y Suiza. Contando con figuras mundialistas como: Johnny Pacheco, Pablo Milanés, Frank Étienne, Andy Montañés, Amaury Pérez y Danny Rivera. De más está señalar que, en cada versión, se integran al siempre profuso programa de actividades los principales intérpretes, músicos, literatos, teatristas, artistas visuales y folcloristas dominicanos.

Nos sorprendió gratamente que, en los resultados de los diagnósticos realizados por el Consejo para el Desarrollo Estratégico de Santiago, de febrero de 2016, los representantes de las instituciones culturales y los actores principales de la gestión cultural local consideraran a Artevivo como el proyecto cultural de mayor prioridad. Así reza en el acápite 7.4.6 de la Agenda de Cultura para el Desarrollo 2020, en la pág. 294, en el cual reconoce la importancia estratégica de este festival para continuar expresando la: “identidad, sincretismo y diversidad de todas y todos los animadores socioculturales.”
La referida agenda muestra el rico inventario de activos culturales que posee Santiago de los Caballeros, los cuales resultan envidiables para cualquier ciudad del mundo. Disponemos del impresionante Monumento a la Restauración, del Gran Teatro Cibao, el cual es una construcción gemela de nuestro Teatro Nacional; asimismo, en estado germinal tenemos una plaza de la cultura que encabezan El Centro de la Cultura Ercilia Pepín y el Palacio Consistorial; tenemos un teatro y un anfiteatro fenomenal en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra; asimismo, flamantes instituciones de reciente creación como la Treinta y siete por las Tablas, Centro León, fundado en el 2003, y el impresionante Centro de Convenciones de Cultura Dominicana UTESA, con más de 12,000 metros de construcción que apenas arriba a su primer año.


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