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Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@lainformacion.com.do

Reflejos edición 23 de julio 2020


  • Ingrid González de Rodríguez | 23-07-2020

La cultura es información para vivir

Sin duda alguna, el concepto de cultura, como noción de dimensiones filosóficas, antropológicas y sociológicas es una noción actualmente central en las ciencias humanas. “Se trata de un concepto que sirve para el análisis de las realidades sociales, para comprenderlas y actuar sobre ellas. Ahora se percibe la cultura como el dinamismo fundamental que condiciona todas las formas de la vida social, económica, política, internacional. En este orden, la cultura es una categoría que guía el estudio y orienta la acción”.  

La cultura expresa los rasgos característicos de una colectividad. Nos revela su mentalidad y su estilo de vida, su forma propia de humanizar su ambiente. Somos humanos por la cultura, pues esta caracteriza al ser humano y lo distingue de los demás seres. Es un verdadero milagro que existan seres vivos en la tierra. Más aún: seres vivos, creativos, inteligentes y sensibles. 

Centrándose en la realidad cultural humana, comparando la información genética con la información cultural, el profesor y filósofo Jesús Mosterín, (1994, pp. 15-16) expone su teoría del origen de la cultura, introduciendo el concepto de unidad de información cultural: o memes, una serie de códigos y signos, las claves de la información que recibimos para vivir. 

“Los seres vivos somos entidades improbables y enormemente alejadas del equilibrio, sistemas frágiles e inestables que navegan contracorriente, oponiéndose a la tendencia universal hacia la entropía y el desorden, resumida en la segunda ley de la termodinámica. Es sorprendente que haya seres vivos y que no todo se reduzca a rocas y gases y plasmas. Estos sistemas tan excepcionales solo pueden surgir, mantenerse y reproducirse a base de detectar, procesar, almacenar y usar información. La existencia, por efímera que sea de un ser vivo, por efímera que sea, es casi un milagro, es algo tan inverosímil y asombroso, que solo puede explicarse por la aplicación simultánea y coordinada de miles de trucos sofisticados. Por muy rebuscado e improbable que sea un truco, una vez descubierto, registrado y almacenado, puede ser aplicado una y otra vez en millones de ocasiones y en millones de organismos. Un truco es información. Y, sin esa acumulación de información, la vida sería imposible. El uso de esa información acumulada nos permite a los organismos remontar la universal corriente entrópica y seguir avanzando como funámbulos sobre el abismo. Y aquí estamos nosotros para contarlo. Los animales superiores poseemos dos sistemas procesadores de información: el genoma y el cerebro. El genoma procesa la información de un modo extraordinariamente lento, pero es sumamente fiable como de mecanismo de transmission y almacenamiento. El cerebro, en cambio procesa la información de un modo incomparablemente más rápido. Los cerebros son capaces de registrar los cambios al instante, y de procesar la información de un modo incomparablemente más rápido, aunque es menos fiable y eficiente en su transmisión y almacenamiento. Allí donde los cambios del entorno son lentos y a muy largo plazo, el genoma no da abasto para habérselas con ellos directamente. Algunas líneas genéticas han resuelto el problema inventando el cerebro. Los cerebros son capaces de registrar los cambios al instante, y de procesar la información rápidamente. Además son capaces de transmitir esa información de cerebro a cerebro, creando y acumulando así una creciente red informacional, que recibe el nombre de cultura. La cultura es la información que se transmite entre cerebros, es decir la información transmitida por aprendizaje social”.  

La noción actual de cultura debe su primera formulación explícita al antropólogo  británico Edward Burnet B. Taylor, quien definió la cultura en una dimensión abarcadora e integral.  

“cultura es aquel todo complejo que incluye conocimiento, creencias, arte, moral, ley, costumbres, y otras capacidades y hábitos adquiridos por el hombre como miembro de una sociedad. La cultura abarca así todos los conocimientos, capacidades, y hábitos adquiridos en sociedad, es decir, no heredados genéticamente. Franz Boas aceptó la definición de Taylor. Edward Sapir incide en la misma idea cuando caracteriza la cultura como el conjunto socialmente heredado de prácticas y creencias que determinan la textura de nuestra vida”.  

Diversas culturas conviven en el planeta conformando el mosaico de razas y pueblos que somos. Cabe destacar la dimensión de unidad y diversidad de la cultura (Vázquez, Gómez y Lugo 2005, p. 10). “Es necesario reconocer que aún cuando los seres humanos pertenecemos a la misma especie y, en esencia, todos somos iguales, encontramos que esas creaciones han tenido características especiales según los distintos grupos los distintos países y las distintas épocas históricas”.

Desde una perspectiva particular, cultura también es, manifestaciones y costumbres de un pueblo, heredados y transmitidos de generación en generación. De ahí que todos de alguna manera la entendemos como parte de lo que somos, individual y socialmente. 

ingridderodriguez@hotmail.com


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